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Muchas personas, tanto civiles como militares, creían que la "Yezhóvshchina" se llevó a cabo de manera legal y justa, ya que, en los meses y años posteriores, miles de individuos fueron liberados y decenas de miles readmitidos.
A mediados de 1940, casi un tercio de todos los oficiales que habían sido expulsados del PCUS y licenciados del ejército habían logrado revocar tanto su expulsión como su baja, siendo readmitidos tanto en el Partido como en sus puestos.
Los miembros del PCUS apelaban primero a través de los mecanismos internos establecidos, los cuales otorgaban a todos los afiliados el derecho a recurrir cualquier decisión adversa relativa a su militancia. Si dicha apelación prosperaba, solicitaban su reincorporación a la oficina de personal del NKO, utilizando su rehabilitación en el Partido como prueba de su inocencia.
Por su parte, los oficiales que no militaban en el partido presentaban sus casos directamente ante el NKO. A finales de 1941, más de un tercio de los detenidos habían sido liberados; algunos gracias a apelaciones individuales ante el Comisariado de Justicia y otros por órdenes del NKVD derivadas de solicitudes del NKO. A la mayoría de estos oficiales se les restituyó su rango y se les asignó nuevamente al servicio activo.
Es frecuente encontrar en las memorias de los oficiales relatos sobre "errores" cometidos en las detenciones de amigos y familiares, errores que eran reconocidos y subsanados tras una apelación exitosa.
Tal fue el caso de Sigismund Torgovski, un teniente detenido en mayo de 1938 por haber nacido en la zona de Polonia que anteriormente había pertenecido a Rusia, y acusado de ser espía polaco. Torgovski redactó una carta de apelación denunciando a Yezhov y a sus subordinados por aquel error (para entonces, el propio Yezhov ya había sido detenido y sustituido al frente del NKVD por Lavrenti Beria). En menos de un año, el teniente fue readmitido en el ejército por orden administrativa de Beria.
La purga de 1937-1939 puede considerarse una extensión llevada al extremo de las purgas anteriores contra los trotskistas.
La guerra de Stalin contra León Trotsky se prolongó desde la década de 1920 hasta el asesinato de Trotsky en México en 1940. Durante esos años, cualquiera que fuera sospechoso de haber apoyado a Trotsky en algún asunto estaba condenado, ya fuera que trabajara en una granja colectiva o en el Estado Mayor del ejército.

Stalin y Trotsky, cuando eran amiguetes.
A mediados de la década de 1920, 26.000 oficiales trotskistas fueron purgados , es decir, destituidos del servicio, durante las luchas internas de alto nivel en el Partido. Aquello marcó el inicio de la represión política contra los oficiales del ejército, pero fue solo el comienzo.
En marzo de 1937, Voroshílov anunció con orgullo ante una reunión del Comité Central del Partido Comunista que, desde el inicio de la lucha contra Trotsky a mediados de los años veinte hasta ese momento, el NKO había dado de baja a 47.000 oficiales. El comisario de Defensa señaló que 5.000 de esos hombres, "claramente opositores", habían sido arrestados.
En una reunión secreta con miembros del Consejo Militar del Comisariado de Defensa celebrada el 2 de junio de 1937, Stalin explicó la necesidad de detener al mariscal Tujachevski y a su grupo en el contexto de la lucha en curso contra Trotsky y los espías fascistas.
(Quiza entre los considerados como espias fascistas, sin serlo, se encontrara Andreu Nin, un ex-trotskista que acabaria fundando en España el POUM ,Partido Obrero de Unificación Marxista, y que terminaria su vida siendo despellejado vivo por los agentes de Stalin en 1937.
Los miembros crédulos del Consejo Militar, incluidos oficiales de carrera como los mariscales Gueorgui Yegórov y Kirill Meretskov, creyeron las acusaciones y dieron su aprobación para el arresto de los altos mandos. El mariscal Yegórov, en su calidad de miembro del Comité Central del PCUS, continuó autorizando la detención de altos cargos del partido en los meses previos a su propia detención y posterior ejecucion, en 1939.

Mariscal Yegorov, paso de ser ejecutor a ejecutado.
Las purgas en el ejército continuaron, en mayor o menor medida, desde las depuraciones de trotskistas de mediados de los años veinte hasta la muerte de Stalin en 1953; cada año, miles de oficiales eran destituidos del servicio bajo la sospecha de no ser políticamente fiables.
En 1930, por ejemplo, el NKVD puso en marcha la Operación Vesná, una gran iniciativa destinada a eliminar a los oficiales que habían iniciado su carrera en el ejército zarista y sobre quienes recaían sospechas de ser antisoviéticos. Aproximadamente 3.000 oficiales fueron expulsados del ejercito rojo y muchos de ellos arrestados bajo acusaciones falsas de conspirar con la Iglesia Ortodoxa para derrocar al régimen soviético.
Por motivos estrictamente políticos, el NKO dio de baja a 6.198 oficiales del ejército en 1935 y a otros 5.677 en 1936. Dado que se ha comprobado que el número de oficiales represaliados fue mucho menor de lo que se creía anteriormente, hay que revisar cual era la preparacion militar de los oficiales perdidos para ayudar a explicar los desastres ocurridos durante la ofensiva alemana de 1941-1942.
En términos absolutos, los tenientes y capitanes fueron los más afectados; sin embargo, en términos porcentuales, la purga golpeó con mayor dureza a los oficiales superiores con rango de coronel o superior. Por ejemplo, entre enero de 1937 y finales de 1938, fueron dados de baja 52 comandantes de cuerpo de ejército, 123 comandantes de división, 264 comandantes de brigada y 897 coroneles. En total, el ejército dio de baja a 1.336 coroneles y generales, así como a 1.385 comisarios politicos de rango equivalente. Posteriormente, el NKVD arrestó a 800 de estos oficiales y a 465 comisarios.
Después de la muerte de Stalin, los historiadores soviéticos declararon que los purgados eran los mejores y más brillantes del Ejército Rojo, como una forma de culpar a Stalin por el fracaso del ejército a la hora de detener la guerra relámpago de Adolf Hitler. Lo que querian insinuar esos historiadores era que cuanto más competente militarmente era un oficial, más probabilidades había de que fuera reprimido.
Pero esa insinuacion debe verse con escepticismo: después de todo, ¿por qué purgar entonces a sus mejores oficiales? Además, la actuación competente durante la guerra de generales como Vasilii Chuikov, Ivan Konev, Boris Shaposhnikov, Aleksandr Vasilevskii y Georgy Zhukov, por nombrar sólo algunos que no fueron purgados, y de los muchos tenientes coroneles y coroneles que ascendieron hasta comandar con éxito divisiones y ejércitos, niega la idea de que sólo sobrevivieron los incompetentes.

Vasili Chuikov, defensor de Stalingrado.
Todo esto sugiere que la Yezhovshchina fue sólo uno de los varios factores que contribuyeron a la debacle de 1941-1942. El Ejército Rojo nunca había estado en buena forma; luchó continuamente contra la indisciplina, el alcoholismo desenfrenado, la escasez de equipos y armas y la falta de atención al entrenamiento.
Las luchas sociales entre trabajadores y campesinos en las filas también eran un problema: el campesinado había sufrido cuando la agricultura fue colectivizada en la década de 1930 y una hambruna a principios de esa década sólo empeoró las cosas, al igual que la preferencia del PCUS por los trabajadores de la industria sobre los campesinos.
En general, es justo decir que la calidad de los oficiales superiores (coroneles y superiores) era muy desigual en los años anteriores a la guerra. La mayoría de los oficiales de alto rango tenían poca o ninguna educación militar formal y habían ascendido al alto mando a edades tempranas durante la guerra civil rusa.
Sus credenciales se basaban en su desempeño en una guerra de tecnología extremadamente baja y en su lealtad al partido más que en su formación profesional y competencia demostrada.
La purga de trotskistas en 1926 no hizo más que empeorar las cosas, dejando al ejército con una grave escasez de oficiales, falta de entrenamiento efectivo de oficiales y un patrón en el que se prefería que el oficial fuera politicamente fiel antes que militarmente competente. La posterior Yezhovshchina no fue la razón de la preponderancia de oficiales mal entrenados en el Ejército Rojo, pero sí que aumento el problema.
(Continuara…)






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