martes, 1 de abril de 2025

1939 : Pacto de diablos : 2ª parte

 


Viene de aquí :

 A partir de 1935, el rearme de la nueva Alemania bajo control de Hitler no hizo mas que intensificarse, iniciando un gran numero de  proyectos y diseños, que tras las pertinentes pruebas iban a  salir a la luz simultáneamente entre 1939 y 1941.

 Ninguno de  los otros poderes europeos iba a estar en esa posición. A finales de 1937, ni Gran Bretaña ni Francia tenían la más mínima intención de seguir el camino aleman hacia el rearme, Al contrario, Gran Bretaña se había decidido por seguir la "regla de los 10 años" , una regla de rearme a largo plazo, por la que las fuerzas armadas debían rearmarse con la teoría de que la guerra no empezaría en la siguiente década.

 Esta decisión llevo al cierre de la mayoría de las fábricas de armamento y municiones que habían trabajado a destajo durante la primera guerra mundial, tanto que en 1930 la mayor fabrica del complejo industrial-militar británico era Vickers Armstrong.

Construyendo el Vickers Wellington.
 

  El mayor responsable de la decadencia de la industria armamentística militar británica había sido, una vez más, Neville Chamberlain, que cuando tomo posesión del cargo en 1937, su primera decisión había sido reducir a la mitad el presupuesto de la Oficina de Guerra recomendado por el Comité de Requerimientos para la defensa. Como resultado, los prototipos desarrollados para las diferentes armas y áreas del ejercito, cesaron de producirse ( sobre todo, el desarrollo de carros de combate quedó totalmente detenido).

  Incluso más lentos que los británicos  para desarrollar su rearme, el gobierno francés saludó la llegada al poder de Hitler licenciando a más de 30.000 soldados de su ejercito en territorio frances, el 10% del total.

  Las discusiones entre políticos sobre si a las industrias armamentísticas se les debería permitir beneficiarse de contratos gubernamentales causaron el estancamiento de cualquier tipo de investigación y desarollo de  nuevas ramas. Por ejemplo, a primeros de la decada de los 30, Renault, gigante de la industria francesa, proclamó su intención de detener cualquier tipo de trabajo de diseño de proyectos militares hasta que su propiedad intelectual fuera garantizada tanto por el estamento militar como por el gobierno francés.

  El primer intento importante para rearmar Francia comenzó bajo el gobierno del Frente Popular, formado por socialistas, comunistas y radicales, y resulto desastroso. El primer ministro, León Blum, decidio resolver el problema de la presunta “deslealtad” de la industria militar francesa intentando nacionalizar todas las industrias de guerra en julio de 1936. El resultado fue un aumento de  los costes y una marcha a otros países generalizadas de gran numero de  industrias militares francesas ( sobre todo a Suiza y Bélgica).

Gobierno del Frente Popular frances en 193i, con Leon Blum a la izquierda, junto a Maurice Thorez, secretario general del PCF.
 

  Para tratar de solucionar el asunto, el gobierno de Blum presentó un nuevo proyecto de ley para el rearme, proyecto que quedo en nada porque no se pudo encontrar financiación a largo plazo.

  Uno de  los efectos más perjudiciales de la falta de rearme de Gran Bretaña y Francia fue que, tecnológicamente, ambos quedaron por detras de las nuevas armas que Alemania estaba desarrollando.

  Por ejemplo, muy poco se había invertido en el desarrollo de  la fuerza aérea francesa en los años siguientes al fin de  la 1ª guerra mundial, lo que había llevado a una seria escasez en pilotos, ingenieros y trabajadores especializados, lo que obstaculizaba el desarrollo de nuevos modelos. 

 Desde 1934 la fuerza aérea francesa había emitido especificaciones para buscar un nuevo modelo de caza monoplaza, pero a mediados de 1938 pocos diseños habían sido presentados, y todos ellos eran inferiores a los modelo alemanes a los que posiblemente tendrían que enfrentarse en el futuro : el mejor futuro caza francés, el Dewoitine D 520, que seguia en estado de prototipo desde principios de  1936,  era 80 km/h más lento que su equivalente alemán. 

 

Dewoitine D 520

 En la producción de carros de combate, la situación era igual de preocupante . El ejercito frances disponia de excelentes armas antitanque, pero sus vehículos acorazados eran antiguos, mecánicamente problemáticos, y había una falta de repuestos preocupante.

 La fuerza blindada francesa disponía de tanques ligeros y tanquetas de buena calidad, y sus tanques medianos y pesados ( Char B1 y Somua, básicamente ) tenían cierta ventaja sobre sus oponentes germanos, gracias a un armamento superior y un blindaje mejorado.

 Pero los diseños del Char B1 eran ya antiguos, y mecánicamente estaban muy anticuados, mientras el Somua tenia múltiples problemas técnicos. Además, la doctrina francesa para el arma acorazada daba al carro de  combate un rol secundario.

 

  Pero el rearme francés era solo una parte del problema estratégico. La cultura guerrera y militarista francesa había recibido un duro golpe en la 1ª guerra mundial a causa de las derrotas de los primeros años de guerra ( hasta que llego la ayuda americana, mas o menos ). El pacifismo había crecido de manera constante, las relaciones entre la tropa y los oficiales habían empeorado gracias a las nuevas ideologías de base socialista, la baja tasa de natalidad y otros factores iban a llevar a los franceses a una percepción de  debilidad de su nación.

  Alemania tenia  20 millones más de habitantes que Francia en 1936, la capacidad industrial  alemana doblaba a la de Francia en ese mismo año, y el pais  tenía que importar recursos imprescindibles para la industria militar, incluyendo casi todo el petróleo que consumía, goma, cobre, manganeso, pirita,etc..

 Así, el alto mando francés era consciente que, sin gran Bretaña a su lado, Francia no tenía  ninguna posibilidad de derrotar a Alemania por sí misma.

 De los otros estados del continente europeo, solo la URSS poseía tanto recursos demográficos como economicos para presentar una amenaza estratégica al plan de rearme germano, pero no tenía frontera común con Alemania, y los países que había entre ambos se habían convertido en paises hostiles debido a la insistencia soviética en tratar de ocuparlos por al fuerza. Y la inteligencia militar alemana aseguraba que el ejercito rojo se había convertido en un instrumento casi inútil tras las purgas estalinistas sobre la oficialidad sovietica.

  Así, Hitler empezó a creer en la absoluta superioridad de su ejercito sobre el ejército rojo. El problema es que tenía que reorientar la industria alemana hacia la producción militar masiva, y desarrollar la ingeniería y la capacidad industrial para producir grandes cantidades de material militar. Y lo consiguio. En noviembre de 1937, las fábricas alemanas ya producían la nueva generación da aviones y blindados que se habían diseñado en 1934. 33 carros de combate medios Panzer III se producian mensualmente a finales de 1937, justo cuando entraban en producción  los primeros Panzer IV.

Panzer III en produccion.
 

  El primer Messerschmitt BF 109 entraba en producción en febrero de 1937, y el novísimo ( y muy rápido ) bombardero Dornier Do-17 comenzaba a llegar a las escuadrillas alemanas el mismo mes.

 

  Gracias a su nuevo armamento  secreto ( fabricado y probado en su gran mayoría en la URSS) , Hitler estaba convencido que estaba ganando la carrera armamentística  en Europa. Se había saltado todos los términos del Tratado de  Versalles, y no habia recibido ningún “castigo” por ello. Y sabía que el programa de rearme le proporcionaba las herramientas necesarias para una rápida victoria en el futuro.

Hitler quería una guerra, y estaba preparado para empezarla.


 

(Continuara…)