lunes, 17 de agosto de 2026

Sin Novedad en el Frente, version 2022 ; (1º parte)

 


 Seguro que muchos con un cierto interés en la Primera Guerra Mundial conocen la frase "Sin novedad en el frente". En cierto modo, se ha convertido en parte de nuestro vocabulario colectivo al reflejar tantos aspectos diferentes de la vida, además de la guerra.

 Pero hace casi un siglo, surgió como la traducción al inglés del título de un libro de un autor alemán poco conocido, Erich María Remarque, quien había servido en el conflicto.

 Remarque, de nombre real Erich Paul Remarque ,nacido en 1898, había sido reclutado en su localidad natal de Osnabrück en 1917, y sirvió durante un breve período en el frente de Flandes, al norte de Ypres, con el Regimiento de Infantería de Reserva nº 15, hasta que resultó herido el 31 de julio del mismo año en los primeros combates de la sangrienta tercera batalla de Ypres. Su unidad no combatió contra los britanicos, sino contra los franceses, algo que iba a ser una constante de sus  libros.

Paisaje, casi lunar, en Passchendale, durante la 3ª batalla de Ypres.
 

 El libro de Remarque iba a impactar con fuerza en la literatura bélica de la época.

  Una década después de terminada la Gran Guerra, la propaganda bélica que mostraba a las tropas sonrientes mientras se encaminaban a las trincheras estaba disminuyendo, y al realidad de la vida y la muerte de los soldados en el campo de  batalla era descrita gráficamente por autores británicos como Edmund Blunden, Robert Graves, o  Frank Richards, cuyas obras se publicaron a finales de la década de 1920.

 Remarque iba a aportar una nueva perspectiva: contar la historia desde el punto de vista alemán. Pero la traducción al inglés de su título original “Im Western Nichts Neues” (nada nuevo en occidente) no sonaba impactante , y así nació la inmortal frase «Sin novedad en el frente».

 

  El libro vendió más de dos millones y medio de copias en veintidós idiomas en menos de 18 meses, y lo más importante es que la versión en inglés fue un éxito de ventas que dio lugar a una adaptación cinematográfica en 1930, dirigida por Lewis Milestone y que gano dos Oscar, la cual muchos consideran la versión clásica.

 

  Posteriormente, se publicó una versión en inglés solo para TV en 1979. El libro, y ambas películas, consolidaron la historia como una denuncia clásica de la futilidad de la guerra, de la brutalidad y crueldad de los combates en el Frente Occidental, y en muchos sentidos, para humanizar a un enemigo del que, incluso durante la guerra, pocos conocían realmente. 

Version para TV de 1979.
 

  Una nueva adaptación de la película se anunció hace varios años, y en octubre de 2022 se estrenó en algunos cines locales, seguida de un lanzamiento mundial en una conocida plataforma.

 Dirigida por Edward Berger, conocido por el público angloparlante como director de Deutschland 83 ( una aceptable serie de espionaje ubicada en ambas Alemanias durante la guerra fría ), la mayoría del reparto está formado por actores desconocidos o solo conocidos para el público europeo. 

 

 La única excepción es el hispano-alemán Daniel Brühl, reconocible por películas como Rush o Malditos Bastardos, entre muchas otras. Conviene advertir que esta película de 2022 no se trata de una nueva versión de películas anteriores, sino de una reinterpretación del libro , y pronto se hace evidente que dista mucho de ser fiel a la obra original.

 

  Lo significativo desde el principio es que se trata de una película sobre alemanes en guerra, realizada y dirigida por alemanes, protagonizada por actores alemanes y producida en alemán, pero con subtítulos o doblada. Esto es quizás más importante que muchos otros estrenos cinematográficos, ya que el conocimiento y la comprensión de la Primera Guerra Mundial en Alemania hoy en día, especialmente en las zonas que antes formaban parte de Alemania Oriental, son, como poco, bastante limitados.

ATENCION, SPOILERS A PARTIR DE AQUI !

 La película comienza con impresionantes tomas del paisaje alemán, de bosques oscuros, de un paisaje y una naturaleza en paz. Pero era una paz que pronto se vería truncada por la guerra. A continuación, se muestra una toma aérea de un campo de batalla cubierto de nieve con cadáveres de los caídos, y por un momento uno se pregunta que pasa, hasta que el tableteo de las ametralladoras atraviesa la nieve y la guerra de repente se vuelve nítida.

 La secuencia inicial parece casi una película dentro de otra, como si pudiera haber sido fácilmente una historia independiente, y nos lleva a los últimos momentos de un soldado alemán, Heinrich, mientras salta desde la cobertura de las trincheras hacia la tierra de nadie para atacar al enemigo. ¿Y quién es el enemigo en esta película? No son soldados británicos ni estadounidenses, sino franceses, lo que recuerda que durante gran parte de la guerra, la mayor parte de la línea aliada en el frente occidental estaba ocupada por soldados franceses, incluidos cientos de miles de soldados de sus colonias repartidas por todo el mundo. Y esto es importante, porque no solo es una película en alemán, sino que nos recuerda que el conflicto fue mucho más complejo que las batallas libradas por combatientes de habla inglesa.

Fotograma de la pelicula.
 

 La microhistoria de Heinrich termina en un momento brutal, y luego vemos su cuerpo destrozado siendo preparado para el entierro. Su ropa y botas son recuperadas y reutilizadas.

 El hecho de que llevara un casco Stahlhelm nos informa inmediatamente que la pelicula se sitúa en los últimos años de la guerra. También fue un período en el que Alemania tuvo dificultades para abastecer a sus tropas, y el aprovechamiento de material bélico se volvió importante. De hecho, ese fue el caso para ambos bandos. Botas y uniformes eran recuperados de los cadáveres alemanes, lavados apenas, y luego reutilizados, lo que nos lleva a la historia del personaje central, Paul Baumer, que nos transporta al norte de Alemania en la primavera de 1917.

 Baumer y sus compañeros de colegio esperan ser reclutados en el ejército alemán. Animados por su maestro en escenas que recuerdan a la película original, estos chicos no son voluntarios como el Bäumer  de la película original y sus contemporáneos; Están siendo arrastrados a una guerra sobre la que no tienen control ni elección alguna respecto a su destino.

 Su maestro grita que el káiser quiere soldados, no niños, y que como la “Juventud de Hierro” de Alemania, llevarán a la nación a la victoria. Es una escena impactante, e incluso en una nación que ya estaba hastiada de la guerra, no distaba mucho de la realidad: los jóvenes se creían inmortales, y quienes ingresaban al ejército alemán en este período eran cada vez más jóvenes a medida que el conflicto se acercaba a sus últimos meses.

Paul Baumer, escolar.
 

  La historia de Baumer se encuentra aquí con la de Heinrich, cuando Paul se presenta para alistarse y recibe un uniforme recién lavado, en el que nota que lleva la identificación de otro soldado. Le dicen que debe haber sido demasiado pequeña para su anterior dueño, y la identificación se arranca y se tira al suelo, uniéndose a otras ya esparcidas y desechadas: un soldado ha muerto, otro lo reemplaza usando el mismo uniforme.

 Luego vemos a Baumer y sus amigos marchando hacia el frente mientras la guerra se vuelve rápidamente real, con sus paisajes devastados, las bajas en el puesto de socorro y la perspectiva de un ataque con gas. 

Para los nuevos reclutas, la brutal realidad dela guerra no tarda en aparecer.
 

 En las trincheras, hace frío, la muerte está presente y ya empiezan a preguntarse: ¿dónde está la gloria en todo esto? Un devastador bombardeo francés mata a uno de sus compañeros y casi entierra vivo a Paul, pero en esa terrible situacion, se le exige que recoja las placas de identificación de los muertos, incluida la de su amigo.

 La “Juventud de Hierro” deja de creer; la guerra es sucia, cruel y brutal, y nada volverá a ser igual. La película da un salto en el tiempo, aparecen Paul y sus mas cercanos camaradas, en la retaguardia, disfrutando de algunos días de permiso.


 

(Continuara…)

jueves, 13 de agosto de 2026

Dispositivos de disparo indirecto

 


  Cuando el ejército alemán atacó Polonia en 1939, el mundo se enfrentó a la rápida, eficiente y moderna maquinaria móvil de la guerra. Un país tras otro fue arrasado en toda Europa; la llamada Blitzkrieg había nacido.

 Estos impresionantes éxitos confirmaron una cosa a la cúpula militar alemana: que nada podría detenerlos jamás. Esta percepción también se reflejó en el equipamiento de la Wehrmacht; casi no se había desarrollado armamento ni equipo especial por parte de Alemania con fines defensivos desde el final de la Primera Guerra Mundial.

 Esta percepción cambió por completo para los alemanes cuando su avance en el este se ralentizó en la inmensidad de las llanuras rusas, antes de que la maquinaria militar finalmente se detuviera a finales de 1942. Desde entonces, las tropas alemanas debieron pasar a tratar de resistir en líneas defensivas estáticas durante semanas y meses. Además del peligro de ataques frontales de tropas, aviones y blindados, apareció otro enemigo mortal en el frente: el francotirador. Para los soldados alemanes en Rusia, cada mirada por encima de sus trincheras o refugios podía ser la última, por muy precavidos que fueran.

 En esta precaria situación, los alemanes recordaron un equipo que se había desarrollado para los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial: el dispositivo de tiro indirecto. 

Fusil Springfield Guiberson en dispositivo de disparo indirecto, infanteria USA en la 1ª guerra mundial.
 

 Los dispositivos de disparo indirecto permitían a los soldados disparar al enemigo sin exponerse. El llamado Spiegelkolben (culata de espejo) se fabricaba en serie, tanto industrialmente como de forma improvisada por las tropas en el frente.

 En un manual de la época titulado Gebrauchs-Anweisung zum Spiegelkolben B.A.F. mit Ladehebel für das Gewehr 98 (manual para el dispositivo de tiro indirecto B.A.F. con palanca de carga para el fusil tipo Gewehr 98), se pueden encontrar ilustraciones sobre el funcionamiento del equipo:

 

 



 La culata del fusil se colocaba en la parte superior de la carcasa y se sujetaba con abrazaderas, mientras que la parte inferior sostenía una segunda culata con gatillo. Ambos gatillos estaban conectados por una cadena para que el soldado pudiera apuntar al objetivo a través de un periscopio que formaba parte integral del dispositivo.

 

  Así, al apretar el gatillo inferior, el gatillo principal del fusil también se accionaba por la cadena. La parte más compleja de este dispositivo era su mecanismo de amartillado, y se requería una estructura de varillas y articulaciones para que el soldado pudiera amartillar el fusil estando a cubierto. 

 

 Asi, en 1942, los alemanes tuvieron que recurrir a la historia para recuperar los dispositivos utilizados en el Frente Occidental durante el conflicto anterior.

 Tras la desastrosa retirada en el Frente Oriental en 1942, la Wehrmacht volvió a desarrollar un dispositivo de tiro indirecto que se denominaría Deckungszielgerät (abreviado como DZG).

 Mientras tanto, el ejército alemán había introducido el Gewehr 41 semiautomático, fabricado por Walther. Esta arma eliminaba la necesidad de un complejo mecanismo de carga, lo que permitía simplificar el dispositivo; solo después de disparar 10 proyectiles, el tirador debía sacar el cargador para recargarlo. En cualquier caso, el disparo no era especialmente preciso, pero el dispositivo probablemente tenía cierta utilidad para hostigar al enemigo u obligar a los atacantes a detenerse y ponerse a cubierto.

 

 

 Lamentablemente, el Gewehr 41 (y posteriormente el G/K 43) nunca llegaron al frente en grandes cantidades, por lo que, como solución de emergencia, el equipo fue modificado con un segundo dispositivo de ajuste para que el DZG pudiera utilizar la culata de los fusiles semiautomáticos rusos SVT capturados.

 Estas armas recibieron la designación alemana Selbstladegewehr 259 y fueron bien recibidas por las tropas. Si no se disponía de un fusil semiautomático, el dispositivo también podía utilizarse con el fusil estándar K.98k. El manual oficial del D.1852 Deckungszielgerät se publicó el 8 de enero de 1943. Sin embargo, se desconocen las cifras de producción del dispositivo, y los pocos ejemplares que se conservan no llevan nombre ni código del fabricante.

 

  El nuevo dispositivo de disparo indirecto constaba de una sencilla carcasa de acero prensado y una culata de madera con periscopio. De nuevo, una cadena conectaba ambos gatillos; por lo demás, la construcción era relativamente simple y directa.

 La culata del fusil se apoyaba en dos pernos transversales, que podían reemplazarse para adaptarse a diferentes tipos de culata. Además, dos piezas de presión ajustables estaban fijadas en la tapa superior para presionar la culata contra los pernos transversales. La posición del periscopio podía variar y dependía de la altura de la línea de mira del fusil, mientras que los orificios en la tapa superior estaban diseñados para fijar material de camuflaje.

 Para facilitar el transporte, la culata podía plegarse dentro de la carcasa o desmontarse aflojando dos tornillos. En su posición plegada, el dispositivo de tiro indirecto media 480 mm de largo, 290 mm de alto y 130 mm de ancho, con un peso total de 3,6 kg .

 Dado que el dispositivo de tiro indirecto funcionaba bien con fusiles semiautomáticos, el ejército alemán consideró la posibilidad de usar un dispositivo similar para sus ametralladoras.

 Sin embargo, el retroceso de las ametralladoras automáticas era demasiado fuerte para estos dispositivos. Las pruebas demostraron que era muy difícil mantener el arma apuntando al objetivo, incluso con ráfagas muy cortas. Como resultado, los dispositivos para ametralladoras permanecieron en desarrollo hasta el final de la guerra, pero nunca se introdujeron. 

MG 42.
 

  Aunque también se podía usar un fusil de asalto Sturmgewehr 44 con este dispositivo de tiro indirecto, hacia el final de la guerra se desarrolló un modelo más simplificado. No se conocen las dimensiones ni el peso exactos de este equipo, pero su peso habría sido más o menos el mismo que el del dispositivo anterior. Este nuevo equipo ya no tenía carcasa metálica, y la culata de madera fue reemplazada por una culata metálica plegable, similar a la del MP 40, y se utilizaban dos pequeños espejos en lugar de un periscopio. 

STG 44.
 

  Algunas de estas unidades fueron enviadas al frente en marzo de 1945 para realizar pruebas sobre el terreno y se proporcionaron a los tiradores que los iban a probar cuestionarios sobre su desempeño operativo.

 Estos informes debían entregarse el 1 de mayo de 1945.Pero  eso ya no paso, ya que los acontecimientos sobre el terreno superaron con creces lo previsto.

 Inspirado por los dispositivos de tiro indirecto para fusiles, un soldado alemán construyó un dispositivo casero para el Raketen-Panzerbüchse 54,  más conocido como Panzerschreck.

 

 En 1943, esta arma llegaba al frente en gran número y estaba destinada a reemplazar al Panzerfaust. La granada propulsada por cohete podía penetrar 160 mm de blindaje, pero el objetivo debía estar a menos de 250 metros.

 Por lo tanto, era muy peligroso para el soldado que operaba el arma exponerse al enemigo, y un dispositivo de tiro indirecto habría sido de gran ayuda. Esta idea de un  ingenioso soldado se publicó en la revista Von der Front für die Front (Del Frente para el Frente) en octubre de 1944. Esta revista se publicaba esporádicamente y contenía una mezcla heterogénea de sugerencias para mejorar las armas y todo tipo de equipo militar.

https://wwii.germandocsinrussia.org/de/nodes/25131-akte-1270-von-der-front-f-r-die-front-vorschl-ge-und-berichte-ber-technische-behelfe-hrsg-vom-sonderstab-a-im-allgemeinen-heeresamt-im-okh-schriftleitung-des-heerestechnischen-verordnungsblattes-1-jg-1944-nr-1-18#page/1/mode/grid/zoom/1

 El dispositivo propuesto se construyó con dos empuñaduras adicionales y un periscopio. Podría haber sido fabricado fácilmente por armeros en el campo de batalla, pero en febrero de 1945 la producción industrial entró en fase de planificación. El primer pedido ascendió a 100.000 unidades del dispositivo, pero es muy improbable que se fabricara o entregara algún ejemplar antes de que terminara la guerra.


 

German Semiautomatic Rifles of WW2 - J.D. Eberle.

Iron Cross magazine - September 2025