miércoles, 20 de mayo de 2026

Guerra en el Riff ; 1909-1927 (4ª parte )

 


 Viene de aqui

 La amistad tuvo mucho que ver con la creación del Tercio de extranjeros, posteriormente la Legión Española.

 El comandante José Millán-Astray, destinado en el regimiento de  infantería Saboya nº 6 y admirador de la Legión Extranjera Francesa, tenía en mente la creación de un cuerpo de élite similar en España, para contar con elementos más fiables que las tropas autóctonas, que en teoría podían desertar o incluso pasarse al bando enemigo.

  Para él, la solución ideal sería  formar una unidad de soldados profesionales, voluntarios y altamente cualificados, formado principalmente por españoles, aunque abierto a otras nacionalidades. En realidad,en los primeros años de la unidad tras su creacion, los extranjeros representaban alrededor del 17 % , en su mayoría portugueses, alemanes y cubanos.

 El proyecto suscitó recelos en el alto mando español, que no estaba a favor de un ejército profesional. 

 

Millan Astray y el rey Alfonso XII.
 

  Millán-Astray conoció al comandante Francisco Franco en un concurso de tiro en Madrid a finales de 1918, y ambos gallegos entablaron rápidamente amistad. De hecho, Franco colaboró ​​en la redacción del informe de la Legión preparado por Millán-Astray.

 Para seguir desarrollando el proyecto, el comandante fue enviado a Argelia y Francia y, a su regreso, obtuvo la aprobación para la creación de la Legión el 4 de septiembre de 1920. Parece ser que la impopularidad de la guerra en África hizo que el estado mayor español asumiera que el envío de “quintos” no serviría para alcanzar la paz en Marruecos, y si podría provocar graves conflictos sociales.

 Como segundo al mando, Millán-Astray contó de inmediato con su amigo Franco. 

 

  Las unidades se organizaron en pequeños batallones llamados Banderas, similares a los Tabores de los Regulares. Cada uno contaría con solo tres compañías de infantería de 200 soldados, pero además tendrían otra de ametralladoras. Por lo tanto, su potencia de fuego sería el doble que la de los Cazadores y la infantería de línea.

 Sus uniformes también eran diferentes, para aumentar su espíritu de cuerpo y moral: chaquetas con cuello vuelto, calzones con polainas verdes, gorros isabelinos con borla, botas de cuero y cinturones ingleses Mills adquiridos en Gibraltar. 

Legionario con el "Chambergo."
 

  Más tarde, usaron el chambergo, un sombrero de tela grande más apropiado que la gorra para proteger la cabeza del sol. El emblema de la unidad estaba formado por un arcabuz y una ballesta, que recordaban a los Tercios de Flandes, y se le añadió su código moral, el famoso Credo Legionario.

 Las tres primeros Banderas se organizaron en 1920; a finales de 1921, el 4 º y el 5 º en septiembre de 1922, el 6 º en febrero de 1925, el 7 º; y en enero de 1926, la 8 º Bandera.

 Su entrenamiento y profesionalismo los convertirían en el centro de atención de oficiales ambiciosos (en el mejor sentido de la palabra) y competentes, aunque a un alto precio en vidas: casi el 50 % de ellos murieron durante la guerra en África.

 

  Pronto se convertirían en las unidades de choque del ejército español, incluso por delante de los Regulares. Con soldados tan buenos, a los oficiales les resultaba más fácil adoptar despliegues más flexibles, abandonando el orden estricto por compañías y avanzando por secciones, e incluso subdividiéndolas en pelotones.

 Cada soldado, mejor entrenado, sabía cómo resolver situaciones por sí mismo sin esperar órdenes: cuándo y dónde disparar, cuándo buscar refugio en el terreno, cuándo avanzar, cuándo lanzar granadas, cómo rodear o flanquear al enemigo, etc.

 Además, en 1922 cada compañía contaba con su propia sección de armas pesadas equipada con seis ametralladoras Hotchkiss. Para 1925, cada sección también disponía de morteros Lafitte de 60 mm, que posteriormente se incorporaron a la compañía de armas pesadas. 

Compañía de armas pesadas de la Legión. En primera fila, las ametralladoras Hotchkiss. Detras, los morteros Lafitte .
 

  Las instrucciones de combate eran muy precisas. Por ejemplo: una unidad nunca debía detenerse ante disparos aislados del enemigo, cuyo objetivo era ralentizar la marcha; los exploradores, formando patrullas de combate, se encargaban de ahuyentar a los agresores. Frente al enemigo o en sus proximidades, nunca había que cruzar un desfiladero sin tomar las alturas que lo dominaban con soldados de flanqueo, que se unirán a la retaguardia una vez que la fuerza  principal hubiera pasado.

 Si debían cruzar barrancos, nunca había que aventurarse en el paso sin antes establecer posiciones en la altura anterior al barranco y haber colocado un pequeño número de flanqueadores a la derecha y a la izquierda del punto de cruce, cruzándolo luego las fuerzas que establecerian de la misma manera al otro lado sus puestos defensivos, retirándose bajo su protección los primeros puestos establecidos. 

 

Los primeros legionarios alistados juraron bandera el 21 de octubre de 1920, frente al por entonces teniente coronal Millan Astray. Como aun la legión no tenia cuartel propio, la ceremonia se celebro en una explanada junto a la playa del Tarajal. Como tampoco tenia bandera propia, se utilizo para el acto la bandera del regimiento Ceuta nº 60.

 El avance se realizaria organizando primero una base de fuego de apoyo con la compañía de armas pesadas para distraer y obligar al enemigo a retirarse. 

 Mientras tanto, dos compañías, en formación abierta por secciones y escuadras, avanzarían poco a poco, pegados al terreno, intentando mantenerse fuera del fuego enemigo el mayor tiempo posible, seguidas por la tercera compañía como reserva.

 

  Cuando ya estuvieran cerca del enemigo, el fuego de apoyo debía cesar, y como en ese momento los rifeños solían contraatacar, las unidades de  vanguardia les lanzaban granadas de mano. En la confusión de las explosiones, los soldados de la Legión se lanzaban al asalto, generalmente con bayoneta calada y granadas, una situacion que los rifeños trataban de evitar a toda costa.


 

 A la voz de “A mí la Legión”, sea donde sea, acudirán todos, y con razón o sin ella defenderán al legionario que pide auxilio.

 

(Continuara…)

sábado, 16 de mayo de 2026

JUEGOS DE GUERRA , 9ª parte

 


Viene de aquí :

 A principios de la segunda guerra mundial, ambos bandos tuvieron que mostrar sus cartas.

  En septiembre de 1939, el Reino Unido, Francia y Polonia disponían de 130 divisiones de infantería ( 90 Francia, 30 Polonia y 10 Gran Bretaña). Alemania disponía de 100 divisiones de infantería, además de 6 divisiones acorazadas en comparación con las 2 de Gran Bretaña, las 4 de Francia y la única brigada acorazada de Polonia.

  Así que, sobre el papel, los aliados disponían de una cómoda superioridad numérica sobre Alemania. Pero la Wehrmacht disponía de mejor armamento, y sus integrantes superaban a los aliados en motivacion, disciplina y preparación.

  Combinado con su espíritu y modo de hacer la guerra, la blitzkrieg, la Wehrmacht era la mas eficaz y eficiente maquinaria de guerra de su época. Como resultado visible, en pocos meses la maquinaria militar alemana habia conquistado buena parte de Europa.

  Para tratar de ayudar a los niños británicos a comprender el funcionamiento del ejercito británico y su estrategia militar, en 1940 la firma H P Gibson & Sons Ltd. desarrollaba y ponía a la venta una version del juego frances L Áttack, basado en el ajedrez. Etiquetada en su cubierta como "Un famoso juego de táctica militar y rival del ajedrez", era un juego para dos jugadores, que venia en una colorida caja con un dibujo de un ataque aéreo, y contenía un tablero compuesto de 90 casillas ( con 3 de ellas pintadas en azul para representar un rio  que no podía cruzarse ) y 72 fichas montadas sobre chapas metálicas.

 

 Cada jugador tenia 36 fichas con diferentes colores. Curiosamente, solo británicos y franceses estaban representados en las fichas, no había soldados alemanes. Parece que el ministerio de la guerra británico puso objeciones para que Alemania no estuviera representada, para que los alemanes nunca pudieran ganar en el juego .

 

 30 de las fichas de cada jugador eran dibujos de soldados, y las otras seis fichas representaban 4 minas, un espía, y una bandera. Cada ficha de soldado tenía un valor numérico basado en su rango, rango que iba desde el 2 para un explorador hasta el 10 de un comandante en jefe.

 

 La ficha del espia solo podia ser utilizada para intentar capturar al comandante en jefe enemigo, y las fichas de las minas eliminaban del tablero a cualquier ficha enemiga que cayera en ellas.

  La excepcion eran las fichas que representaban zapadores, que podían “desactivar” la mina y sacarla del tablero de juego.

  La bandera de cada jugador debía ser protegida a toda costa, y solo las fichas que representaban exploradores podían podían moverse varias casillas en cualquier dirección, siempre que las casillas no estuvieran ocupadas o no se encontrase el rio en su camino.

 

  Cada jugador movía sus fichas sobre las casillas ocupadas por las fichas de su oponente, y la ficha con mas valor ganaba, con la ficha perdedora quedando fuera del juego. La partida duraba hasta que un jugador conseguía capturar la bandera de su oponente.

 

  Para celebrar la vida y el éxito de los soldados alemanes en 1940 se puso a la venta un sencillo juego llamado Soldaten-Leben heißt allzeit lustig sein. Ein heiteres Würfel-Spiel für Front und Heimat ( La vida de un soldado implica divertirse siempre. Un juego de dados desenfadado para el frente y la retaguardia.)

  El juego , fabricado enteramente de papel y cartón, trataba de mostrar a la juventud alemana como era la vida de un soldado desde el reconocimiento médico hasta el combate en el frente.

  Producido durante una temporada en el que la blitzkrieg  arrasaba media Europa, el juego mostraba una versión “purificada” de la guerra, diseñada para tranquilizar a los niños alemanes respecto a la suerte de sus más cercanos familiares y tratar de convencerlos de que la vida de un soldado era realmente una vida divertida.

  Juego típico de tirar el dado y mover, para entre 2 y 6 jugadores, el juego estaba compuesto de un tablero con 75 casillas, seis fichas de distintos colores y monedas de papel llamadas Spiel Marken. Segun progresaban por el tablero, los jugadores podían ganar o perder spiel marken, dependiendo en que casilla cayeran.

 

  Según las reglas del juego, en la parte trasera : “la vida de un soldado tiene bastantes horas divertidas. Pero las mejores horas del soldado es cuando tiene en su bolsillo su pase de permiso, con el que puede pasar tiempo con sus seres queridos y su familia."

  Uno de los más destacados aspectos del juego era el estilo de sus dibujos. La tapa del juego mostraba a un soldado aparentemente feliz, llegando a casa desde el frente , junto a su familia. El soldado portaba todo su equipo, incluyendo su rifle, casco, cartucheras y su mochila, además de dos maletas.

  En línea con el ideal familiar nacionalsocialista, su nutrida familia constaba, además de su esposa, de cinco hijos, todos ellos encantados de recibir como a un héroe a su padre recién llegado del frente.

  Los dibujos del tablero de juego mostraban las etapas de la vida de un soldado alemán de la época, desde su reconocimiento médico  hasta la casilla  final, la 75, en el que recibe su permiso de  vacaciones.

 

  Había varias casillas en las que incluso se contaba con la mentalidad de cada soldado. Si el jugador caía en una casilla con la mentalidad positiva, ganaba dos spiel marken. En cambio, si caia en la casilla de mentalidad  inestable, debía permanecer tres turnos sin jugar.

  Había otra casilla en la que si caía en jugador, era premiado con la cruz de hierro de primera clase , y podía avanzar hasta la casilla 74.

  La realidad para la inmensa mayoría de los soldados alemanes, distaba mucho de lo que el juego pretendía dar a conocer. Tras las fulgurantes victorias del año 1940, al siguiente año la mayoría de la Wehrmacht fue destinada a participar en la Operación Barbaroja, la invasion de  la URSS, combatiendo tanto al numéricamente impresionante ejercito soviético como al intensísimo frio.

  Tras el éxito inicial de la ofensiva, Barbaroja se convirtió en una brutal guerra de desgaste. Tras ser detenidos a las puertas de Moscú y rodeados en Stalingrado, millones de soldados alemanes murieron en las más sangrientas batallas de la 2ª guerra mundial.


 

(Continuara…)