lunes, 7 de septiembre de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 35ª parte )

 

Corocotta, uno de los caudillos cantabros que combatio a los romanos.

Viene de aquí :

  Durante muchos años, los guerreros de dos pueblos aborígenes  del norte de la península ibérica demostraron ser muy capaces de resistir a los romanos. Desde fortalezas en las colinas y valles de las escarpadas montañas cántabras, libraron una guerra de guerrillas contra un enemigo entrenado para combatir batallas campales en llanuras abiertas.

 Guerreros astures y cantabri, que vestían pantalones y túnica, preferían una panoplia ligera, ideal para emboscadas y escaramuzas, combatían con una daga en forma de hoja (pugio), una espada corta, recta y de doble filo (gladius hispaniensis) o una falcata curva de un solo filo, o más comúnmente con dardos o lanzas.

 

  Se defendían con un escudo pequeño (caetrae), de forma cóncava, hecho de madera y cuero, de unos sesenta centímetros de diámetro, o con un escudo rectangular. y sobre su cabeza llevaba una capucha de cuero para cubrir su larga cabellera o, si podía permitírselo, un casco de bronce.

 Los cántabros, entre todos los pueblos celtíberos, eran los únicos que utilizaban el hacha de doble filo (bipennis), y su caballería era famosa por su formación compacta en combate, especialmente el circulus Cantabricum, en el que una sola fila de jinetes cabalgaba en círculo lanzando una andanada de proyectiles; y el Cantabricus impetus, una carga rápida y masiva contra las tropas enemigas., en la que un infante podía entrar en batalla sentado detrás de un jinete y desmontar para enfrentarse al oponente a pie.

 

 Augusto ya habia combatido contra los cántabros en una dura campaña entre los años 25 y 26 a.c.

  En una ofensiva coordinada de tres columnas de ataque, el propio Augusto había dirigido una de las columnas hacia Segisama ( actual Sasamón, en la provincia de Burgos ), mientras que  el procónsul de la Galia Narbonencis, Cayo Antistio Veto y  el legado Publio Carisio comandaban las otras dos columnas .

  La primera batalla registrada de la campaña se libró bajo los muros de Vellica ,al sur del monte Cilda. Derrotados, los cántabros se retiraron hacia el norte , al monte Vindio (posiblemente Peña Santa) , descrito como “una fortaleza natural” , creyendo que los romanos no querían seguirlos a las montañas, donde podrían explotar el terreno a su favor.

Ruinas de Vellica,en el monte Cilda.


El enemigo al que se enfrentaban los romanos era ágil, astuto y resistente. Casio Dio escribe: “Pero estos pueblos no cedieron ante él, porque estaban confiados a causa de sus fortalezas, ni se acercarían, debido a su inferior número y a la circunstancia de que la mayoría de ellos eran lanzadores de lanzas y, además, le causaban mucho daño, siempre anticipándose a él ocupando el terreno más alto cada vez” .

 A pesar de los enormes recursos que Augusto había desplegado, la campaña no estaba dando los resultados que buscaba. Vindio solo cayó ante él cuando la población atrapada comenzó a morir de hambre y se rindió. Augusto abrió un nuevo frente en el lado norte cuando ordenó que los transportes zarparan de Aquitania con tropas que  desembarcaron en varios lugares de la costa cántabra : Noiga Ukesia, Portus Blendium ( seguramente la actual Suances ) ,y  Portus Victoriae, en la bahía de Santander ) mientras el enemigo estaba desprevenido.

 

 En la ciudad de Aracillum (posiblemente la actual Espina del Gallego), los rebeldes resistieron antes de sucumbir finalmente ante las tropas de Augusto.

 Con las fuerzas romanas avanzando sobre los rebeldes por varios flancos, gradualmente “acorralaron a su feroz pueblo como bestias salvajes en una red”, como describió un historiador. La guerra comenzó a inclinarse a favor del comandante en jefe romano. De hecho, es posible que durante esta campaña la Legio VIIII recibiera el título honorífico de Hispana o Hispaniensis por su victoria en batalla.

 La última batalla registrada en el Bellum Cantabricum et Asturicum es el asedio de Mons Medullius (posiblemente Peña Sagra), “que se alza sobre el río Minius" (Miño).Para contener a los rebeldes, el ejército romano lo rodeó con una fortificación de tierra continua que constaba de un foso y una empalizada de mas de 20 kilómetros de longitud.

 Entonces comenzó el bloqueo. El tiempo estaba del lado de los romanos. Sin suministros y con todas las rutas de escape cortadas, los defensores atrapados en el interior finalmente se vieron obligados a rendirse. Una vez en manos romanas, Carisio erigió el tradicional tropaeum de un vencedor.

 En un tronco de árbol clavado en un montículo cubierto de escudos redondos, dagas, espadas y hachas de doble filo capturadas a los astures, colgaba la ensangrentada panoplia de un comandante rebelde vencido, cuyo nombre no se menciona.

Tropaeum.
 

  Carisio, orgulloso Legatus Augustus, conmemoró posteriormente el sagrado monumento  en  varias monedas.


 

 Los veteranos (hombres que habían servido dieciséis años o más) de las Legiones V Alaudae, X Gemina y XX fueron licenciados con honores y se establecieron en una nueva colonia, fundada (muy probablemente por Carisio) especialmente para ellos con concesiones de tierras en la región recién conquistada, en Augusta Emerita (la actual Mérida).

 

  Según Dion Casio, la rebelión de cántabros y astures del 19 a.c. había comenzado cuando los supervivientes de la anterior guerra contra las legiones de Augusto , habiendo sido vendidos como esclavos, habían asesinado a sus dueños y escapado a las montañas, donde habían convencido a los habitantes a volver a la lucha.

 Lo que encontró Agripa a su llegada a Hispania Citerior  fue un ejército desmoralizado, agotado por la lucha interminable y al borde del motín, que desobedecía  abiertamente buena parte de las órdenes que les daba el legado y propretor P. Siluius Nerva.

 Con 44 años, esa iba a ser la primera vez en su vida que Agripa se iba a enfrentar a una abierta insubordinación por parte de sus propias tropas.

 Incluso antes de poder combatir a los rebeldes, tuvo que restablecer la disciplina y revitalizar la moral de sus hombres, y hacerlo rápidamente.

 Adoptó una estrategia de palo y zanahoria y la aplicó con su habitual paciencia y persistencia. “En parte amonestándolos y exhortándolos, y en parte inspirándoles esperanza”, escribe Dión Casio, “pronto logró que obedecieran”.

 Solo entonces pudo centrar su atención en el enemigo de las montañas del norte de Hispania


 

 (Continuara…)

martes, 1 de septiembre de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 34ª parte )

 

Estatua de Augusto Cesar, en Zaragoza.

Viene de aquí :

  Cansado de las intrigas políticas y  preocupado por las conspiraciones para terminar con su vida, Augusto decidió abandonar Roma y marcho hacia Sicilia. Tras declinar la invitación  del senado romano para ocupar uno de los consulados, se negó a tomar partido en la eleccion de  los consules para el año 21 a.c.

  Marco Lolio fue rápidamente elegido como uno de  los cónsules, pero los otros dos aspirantes,  Quinto Emilio Lepido y Lucio Silvano, viajaron a Sicilia para lograr el apoyo de Augusto, que ni siquiera se dignó a recibirlos y los envió de  vuelta a Roma, donde Lepido fue elegido.

  Augusto estaba decidido a gobernar un imperio, pero sabia que no podría hacerlo si también se veía obligado a encargarse de los asuntos urbanos de la capital. Sabía que debía elegir a alguien para gobernar Roma, y de nuevo pensó en su amigo Agripa.

  Así, escribió a su amigo y lo convoco para una reunión en Sicilia. Para la tarea que Augusto tenía en mente, sabía que debía imbuir a su amigo de una dignidad extraordinaria, para que pudiera gobernar al pueblo de Roma con mayor facilidad.

  Primero, Augusto empujo a Agripa a divorciarse de su esposa  Marcela ( su propia sobrina ) , para casarle con su hija Julia ( recientemente viuda de Marcelo ).  Casando a su propia hija con Agripa, Augusto dejaba clara su intención de colocar a Agripa como su mano derecha en el gobierno del imperio.

 No se saben los sentimientos de Agripa tras tener que divorciarse de su esposa ( y madre de sus dos hijos), pero tampoco parece que a Augusto le importaran demasiado los sentimientos de su amigo.

  Había una considerable diferencia de edad entre Julia, de 18 años, y Agripa de 42, pero los matrimonios entre varones  de mediana edad y adolescentes eran algo común en el mundo romano de la época.

  Ademas, como Augusto no tenía hijos de su matrimonio con Livia Drusila, quizás esperaba que el matrimonio entre Julia y Agripa diera comienzo a una nueva línea sucesoria dentro de la gens Julia, que podría aportar un heredero.

Livia Drusila, representada como la diosa de la abundancia, en el Museo Arqueologíco Nacional de España.
 

  La ley romana exigía un tiempo de espera de al menos 10 meses para que una viuda pudiera volver a  casarse, pero en el caso de la boda de Agripa y Julia ya habian pasado dos años desde la muerte de Marcelo.Sorprendentemente, Augusto decidió no asistir a la boda, y dejo la representación imperial en manos de Livia y sus dos hijos, Tiberio y Druso.

  Augusto regalo a la nueva pareja dos residencias, una en Roma, una enorme villa situada bajo lo que hoy es el palacio Farnesina, con vistas al Pons Agripa y el Campo de  Marte.

Frescos de la villa de Agripa en Roma, bajo el palacio Farnesina.
 

  La otra estaba situada en la Campania, 200 kilómetros al sur de Roma, en Boscotrecase, con vistas a la bahía de Napoles. Sepultada por las cenizas de la erupción del Vesubio en el año 79, se sigue excavando y estudiando la zona.

Pintura mural de la Villa de Agripa en Boscotrecase.
 

  Ya a cargo de los asuntos de la ciudad de Roma, Agripa puso su mente a trabajar para tratar de resolver los problemas  que Augusto no había querido o podido resolver.

  Su primer trabajo fue librar las calles de Roma de delincuentes y maleantes, algo en lo que tuvo éxito casi de inmediato. Nombro un nuevo prefecto para limpiar las calles, que utilizando la persuasión o el soborno termino con la presencia de maleantes.

  Otra de las acciones de Agripa tuvo que ver con la religión, Sospechoso de que los nuevos cultos venidos del este afectaban a la moral pública, Agripa prohíbio la celebracion de  ritos egipcios a menos de dos kilómetros de la ciudad, prohibiendo también las actividades de videntes,  astrólogos y charlatanes variados.

  Entre agosto y setiembre del año 20 a.c., Julia daba a luz a un varón. A los siete días del nacimiento, en una ceremonia pública, Agripa reconocía formalmente a  su nuevo hijo y lo llamaba Cayo Vipsanio Agripa, en honor a su amigo Augusto, abuelo también del recién nacido.

  Augusto celebro el nacimiento de  su primer nieto aconsejando al senado que celebrase sacrifios y rezos en honor al recién nacido, que serían sufragados con fondos públicos.

  Ese año 20 se pudo ver un nuevo monumento en el foro, junto al templo de  Saturno. Llamada la columna de oro (Miliarium Aureum ), era una columna de mármol revestida de placas de bronce dorado, en las que se encontraba una lista de todas las más grandes ciudades del imperio y su distancia hasta Roma. Así, los romanos comenzaron a considerar Roma como el punto del que partían todas las vías de comunicación con las ciudades del imperio ("todos los caminos llevan a Roma" ).


 

  Tambien Augusto habia encargado a Agripa preparar un mapa del mundo conocido hasta entonces, Orbis Terrarum. Agripa era uno de los hombres mas viajeros de su época, y estaba sobradamente cualificado para críticas y observaciones  de territorios, ciudades, pueblos y distancias entre ellos. Ademas, como militar tenía acceso a mapas e itinerarios, que había usado en campaña, modificándolos según recibía nueva informacion.

 

  La idea de crear un mapa que mostrase todos los dominios de Roma en un solo mapa había sido del senado romano en el año 44 a.c., cuando Julio Cesar y Marco Antonio fueron consules. Desde entonces, 4 geografos griegos habían sido asignados para llevar a buen termino el asunto, pero 20 años después, el mapa no había sido completado.

  No se sabe si el Orbis Terrarum de Agripa era  circular, con Roma en el centro, o longitudinal, como el mapa de Eratóstenes, aunque también podría haber sido una simple lista de lugares y distancias.

Mapa de Eratostenes.
 

  En el año 19 a.c. llegaron a Roma informaciones sobre problemas en las provincias galas, que sufrían constantes incursiones de las tribus germanas que surgían de la orilla oriental del Rhin. El legado que gobernaba la región no tenia capacidad para terminar con las incursiones germanas, y envió un mensaje pidiendo ayuda a Roma. Agripa se sintió obligado a  solucionar el problema personalmente, como era  su manera de lidiar con alguna crisis.

  Los detalles sobre el viaje de Agripa a la Galia son muy escasos. Parece que tomo la Vía Cottia Per Alpem, que antes de ser una via romana habia sido la ruta que Aníbal y sus elefantes habían tomado para superar los Alpes y entrar en la peninsula itálica , ruta que le había llevado 15 días.

  Agripa llego a los Alpes Cotios, un protectorado romano gobernado por Marco Julio Cottio, un noble de Liguria que había logrado la amistad y la coexistencia pacífica con  Roma construyendo un espléndido camino que cruzaba los Alpes por el  Mons Matrona ( actual Monte Chamberton ).El camino partía desde Augusta Turinorum ( Turín ), pasaba por Segusio ( Susa, la capital del protectorado ) y llegaba hasta Brigantium ( actual Briancon).

  Desde allí se podían tomar dos caminos;  hacia el sur, hacia Arelate (Arles), que llevaba hasta la península ibérica, o hacia el norte, por Arausio ( Orange ) directamente hacia Lugdunum ( Lyon).

Arelate ( Arles.)
 

  No se sabe si Agripa solucionó los problemas de la Galia usando la fuerza o a través de la diplomacia, pero quizás los tribus insurgentes de la Galia decidieron cesar las hostilidades al conocer que Agripa, el vencedor de Actium, se dirigía hacia alli.

  Para solucionar la constante amenaza germánica se requería un enfoque diferente. El río Rhin era una barrera natural permeable. Todavía no había un ejército permanente en la orilla izquierda para interceptar a los bandidos cuando asaltaban territorio romano en busca de valiosos botines. 

  Como había hecho veinte años antes, Agripa viajó a la región fronteriza para evaluar la situación personalmente. Encontró a los ubios que habitaban la orilla occidental del Rhin y sufrian constantemente los ataques de los suevos,   que avanzaban cada vez más hacia el suroeste  invadiendo agresivamente el territorio de sus vecinos.

 Los ubios enviaron una delegación a sus aliados romanos para suplicarles que les dieran asilo. Agripa tomó una decisión extraordinaria, trasladando a los ubios a la región al otro lado del Rihn. Fundó alli para ellos un asentamiento llamado Oppidum Ubiorum ( actual Colonia, aprox.). 

Restos de la muralla romana de Oppidum Ubiorum
 

 Sin embargo, había condiciones. Los ubios serían reubicados específicamente para ayudar a los romanos a proteger ese sector del Rhin. Es posible que en esta época también se iniciaran las obras de un asentamiento urbano para la nación de los Treveri, cuyo territorio se extendía entre los ríos Rhin y Mosa.

  Más tarde llamada Augusta Treverorum, la nueva ciudad se estableció a orillas del río Mosela , y se convertiría en la actual Tréveris). Junto con los ubios, a unos 190 kilómetros al norte, Agripa había establecido una zona de amortiguación entre los pueblos del otro lado del Rin y los Gali al sur, donde aliados locales —en lugar de tropas romanas— proporcionaban los soldados para defender sus tierras de los invasores del norte. Se conocen al menos una cohorte Ubiorum Peditum et Equitum y una Ala Treverorum.

 Justo cuando la frontera norte parecía estar bajo control, llegaron malas noticias a Agripa desde la península ibérica. Los cántabros se habían sublevado, una vez más.


 

 (Continuara…)