viernes, 11 de septiembre de 2026

Roger de Lauria, Almirante de Aragon ( 17ª parte)

 


Viene de aquí:

 Las noticias del levantamiento contra los franceses se extendieron como la pólvora por toda la isla.

  Corleone, a 33 km al sur, fue la primera en unirse a Palermo, y el 3 de abril envió emisarios  para proponer una acción conjunta. Ambas ciudades se proclamaron comunas autónomas bajo la protección de la Santa Sede y acordaron colaborar.

  Unieron fuerzas y enviaron contingentes armados en tres direcciones para difundir la noticia del levantamiento al resto de la isla: hacia el sur, a Calatafimi y Trapani; hacia el este, a Cefalú y Messina; y hacia el centro, a Caltanissetta y Castrogiovanni (la actual Enna).

 A medida que las columnas rebeldes se aceraban a cada distrito, los franceses eran asesinados por los locales, si no podían huir. Solo en dos poblaciones fueron respetadar sus vidas. Guillermo Porcelt,  gobernador de Calafatimi, en la parte occidental de la isla, se había ganado el respeto de los sicilianos por su benevolencia y su justicia. Él y su familia fueron escoltados con total seguridad hasta Palermo, en donde pudieron tomar un barco hacia la Provenza.

  En el centro de la isla, en la ciudad de Sperlinga, la guarnición francesa no sufrió ningún tipo de ataque, y pudor retirarse sana y salva hacia Messina.

Castillo de  Sperlinga.
 

  En apenas 15 días, la mayor parte de las regiones central y occidental de la isla estaban bajo control rebelde, y mas de 20.000 franceses habían sido asesinados. Solo Messina permanecía como el ultimo bastión angevino en Sicilia.

 

  Esto se debía a que solo Messina se había beneficiado del reinado de Anjou. Allí estaba anclada su enorme flota de invasión y allí residía su vicario real, Herberto de Orleans.

 Los rebeldes, liderados por el capitán del pueblo Roger Mastrangelo, sabían que la ciudad portuaria sería la cabeza de playa de Anjou en una campaña para reconquistar la isla, por lo que el 13 de abril enviaron una misiva a Messina, implorando a sus ciudadanos que se unieran a la rebelión.

 Orleans reaccionó el día 15 enviando un contingente de 500 ballesteros al mando de un caballero mesinés llamado Guglielmo Chiriolo a Taormina para asegurar el flanco sur de la ciudad. Luego, envió una flotilla de siete galeras al mando del noble pro-angevino Riccardo Riso para bloquear el puerto de Palermo como demostración de fuerza. 

 

  Los palermitanos, sin embargo, contrarrestaron el efecto izando el estandarte de Messina junto al suyo en señal de solidaridad, para mostrar que consideraban a los habitantes de Messina como hermanos. Las tripulaciones mesinesas se negaron a atacar Palermo, y las galeras permanecieron a la entrada del puerto manteniendo un muy ineficaz y poco entusiasta bloqueo.

 Gradualmente, el sentimiento en Messina comenzó a volverse en contra de los angevinos, ya que muchos de los habitantes de la ciudad eran palermitanos que habían llegado a la ciudad en busca de trabajo cuando la administración de la isla se trasladó desde Palermo.

 Al percibir la creciente animosidad, y consciente de que una guarnición de tan solo 600 soldados angevinos lo protegía, Orleans comenzó a perder los nervios.

 A finales de abril, envió noventa jinetes franceses al mando del napolitano Michelletto Gatta para socorrer y reemplzaar a las tropas mesinesas en Taormina. Enfurecido por la falta de confianza, Chiriolo y sus hombres llegaron a pelearse con los franceses y los apresaron a todos . 

 

  Pocos días después, el 28 de abril, las tensiones estallaron en una rebelión abierta en Messina. Orleans logró refugiarse en el castillo de Mategriffon, pero la flota de invasión angevina en el puerto se convirtió en la primera gran víctima del levantamiento.

 Los sublevados incendiaron la mayor parte de la flota de Carlos de Anjou, que se hundio en el puerto de Messina, sin haber tenido oportunidad de levar anclas.

 Mesina se declaró entonces como comuna y se puso bajo la protección de la Santa Iglesia, eligiendo como capitán a Bartolomeo Maniscalco, que fue sustituido poco mas tarde por el juez Balduino Mussone.

 Buena parte de la nobleza  de Messina habia decidido refugiarse en el castillo, junto a Heriberto. Tras el primer ataque de los rebeldes, Heriberto entablo negociaciones con Mussone, y consiguió un salvoconducto para él y los suyos. Se pusieron a su disposición dos navíos, con la condicion que navegara directamente a la costa francesa, a Aigues Mortes, y prometiese no volver nunca a Sicilia.

Castillo de Mategriffon, tambien llamado la Roca de los Guelfos.
 

  Heriberto dio su palabra, pero no tardo en incumplirla. Tan pronto salió del puerto de Messina, ordeno a las galeras navegar hacia Catona, al otro lado del estrecho. Alli  se reunió con Pedro Ruffo, conde de Catanzaro, el noble más rico de Calabria , fiel aliado de Carlos de Anjou, y ambos se dispusieron a reunir tropas para preparar un ataque para reconquistar Messina.

 Al alcaide de Mategriffon, Teobaldo de Messy ,junto con setenta sargentos franceses y sus esposas e hijos, se le concedieron condiciones similares, y todo el grupo fue embarcado en otro navío con órdenes de navegar hacia Aigues-Mortes.

 Algunos de los nobles de Messina aun leales a Carlos de Anjou permanecieron prisioneros de la Comuna en el castillo de Mategriffon, donde se reunieron con Micheletto Gatta y sus franceses, trasladados bajo escolta desde Taormina.

 Ya se habían enviado mensajeros a Palermo para informar sobre los sucesos de Mesina y la fundación de la Comuna hermana, y se ordenó regresar a las 7 galeras mesinesas que aún permanecían bloqueando el puerto de Palermo. Su  comandante, Ricardo Riso, logró escapar a Calabria.

 El segundo al mando de la flotilla de 7 galeras, Nicolas Pancia, asumió el mando de la flotilla  y regreso navegando , accediendo en el puerto de Mesina justo en el momento en el que partía el navío que transportaba al alcaide Messy y a su comitiva.

 

 Pancia ya sabía que Heriberto de Orleans había incumplido su promesa de retirarse a Francia y sospechaba que Messy estaba a punto de seguir su ejemplo. Asi que el barco fue interceptado y todos sus ocupantes arrojados al mar, donde perecieron ahogados. Después, Pancia y la flotilla de 7 galeras volvió a Palermo, pues se esperaba la reacción de Carlos de Anjou.

 De Anjou se encontraba en Nápoles cuando, a principios de abril, un mensajero enviado por el arzobispo de Monreale le informó de la matanza de franceses en Palermo.

 La noticia le irritó, pues suponía aplazar temporalmente su expedición a Oriente, pero, al principio , no se tomó la rebelión demasiado en serio. Consideraba que se trataba de un asunto local del que podía ocuparse su enviado Heriberto de Orleans.

 Se limitó a ordenar al vicealmirante Mateo de Salerno que se dirigiera a Palermo con cuatro galeras para atacar la ciudad. La orden se impartió el 8 de abril, pero, al llegar a las inmediaciones de Palermo, Mateo encontró a la flotilla de Pancia  patrullando frente al puerto. Aunque trato de escapar sin ser visto, las galeras de Pancia lo alcanzaron y  atacaron , capturando dos de sus galeras, por lo que  se retiró a Nápoles con las restantes.


(Continuara…)

lunes, 7 de septiembre de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 35ª parte )

 

Corocotta, uno de los caudillos cantabros que combatio a los romanos.

Viene de aquí :

  Durante muchos años, los guerreros de dos pueblos aborígenes  del norte de la península ibérica demostraron ser muy capaces de resistir a los romanos. Desde fortalezas en las colinas y valles de las escarpadas montañas cántabras, libraron una guerra de guerrillas contra un enemigo entrenado para combatir batallas campales en llanuras abiertas.

 Guerreros astures y cantabri, que vestían pantalones y túnica, preferían una panoplia ligera, ideal para emboscadas y escaramuzas, combatían con una daga en forma de hoja (pugio), una espada corta, recta y de doble filo (gladius hispaniensis) o una falcata curva de un solo filo, o más comúnmente con dardos o lanzas.

 

  Se defendían con un escudo pequeño (caetrae), de forma cóncava, hecho de madera y cuero, de unos sesenta centímetros de diámetro, o con un escudo rectangular. y sobre su cabeza llevaba una capucha de cuero para cubrir su larga cabellera o, si podía permitírselo, un casco de bronce.

 Los cántabros, entre todos los pueblos celtíberos, eran los únicos que utilizaban el hacha de doble filo (bipennis), y su caballería era famosa por su formación compacta en combate, especialmente el circulus Cantabricum, en el que una sola fila de jinetes cabalgaba en círculo lanzando una andanada de proyectiles; y el Cantabricus impetus, una carga rápida y masiva contra las tropas enemigas., en la que un infante podía entrar en batalla sentado detrás de un jinete y desmontar para enfrentarse al oponente a pie.

 

 Augusto ya habia combatido contra los cántabros en una dura campaña entre los años 25 y 26 a.c.

  En una ofensiva coordinada de tres columnas de ataque, el propio Augusto había dirigido una de las columnas hacia Segisama ( actual Sasamón, en la provincia de Burgos ), mientras que  el procónsul de la Galia Narbonencis, Cayo Antistio Veto y  el legado Publio Carisio comandaban las otras dos columnas .

  La primera batalla registrada de la campaña se libró bajo los muros de Vellica ,al sur del monte Cilda. Derrotados, los cántabros se retiraron hacia el norte , al monte Vindio (posiblemente Peña Santa) , descrito como “una fortaleza natural” , creyendo que los romanos no querían seguirlos a las montañas, donde podrían explotar el terreno a su favor.

Ruinas de Vellica,en el monte Cilda.


El enemigo al que se enfrentaban los romanos era ágil, astuto y resistente. Casio Dio escribe: “Pero estos pueblos no cedieron ante él, porque estaban confiados a causa de sus fortalezas, ni se acercarían, debido a su inferior número y a la circunstancia de que la mayoría de ellos eran lanzadores de lanzas y, además, le causaban mucho daño, siempre anticipándose a él ocupando el terreno más alto cada vez” .

 A pesar de los enormes recursos que Augusto había desplegado, la campaña no estaba dando los resultados que buscaba. Vindio solo cayó ante él cuando la población atrapada comenzó a morir de hambre y se rindió. Augusto abrió un nuevo frente en el lado norte cuando ordenó que los transportes zarparan de Aquitania con tropas que  desembarcaron en varios lugares de la costa cántabra : Noiga Ukesia, Portus Blendium ( seguramente la actual Suances ) ,y  Portus Victoriae, en la bahía de Santander ) mientras el enemigo estaba desprevenido.

 

 En la ciudad de Aracillum (posiblemente la actual Espina del Gallego), los rebeldes resistieron antes de sucumbir finalmente ante las tropas de Augusto.

 Con las fuerzas romanas avanzando sobre los rebeldes por varios flancos, gradualmente “acorralaron a su feroz pueblo como bestias salvajes en una red”, como describió un historiador. La guerra comenzó a inclinarse a favor del comandante en jefe romano. De hecho, es posible que durante esta campaña la Legio VIIII recibiera el título honorífico de Hispana o Hispaniensis por su victoria en batalla.

 La última batalla registrada en el Bellum Cantabricum et Asturicum es el asedio de Mons Medullius (posiblemente Peña Sagra), “que se alza sobre el río Minius" (Miño).Para contener a los rebeldes, el ejército romano lo rodeó con una fortificación de tierra continua que constaba de un foso y una empalizada de mas de 20 kilómetros de longitud.

 Entonces comenzó el bloqueo. El tiempo estaba del lado de los romanos. Sin suministros y con todas las rutas de escape cortadas, los defensores atrapados en el interior finalmente se vieron obligados a rendirse. Una vez en manos romanas, Carisio erigió el tradicional tropaeum de un vencedor.

 En un tronco de árbol clavado en un montículo cubierto de escudos redondos, dagas, espadas y hachas de doble filo capturadas a los astures, colgaba la ensangrentada panoplia de un comandante rebelde vencido, cuyo nombre no se menciona.

Tropaeum.
 

  Carisio, orgulloso Legatus Augustus, conmemoró posteriormente el sagrado monumento  en  varias monedas.


 

 Los veteranos (hombres que habían servido dieciséis años o más) de las Legiones V Alaudae, X Gemina y XX fueron licenciados con honores y se establecieron en una nueva colonia, fundada (muy probablemente por Carisio) especialmente para ellos con concesiones de tierras en la región recién conquistada, en Augusta Emerita (la actual Mérida).

 

  Según Dion Casio, la rebelión de cántabros y astures del 19 a.c. había comenzado cuando los supervivientes de la anterior guerra contra las legiones de Augusto , habiendo sido vendidos como esclavos, habían asesinado a sus dueños y escapado a las montañas, donde habían convencido a los habitantes a volver a la lucha.

 Lo que encontró Agripa a su llegada a Hispania Citerior  fue un ejército desmoralizado, agotado por la lucha interminable y al borde del motín, que desobedecía  abiertamente buena parte de las órdenes que les daba el legado y propretor P. Siluius Nerva.

 Con 44 años, esa iba a ser la primera vez en su vida que Agripa se iba a enfrentar a una abierta insubordinación por parte de sus propias tropas.

 Incluso antes de poder combatir a los rebeldes, tuvo que restablecer la disciplina y revitalizar la moral de sus hombres, y hacerlo rápidamente.

 Adoptó una estrategia de palo y zanahoria y la aplicó con su habitual paciencia y persistencia. “En parte amonestándolos y exhortándolos, y en parte inspirándoles esperanza”, escribe Dión Casio, “pronto logró que obedecieran”.

 Solo entonces pudo centrar su atención en el enemigo de las montañas del norte de Hispania


 

 (Continuara…)