martes, 27 de octubre de 2026

Luftschutz , escudo antiaereo (2ª parte )

 


Viene de aquí :

  El papel de la WLS era proteger plantas industriales del fuego y entrenar al  personal cómo actuar y comportarse durante un ataque aéreo, y limitar los daños a infraestructura.

  En cada planta industrial se empleaba un Werkluftschutzleiter, (guardián de defensa aérea de la fábrica) que supervisaba la formación y la  organización de los bomberos y otros miembros clave de la protección aérea de la fábrica, incluyendo a mensajeros y enfermeros de  primeros auxilios.

 

 El gobierno aleman invirtió ingentes sumas de dinero en el WLS, destinadas a la formación, al desarrollo de estrategias de defensa aérea y a la construcción y el mantenimiento de estructuras de protección.

 El WLS también elaboró ​​normativas de defensa aérea aplicables a todo tipo de instalaciones industriales en el Reich, en las que se incluían directrices sobre la distancia que debía mantenerse entre las distintas máquinas, los lugares donde debían almacenarse el combustible y otros materiales inflamables, y la ubicación óptima para las estructuras defensivas.

 Asi, el WLS se encargaba de la construcción y el mantenimiento de muros de sacos de arena, trincheras de protección contra esquirlas, refugios antiaéreos y búnkeres en los recintos industriales, además de establecer protocolos de oscurecimiento y medidas de protección contra gases en las fábricas.

 Pero, si bien la protección de la capacidad industrial del Reich era una prioridad absoluta, se hizo cada vez más evidente que la población civil se encontraba bajo una amenaza creciente, sobre todo a medida que aumentaban la frecuencia y la intensidad de los ataques aéreos aliados.

 A partir de 1935, todos los cabezas de familia en Alemania tenían la obligación de construir y acondicionar una “habitación de defensa aérea”. Esta debía contar con herramientas para abrir salidas en caso de derrumbe del edificio, así como con medios para combatir incendios. También se recomendaba incluir un botiquín de primeros auxilios, una radio y equipaje ya preparado —que contuviera documentos personales, ropa limpia y objetos de valor— por si fuera necesario evacuar la vivienda con urgencia. 

 

  A medida que avanzaba la guerra, el "Luftschutzkeller" ( refugio de defensa aérea) se convirtió en un segundo hogar para la mayor parte de la población alemana. Durante las fases de intensos ataques aéreos, era preciso permanecer largos periodos en estos refugios; por ello, no tardaron en dotarlos de ciertas comodidades, como aseos y utensilios para cocinar.

 Los "Luftschutzkeller" estaban señalizados en el exterior de los muros de las viviendas con pintura luminiscente, con el fin de orientar a los equipos de rescate en caso de daños causados ​​por los bombardeos. Solo aquellos ciudadanos que no disponían de un refugio propio tenían acceso a los búnkeres públicos. Tras Berlín, Hamburgo fue la ciudad que registró el mayor número de refugios públicos: en 1945, contaba con nada menos que 1.051 refugios antiaéreos, incluidos 83 grandes búnkeres públicos.

 

 Los controles en los accesos garantizaban que solo se permitiera la entrada a mujeres, niños, personas con discapacidad y ciudadanos de edad avanzada. A los hombres aptos para el servicio militar se les prohibía el acceso.

  Los edificios de viviendas y otras estructuras estaban bajo la supervisión de los “Luftschutzwärter”(vigilantes de defensa aérea), quienes operaban dentro de los distritos de defensa aérea, junto con los “Blockwart” (vigilantes de manzana) y sus respectivos ayudantes. La unidad de autodefensa más pequeña e independiente, denominada “Blockgemeinschaft” (comunidad de bloque de viviendas), estaba organizada bajo la supervisión del "Blockwart”, que era elegido por la propia comunidad y asumía la tarea de coordinar, instruir y organizar a los residentes de su edificio o bloque durante un ataque aéreo.

 Bajo su mando se encontraban  los miembros de la "Hausfeuerwehr" (residentes del bloque formados y designados como personal contraincendios), los "Laienhelfer" (encargados de atender a los ancianos, los niños y los heridos, así como de realizar curas) y los "Melder" (generalmente adolescentes encargados de transmitir informes sobre daños y víctimas).

Melder.
 

 El "Blockwart" constituía la piedra angular de la defensa civil antiaérea y era, en líneas generales, equivalente al conocido “ARP Warden” (guardián de protección contra ataques aéreos) de la defensa civil britanica. Este responsable tenía a su cargo llevar un «censo» de todas las personas que residían en su manzana, asignar tareas, supervisar el equipo y señalizar adecuadamente los refugios antiaéreos.

 

 El equipamiento del personal de defensa civil antiaérea constaba de monos de trabajo resistentes, calzado robusto, guantes, máscara antigás y un casco de acero , el denominado casco "Gladiator", introducido en 1938. Para la extinción de incendios se disponía de diversos medios, como cubos y bombas de agua, mientras que las "Laienhelferinnen" (auxiliares voluntarias) contaban con botiquines de primeros auxilios y bolsas con material de vendaje. Los bloques  bajo la supervisión de estos responsables estaban, a su vez, organizadas en "Reviergruppen" (grupos de distrito), cuya extensión y límites coincidían, aproximadamente, con los de los distritos policiales locales.

 

  El "Luftschutzwarndienst", o Servicio de Alerta contra Ataques Aéreos, estaba compuesto por voluntarios y miembros del servicio postal (Reichspost). Por lo general, estaba dirigido y comandado por oficiales de mayor edad de la Wehrmacht y la Luftwaffe ,a menudo veteranos de la Primera Guerra Mundial, quienes tenían la misión de proporcionar un sistema de alerta temprana para la población.

  El espacio aéreo alemán era vigilado por innumerables puestos de observación repartidos por toda Alemania, tanto en tierra como en el mar. Cada puesto de vigilancia estaba conectado telefónicamente con un "Flugwachkommando" (mando de vigilancia aérea) de distrito, el cual transmitía la información sobre los ataques inminentes a los "Luftschutzwarnstellen" (centros de alerta) situados en las ciudades y localidades de mayor tamaño. Desde allí, el personal del "Luftschutzwarndienst" hacía llegar la información a los distintos distritos urbanos, donde se alertaba a la población mediante sirenas antiaéreas y emisiones de radio.

 

  Como era de esperar, a medida que la población se fue cansando de los ataques, las sirenas antiaéreas pasaron a ser conocidas popularmente , ironicamente , como "sirenas Meyer", en alusión a la declaración de Göring: "...podéis llamarme Hermann Meyer".

 Tras un ataque aéreo, el "Sicherheits und Hilfsdienst" (SHD), o Servicio de Seguridad y Auxilio, intervenía para prestar apoyo a la población, combatir incendios, colaborar en tareas policiales, realizar labores técnicas, proporcionar primeros auxilios y restablecer los suministros de gas, agua y electricidad que hubieran quedado interrumpidos. El SHD también contaba con los medios necesarios para desplegar enormes cortinas de humo, destinadas a ocultar las grandes instalaciones industriales situadas dentro de las ciudades y evitar así que fueran observadas desde el aire.


 

 (Continuara…)

domingo, 25 de octubre de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 37ª parte )

 

Busto de Agripa, de alabastro y porfido, en la Galeria Borguese de Roma.

Viene de aquí:

  El regreso de Agripa a Roma tras la supresión de la revuelta cántabra en Hispania había sido una bendición para Augusto, que seguía lidiando con constantes desórdenes públicos y complots para terminar con su vida.

  Augusto necesitaba a su lado a su gran amigo y mano derecha , no solo para marchar  a las fronteras de la república para tratar con los distintos pueblos que se acababan de incorporar a ella, también debia  ayudarlo a lidiar con la exigente y a menudo arrogante población de la capital.

 

  Seguramente, Agripa sabia cuán importante era para Augusto, pero aun quedaban muchos años para que su hijo Cayo, nieto de Augusto y su único descendiente directo, pudiera intervenir en política. Hasta que ese tiempo llegara, Agripa iba a limitarse a seguir siendo el apoyo de Augusto, y su sucesor natural si alguna circunstancia provocaba que la vida de Augusto terminara abruptamente.

  Augusto volvió a reconocer la valia de Agripa en el año 18 a.c. Cuando a principios de año terminó el periodo de cinco años del Imperium Proconsulare, Augusto no dudo en aleccionar al senado para renovar otros cinco años tal cargo.

  Agripa también se vio premiado con la Tribunicia Potestas, lo que le iba a aportar un poder muy similar al del mismo Augusto.

  Algunos senadores expresaron su preocupación por este nombramiento, que comparaban con el nombramiento de un tirano a alguno de  sus reyezuelos para compartir el poder. Pero Augusto era sumamente cuidadoso para evitar cualquier insinuación o acusación de haberse convertido en un rey, o que hubiera convertido a Agripa en algo muy similar  a ser un regente formal.

 

  Pero Augusto argumentó que sus títulos y poderes eran exactamente los mismos que habían tenido los magistrados tradicionales, basados en la constitución romana.

  Las poblaciones de otras ciudades también estaban inquietas, y utilizaban diferentes maneras para expresar sus quejas. Así, Augusto decidió que era necesaria su presencia en las  provincias de Oriente.

 En su séquito se encontraban Tiberio y un joven de Cremona, Publio Quintillo Varo, quien ejercía como su cuestor. Durante el invierno del 22/21 a. c., Augusto navegó de Sicilia a Grecia y visitó Esparta y Atenas. Los atenienses no sentían un cariño especial por los romanos, tras haber sufrido abusos bajo Sila, Julio César y su legado Quinto Fufio Calenio, y el resentimiento aún no había desaparecido.

 Augusto también era consciente de que el pueblo ateniense había apoyado a Antonio durante la guerra civil. A su llegada a Atenas, se produjo un acto aparentemente calculado para ofenderlo personalmente. Parece ser que, a la llegada de Augusto se descubrió una estatua de Atenea en la Acrópolis, erigida  originariamente mirando hacia el este, había sido girada deliberadamente para que mirara hacia el oeste, es decir, hacia Roma. Además, de forma provocativa, se roció sangre desde la boca hacia la parte frontal de la estatua para dar la impresión de que Atenea, la diosa patrona de Atenas, había escupido sangre a los romanos.

Atenea, en el Partenon.
 

  La respuesta de Augusto fue, como era habitual en él, reflexiva pero contundente. Castigo a los atenienses de una manera que seguro iban a entender: económicamente. Les arrebató la administración de la isla de Egina , de la que recibían  tributo.

  Augusto mismo pasó parte del invierno en Egina y parte en Samos. Durante su estancia en Samos, recibió a una delegación de etíopes. Tras su derrota a manos de Publio Petronio en Egipto el año anterior, una indignada Amanirena Kandake había reunido a su pueblo para una contraofensiva.

 

Amanirena, reina de Nubia.

  Con miles de guerreros, la reina Amanirena marchó sobre Premnis. Según Estrabón, Petronio llegó a la fortaleza antes que ella y estaba preparado para enfrentarla.  Mientras llegaba, Petronio aprovecho para reforzar sus defensas, haciéndola prácticamente inexpugnable para el ejército etíope, que contaba con escaso equipamiento para un asedio con garantias.

Fortaleza de Ibreen, en Premnis.
 

  Cuando los emisarios  etíopes se acercaron a los romanos para negociar, se les indicó que debían presentar sus peticiones a Augusto. Los etíopes afirmaron desconocer su identidad y su paradero, así que Petronio les proporcionó una escolta y los envio a Samos, donde residía Augusto.

  Este escuchó sus súplicas y accedió a ellas, incluso perdonando el tributo que Petronio les había impuesto.

  En primavera, Augusto viajó por Bitinia y Asia Menor. Horrorizado al descubrir que los ciudadanos de Cícico, una importante ciudad en Anatolia, se habían amotinado, azotado y ejecutado sumariamente a decenas de ciudadanos romanos, condenó a los habitantes de la ciudad a la esclavitud. Al llegar a Siria y enterarse de que los habitantes de Tiro y Sidón también se habían amotinado violentamente allí, con pérdidas de vidas romanas, respondió con el mismo castigo severo.

Ruinas de Cicico, actual Bal Kiz, en el norte de Turquia.
 

  Entre los reyes y potentados leales a Roma, Augusto reasignó territorios tras la muerte de Herodes Arquelao “el Medo”, hijo de Herodes el Grande, quien los había gobernado : Jámblico II recibió de Augusto el dominio ancestral sobre los árabes; Tarcondímoto, recibió el reino de Cilicia, que su padre había ostentado.

  A Zenodro, un príncipe de origen árabe, Augusto le cedio la Tracontide ( aprox. el actual valle de la Beqaa, en Siria ),y a Mitrídates II, aún niño, le dio Comagene, porque su rey había dado muerte a su padre.

Reino de Comagene.

 

  Era una astuta serie de maniobras políticas. Como patrón, Augusto patrocinaba y representaba las causas de cada rey vasallo  y, si surgían, sus quejas en el Senado o en los tribunales de Roma. A cambio, cada rey vasallo lo apoyaba con tropas y material bélico cuando se le solicitaba, ahorrándoles así a los romanos el gasto adicional.

  En Siria, Augusto recibió emisarios de Armenia, que suplicaron ayuda para sustituir al rey reinante, Artaxes, por su hermano, Tigranes, quien había sido refugiado en Roma durante una década.

 Augusto accedió a la petición. Su hijastro, Tiberio, fue el encargado de la inusual y potencialmente peligrosa misión de llevar un pequeño ejército para ayudar a derrocar al rey de Armenia. Pero mientras las tropas romanas marchaban hacia Armenia, los propios armenios asesinaron a su rey. Tiberio finalmente llegó a la capital y coronó personalmente a Tigranes .La instalación de un regente prorromano en Armenia iba a inclinar la balanza del poder en la región.

 A Tiberio le llegó la noticia de que el rey de Partia , aparentemente “asombrado por la reputación de tan gran nombre” ,estaba dispuesto a aceptar los términos del acuerdo propuesto tres años antes. De pronto, el hijastro de Augusto se encontró inesperadamente siendo personalmente responsable de supervisar la recuperación histórica de los estandartes y prisioneros de guerra de las legiones derrotadas de Craso en Carrahe. en una ceremonia formal, que tuvo lugar a orillas del río Éufrates .

 Su padrastro estaba encantado, y Augusto lo recibió como si hubiera conquistado a los partos en una guerra, se enorgulleció del logro y declaró que se había recuperado sin  lucha lo  que antes se había perdido en batalla.

"Muerte de Marco Licinio Craso", obra de Lancelot Blondeel.
 

  Después de tal éxito, llegó el momento de abandonar Oriente. Llegando a Samos, Augusto decidió pasar el invierno allí. Mientras residía en la isla del Egeo, recibió a varios líderes extranjeros e incluso a un invitado de la India.

 Cayo Petronio, el hombre que había enfrentado con éxito una invasión de etíopes liderados por la reina Amanirena ,paso a ser considerado una figura odiada en la region, tanto que una multitud de habitantes de Alejandría lo atacaron a pedradas, pero la turba no era rival para soldados bien armados y entrenados, y "él resistió contra ellos simplemente con su propia guardia personal, y después de matar a algunos los otros huyeron”.

Tiberio y Livia Drusila, su madre, en el museo Arqueologico de Madrid.

 

(Continuara…)