
Centinela en puesto de avanzada en Beni Sicar.
Viene de aquí:
Recibidos los refuerzos, el teniente general Marina decidió primero despejar todas las zonas que rodeaban el Gurugu, para, una vez aislado, lanzar el asalto final.
Las operaciones de limpieza comenzarían primero por la zona de Quebdana, al sureste de Melilla, junto a la frontera con el Marruecos francés. Esta región había sido generalmente leal a España, pero ya empezaba a tener sectores disidentes entre las cabilas, por lo que se planeó una campaña para suprimir a los rebeldes.
Al mismo tiempo, desde el oeste, otra columna más numerosa la apoyaba: la del general Aguilera, quien, con elementos de la 1.ª Brigada/1.ª División (el Regimiento Inmemorial del Rey y dos escuadrones de caballería), partió de La Restinga (en el istmo que une Melilla con la Quebdana), ocupando el Zoco el Arbaa, al sureste de Mar Chica, y reforzado con el Regimiento León, expulsó a una harka que hostigaba la ciudad de Lehedara.
El general Aguilera, tras despejar toda la costa oriental de Mar Chica y apoyar a la columna de Larrea, regresó a Lehedara, que quedó destruida por la artillería al haberse cambiado de bando. Así, en una campaña de aproximadamente dos semanas, se logró controlar con gran eficacia toda Quebdana. España utilizó columnas más pequeñas, pero más móviles y ágiles, que siempre avanzaban en territorio enemigo, sin retroceder, con la ayuda de numerosas unidades de tropas nativas, perfectas conocedoras del terreno, y practicando tácticas de tierra quemada en áreas hostiles, quemando casas y acosando al enemigo en su propio terreno hasta que, exhaustos, debian retirarse o rendirse.
Desafortunadamente, estas eficaces lecciones pronto fueron olvidadas.
Una vez que la Quebdana cayó bajo control español, el teniente general Marina reanudó la ofensiva, esta vez hacia el norte de Melilla, a controlar la cabila de Beni Sicar, que había estado enviando guerreros al Gurugu. El 20 de septiembre los Cazadores del General Tovar, la 2da División de Sotomayor, y la brigada Real de Melilla , partieron hacia Beni Sicar, pero Los novatos de la 2ª división quedaron como reserva. en Rostrogordo. Desde allí, los Cazadores de Tovar avanzaron a Dar el Hach Bisiain, más al norte en la base del cabo Tres Forcas. Entre los Cazadores y Melilla permanecían las tropas de la brigada Real (seis compañías y tres baterías), cubriendo la línea de comunicaciones.
Frente a ellas había dos grandes concentraciones de rifeños: una al sur, en Zoco el-Had, vigilando a la 2.ª División, y otra más al norte, en Tafarart, defendiendo la zona de los Cazadores.
Estas tropas, concretamente la 1.ª Brigada Mixta de Cazadores 4.029 hombres y ocho piezas de artilleria, al mando del general Alfau y con el teniente general Marina al mando, se separaron de la división de Tovar y avanzaron hacia el norte, encontrando poca resistencia hasta llegar a Taourirt.
Desde allí marcharon hacia el mar, contactando con la flota que había zarpado de Melilla y los esperaba en la costa occidental del cabo Tres Forcas. Al mismo tiempo, la 2.ª Brigada Mixta de Cazadores , con 3.479 hombres y ocho piezas de artilleria, al mando del general Morales, viró hacia el oeste desde Dar el Hach hasta la meseta de Taxdirt, y desde allí hacia el sur en dirección al pueblo del mismo nombre, que había sido tomado por una patrulla de caballería.
Allí, el general Tovar descubrió que el barranco de Hendok se interponía entre ellos y las alturas de Tamsyut , más al sur. Tamsyut se encontraba en el flanco izquierdo rebelde, donde se había formado una nueva línea de rifeños procedentes de Zoco el-Had, y al mismo tiempo, los guerreros de la cabila de Beni Sicar seguían concentrandose en Tafarart, a la derecha.
Este segundo grupo amenazaba el flanco izquierdo de la caballería española, situada en la vanguardia. Para despejar el frente, el general Tovar envió al Batallón de Cataluña al mando del teniente coronel Severiano Martínez Anido, quien, en una carga a la bayoneta, expulsó a los rifeños de Tamsyut. Pero los rifeños no huyeron ,solo se desplazaron un poco más al sureste, a las colinas de Hidum, desde donde intentaron rodear Tamsyut y recuperarla.
Al ver el flanco izquierdo del batallón Cataluña en peligro, los rifeños comenzaron a acosarlo, por lo que el general Tovar comenzó a desplegar todas sus compañías a la izquierda y derecha del batallon Cataluña, para evitar que fuera copado.
Tras cuatro o cinco horas de fuego,el batallon Cataluña comenzó a abandonar las alturas de Tamsyut para reabastecerse de municiones y descansar, siendo relevada por las tropas del Batallón de Tarifa. En ese momento, los cabileños de Beni Sicar atacaron, cuando solo quedaba una compañía aislada de Cataluña cubriendo la retirada y casi sin municiones, y antes de que llegaran las unidades de Tarifa.
Con la unidad a punto de ser rodeada, el general Tovar envió en su ayuda al 4.º Escuadrón de Caballería del Regimiento Alfonso XII, al mando de su asistente, el teniente coronel José Cavalcanti.

General Tovar en el centro, a la derecha, teniente coronel Cavalcanti.
Este escuadrón, con tan solo 65 jinetes, partió desde la retaguardia, en Taxdirt, trotó cuesta abajo por el barranco de Hendok y volvió a subir, dirigiéndose a un cañaveral que los ocultaba de la vista de los rifeños.
Cavalcanti cargó entonces, sable en mano, con su escuadrón contra la primera línea de rifeños que amenazaba Tamsyut, con un pelotón al frente y los demás a la derecha. Los rifeños apenas tuvieron tiempo de disparar sus armas antes de dispersarse, logrando unirse a una segunda línea ya formada por unos 1.000 o 1.500 guerreros. Cavalcanti reorganizó sus fuerzas, ahora 40 jinetes, dejando los cadáveres y heridos en el cañaveral y cargó de nuevo contra la segunda línea antes de que los rifeños pudieran reagruparse, dispersándolos de nuevo. Y de nuevo Cavalcanti, ya con solo 20 jinetes, aprovechó el impulso y continuó su carga, esta vez en parte de frente y en parte girando por el flanco derecho sobre varios grupos de rifeños desorientados.
Pero para entonces los españoles eran demasiado pocos y los rifeños resistieron, así que el escuadrón desmontó y se puso a cubierto en una elevación tras los cañaverales hasta que una compañía del Batallón Tarifa llego hasta ellos y los rescato.
Así, la carga de Taxdirt pasó a la leyenda, ya que este puñado de hombres, tras sufrir 24 bajas, entre ellas siete muertos, salvó a toda la brigada de la derrota. Por esta acción, Cavalcanti fue condecorado con la Cruz Laureada de San Fernando de 2.ª Clase (la más alta condecoración de España) y todo el escuadrón recibió la Corbata de la misma Orden.
(Continuara…)

















