Viene de aquí:
En enero del año 28 a.c., Agripa fue de nuevo elegido para el consulado, por segunda vez. Su compañero del otro consulado iba a ser, por sexta vez, el propio Octavio Cesar.
Para mostrar públicamente la confianza que tenía a Agripa, Octavio le hizo entrega de la mitad de las fasces que recibió por su nombramiento, 12, mostrando así a la población romana que consideraba los dos consulados del mismo status.
Además, le regalo una tienda exactamente igual a la suya, del mismo tamaño y forma, para que cuando estuvieran en campaña todo el mundo los viera como iguales en el mando, , y el santo y seña de los centinelas mientras estuvieran en campaña debía ser acordado por ambos cónsules.
Para unir aun mas a ambos hombres, se arreglo un matrimonio político. Agripa ya estaba casado con Cecilia Atica, hija del historiador tito Pomponio atico. Octavio maniobro en la sombra para conseguir el divorcio de la pareja, y posteriormente Octavio entrego a Agripa como esposa a su hermana Claudia Marcela la mayor, un símbolo público que indicaba que Agripa había sido admitido en la gens Julia.
Claudia Marcela era hija de Octavia, hermana de Claudio Marcelo, asi que Agripa se casaba con la sobrina de Octavio Cesar.
No se sabe con seguridad, pero parece que la pareja tuvo descendencia, una hija a la que llamaron Vipsania Marcela, que más tarde se casaría con el infortunado general Publio Quintilio Varo, protagonista a su pesar de la derrota romana en Teotoburgo del año 9 a.c.
Para sumar aun mas prestigio y aceptación social para Agripa, Octavio utilizo su privilegio recientemente adquirido que le permitía nombrar sacerdotes a su discreción para solicitar el ingreso de Agripa en la orden de los Fratres Arvales, una “congregación” de 12 miembros elegidos de por vida, cuya tarea era ofrecer sacrificios para rogar por la fertilidad de campos y tierras de labranza.
Al principio, Agripa fue un miembro ordinario de la congregación, pero rápidamente escalo hasta convertirse en flamen, una posición que debía renovarse anualmente, ya que solo quedaba vacante una plaza tras la muerte de uno de los miembros.

Ritual de purificacion de los Frates Arvales.
Seguramente, su cargo y su posición dentro de la congregación lo convertiría en organizador del festival de tres días de duración en honor a Dea Dia ( version romana de la diosa griega Demeter), la diosa de la fertilidad de la tierra, en el mes de mayo, un festival que normalmente se celebraba en el hogar del magistrado de más alto nivel, en ese caso, de Octavio.
Como símbolo de su cargo, Agripa llevaría una corona de hojas de maíz unidas a una cinta blanca. Cuando el sol se levantaba la mañana del primer dia del festival se ofrecían frutas e incienso a la diosa.

Estatua de Demeter, en el British Museum.
Después venia el tradicional banquete, con entrega de regalos y guirnaldas a los asistentes.
Al segundo día, cuatro varones, todos hijos de senadores, portando guirnaldas a base de hojas de maíz y su correspondiente toga praetexta, formaban un coro y cantaban una antiquísima canción, el himno de los fratres arvales.
La letra de la canción estaba en un dialecto del latín tan antiguo que ninguno de los habitantes de Roma, ni siquiera los más ancianos, podían entenderla.
En el templo de la diosa Dea Dia se celebraban danzas rituales, y en una enorme arboleda dedicada a la diosa, a 10 kilometros al sur de Roma, se celebraban ritos de purificación, a los que cualquier ciudadano romano podía asistir, sin importar la clase social a la que pertenecia.
El tercer dia se celebraba otro banquete, ademas de rezos rituales y ofrendas a la diosa.
No se sabe mucho sobre la vida espiritual de Agripa, aunque parece ser que despreciaba astrólogos y charlatanes varios. Además, el hecho de que aceptara formar parte de la orden de los arvales parece indicar que aceptaba la tradicional religión estatal romana.
Mientras, poco a poco, pero sin pausa, las instituciones de gobierno de Roma caían bajo el control de Octavio Cesar.
Para llevar a cabo sus reformas previstas, Octavio resucito el cargo de censor, que había permanecido vacante durante la última guerra civil. Esta magistratura, que se remontaba a la época de la monarquía romana, tenía tres funciones básicas : hacer un censo de la población cada cinco años, establecer límites a la moralidad publica y administrar las finanzas públicas, incluyendo la supervisión de la construcción de nuevos edificios públicos y el mantenimiento de los ya existentes.
Dos censores serian elegidos anualmente, y en el año 28 a.c. Octavio asumió uno de los lugares, con Agripa en el otro.
Tras cumplir con una ceremonia de purificacion (lustratio), ambos censores se embarcaron en una profunda purga del senado.
Durante la última guerra civil, el senado habían llegado a tener más de 1.000 miembros. Tras un exhaustivo examen de todos y cada uno de los miembros, Agripa y Octavio consiguieron dejar al senado con un mucho mas manejable número de 300 senadores, la mayoría de ellos leales seguidores octavianos y senadores de las nuevas familias patricias creadas por la Lex Saenia.
Para asegurarse el control de las legiones desplegadas en provincias, los senadores que desearan viajar fuera de la península itálica deberían pedir permiso a Octavio.
A finales de año, el primer censo oficial fue completado, y el total de ciudadanos romanos alcanzaba el número de 4.063.000. En reconocimiento a su labor, Octavio fue reconocido por el senado como Princeps Senatus, el “primer hombre del senado”, un cargo históricamente otorgado al miembro del senado mas digno, aunque el titulo no otorgaba el derecho de convocar reuniones de la institucion.
Tras décadas de guerra civil y abandono, buena parte de los templos de la ciudad de Roma estaban en un estado lamentable, y Octavio, con su nueva responsabilidad como censor, decidió empezar las reparaciones con el templo de Júpiter Feretrius, en la colina del Palatino, que llevaba muchos años sin techo.
En ese pequeño templo, del que los mas ancianos romanos decian que había sido construido en tiempos de Romulo, los generales romanos vencedores acudían humildemente para gradecer su ayuda al dios.
El dios preferido de Octavio, Apolo, recibió una atención especial, siendo construido un nuevo templo en su honor en la colina Palatina, muy cerca de su propia residencia oficial, completando la construcción con una gran plaza rectangular y una biblioteca.

Ruinas del templo a Apolo Palatinus.
Para presentar el nuevo templo a la población, se organizaron un festival con banquete incluido y unos juegos en honor a Apolo Actius.
Durante el periodo de euforia posterior a la derrota de Marco Antonio y Cleopatra, el senado había previsto poner en marcha juegos en honor al vencedor de Actium, y el primero de ellos se celebró ese año 28 a.c., con asistencia de Octavio y Agripa en persona.
Durante la celebración, los hijos y hombres de la clase noble tomaban parte en los Ludi Circensis (juegos circenses ) en un estadio construido de madera especialmente para la ocasión en el Campo de Marte. Los juegos incluían competiciones gimnasticas, carreras de caballos y carros y combates de gladiadores entre cautivos.
(Continuara…)











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