Viene de aquí:
En 1940, mientras los aviones de la Luftwaffe comenzaban a atacar las posiciones francesas de la línea Maginot, salió a la venta un nuevo juego dirigido a la juventud alemana llamado Flieger Greifen an ! (Piloto al ataque). El juego estaba diseñado para animar a los miembros de la Deutsche Jungvolk y las Juventudes hitlerianas para alistarse en la Luftwaffe, que en esos momentos disfrutaba de una casi total superioridad aerea sobre los cielos de Holanda y Bélgica.
Para llamar la atención de los jóvenes germanos se utilizó una llamativa caja y tablero de juego, tratando de mostrar como era la vida en la fuerza aérea alemana.
El frontal de la caja consistía en una pintura de dos jóvenes reclutas de la Luftwaffe observando como un piloto bajaba de un biplano Bucker Bu133 Jungmeister (avión de entrenamiento ) mientras 3 bombarderos Heinkel 111 volaban sobre sus cabezas, ademas de la leyenda "Juego de aviones entretenido e instructivo"
También el tablero de juego mostraba coloridas pinturas mostrando a jóvenes reclutas admirando un piloto entrenando y personal de tierra de la Luftwaffe cargando bombas en otro avión.
El juego consistía en mover fichas , rojas y azules, sobre un tablero en forma de diamante, con el objetivo de atacar la estación de ferrocarril del enemigo. Las fichas incluían cazas, bombarderos y aparatos de reconocimiento, que en su ruta hacia el enemigo debían evitar las casillas representadas por artilleria antiaérea o globos de barrera.
Los movimientos de las fichas se determinaban por la tirada de un dado, y el ganador era el primer jugador en destruir la estacion de ferrocarril enemiga y volver al aeródromo propio.
Juegos como Flieger Greifen an ! iban dirigidos a los jóvenes alemanes de entre 12 y 14 años miembros del Deutsche Jungvolk. A partir de los 14 años, los jóvenes podían pasar a integrar las juventudes hitlerianas, que tenían academias de vuelo en practicamente en cualquier ciudad grande alemana, para aprender a volar en planeadores ( prohibidos por el Tratado de Versalles ). Y a los 18 años, aquellos que quisieran convertirse en pilotos debían unirse al NSFK ( cuerpo de aviadores nacional socialistas), donde comenzaban a entrenar con aviones de pequeño tamaño.
Al principio de la guerra, cualquier joven que destacaba en el NSFK era propuesto para integrarse en la Luftwaffe, donde tras un cursillo intensivo de vuelo conseguía su primera licencia de piloto. Tras varios test de aptitud el nuevo piloto era enviado durante seis meses a la Fliegerersatzabteilung, escuela de entrenamiento para reclutas donde el foco se ponía en la forma física y lecciones de vuelo acompañados por un instructor , poniéndose especial énfasis en la lectura del cuadro de instrumentos, las comunicaciónes y la lectura de mapas.
Tras completar el entrenamiento basico el piloto era trasladado a una Fluganwarterkompanie, donde pasaban dos meses estudiando básicamente aerodinámica y aeronáutica durante dos meses. Desde allí marchaban a una escuela elemental de vuelo, llamada A/B Schule, donde aprendían a volar en solitario en aparatos de entrenamiento como el Bucker Bu 133.
Para obtener una licencia tipo A1 ( para pilotar aeroplanos de hasta 2.200 kilogramos de peso), el piloto debía superar examenes de vuelo, aerodinámica, ingeniería aeronáutica, navegación, meteorología, procedimientos de emergencia y código morse. Para una licencia B2 ( aeroplanos hasta 2.500 kilos de peso ), ademas de las pruebas anteriores, se debía superar una prueba de vuelo con aviones de alta exigencia, como el Arado 66/76 ( que doblaba las capacidades dinamicas de cualquier avion de entrenamiento ) o el Gotha 14, sobre los que debían superar las 120 horas de vuelo.
Si pasaban todas las pruebas recibían su Luftwaffenflugzeugfuererhschein, licencia de piloto, y sus alas, Flugzeugfuehrerabzeichen.
Los pilotos mas capacitados para volar cazas de un solo motor o bombarderos en picado marchaban a academias de especialización, mientras que los que volaban bombarderos o aviones de reconocimiento de dos o más motores iban a una escuela de vuelo tipo C. Allí recibían otras 60 horas de vuelo durante un periodo maximo de 6 meses, y entrenamiento especializado en ataque al suelo.
Para practicar el bombardeo, los pilotos usaban el Heinkel 111, el bombardero mas utilizado por los pilotos de la Luftwaffe los primeros años de la guerra.
Tras pasar las pruebas, los pilotos recibian su licencia de pilotaje avanzado, y los destinados a tareas de bombardeo debían pasar otras 50 o 60 horas practicando el vuelo nocturno con sus tripulaciones.
Los pilotos eran entonces enviados a unidades especializadas en el entrenamiento, agregadas a diferentes Geschwader (ala ) o Gruppen, los escuadrones que combatían ya en el frente.
En total, en los primeros años de la guerra, los pilotos de caza y bombardeo en picado debían pasar por un entrenamiento de 13 meses y debian acumular entre 150 y 300 horas de vuelo, mientras los pilotos de bombardeo debían pasar 20 meses de entrenamiento y completar entre 220 y 270 horas de vuelo.
Pero, cuando el curso de la guerra cambio de sentido, el sistema de entrenamiento de los pllotos tuvo que ser modifícado. La masiva perdida de pilotos en la batalla de Inglaterra fue apenas compensada por las reservas de pilotos existentes, pero tras la invasión de la URSS en junio de 1941, la Luftwaffe perdió mas de 4.500 pilotos y tripulantes en un solo año, perdidas que no pudo sustituir.
Como resultado, las escuelas B y C fueron desmanteladas, y los pilotos y tripulantes de bombarderos eran enviados directamente al frente.
La pérdida de pilotos y la escasez de combustible en el verano de 1944 hizo que los pilotos de caza de la Luftwaffe fueran enviados al frente con apenas 100 horas de vuelo de experiencia, menos de la mitad de las que recibían los pilotos de la RAF y la fuerza aerea estadounidense.
En septiembre de 1944, la falta de combustible y la destrucción de aeródromos por los bombardeos aliados provocó que las escuelas de entrenamiento y vuelo de la Luftwaffe fueran rápidamente desmanteladas. Y, al final de la guerra, cuando el ultimo piloto salió de la última academia de vuelo, todas las escuelas fueron clausuradas y los instructores enviados al frente, la mayoría como simple infantería.
En febrero de 1945, el programa de entrenamiento de pilotos, otrora el orgullo de la Luftwaffe y el sueño de muchos jóvenes alemanes, había dejado de existir, al igual que la mayoría de los reclutas que allí habían ganado sus alas.
(Continuara…)






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