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| Augusto como Pontifex maximum, en el Museo Nacional de Roma, |
Viene de aquí :
El año 23 a.c. encontraba a Augusto seriamente preocupado por quien debía sucederle a su muerte.
A sus 40 años, Augusto volvió a caer enfermo, y temió tanto por su muerte, que decidió poner en orden los asuntos de Roma, convocando a una reunión a magistrados, senadores, varios importantes equites y a Agripa.
Cuando acudieron a la reunión con Augusto, todos esperaban que este anunciara a su sucesor, pero salieron defraudados. Augusto se limitó a dar su anillo con sello imperial a Agripa , en principio para que se ocupara de los asuntos imperiales en su ausencia. Pero muchos de de los presentes creyeron ver un significado mas profundo.
La salud de Augusto no mejoraba, e incluso dejo de atender los más importantes y urgentes asuntos. Cuando la terapia habitual de pociones secretas y rezos a los dioses no funciono, el medico imperial, Antonius Musa,decidió cambiar de táctica y receto una terapia a base de baños con agua caliente y compresas frias y una dieta a base de alimentos frescos.
El tratamiento del doctor funciono, y Augusto, tras recuperarse por completo, premio al liberto Musa con ciertos privilegios, entre los que se encontraba el derecho a llevar anillos de oro, un derecho prohibido a cualquier otro liberto. Además, se le eximio del pago de impuestos, tanto para el cómo para sus descendientes.
Cuando Augusto se sintió fuerte decidió acudir a una sesión del senado en persona, con la intención de mostrar a los senadores que estaba vivo y sano, y que no tenía necesidad de nombrar un sucesor.
El senado confirmó para Augusto el imperium maius, el poder supremo y total de los emperadores de Roma a partir de entonces. A cambio , Augusto renuncio al consulado, y prometió no volver a tomar tal cargo a principios del año siguiente.
Parece que, con Augusto temeroso de que la enemistad entre su sobrino Marcelo, nueva estrella emergente del imperio y presunto sucesor, y su viejo amigo Agripa, llevara a un enfrentamiento entre ambos, envió a este último a Siria.
Algunos autores modernos afirman que el viaje de Agripa al este del imperio no se trataba de un viaje de placer, sino una misión diplomática secreta, para buscar algún tipo de compensación a las derrotas de Craso y Marco Antonio en Partía.
Solo dos años antes, Augusto había recibido en Roma al usurpador Tiridates, que había expulsado del trono parto al rey Fraates IV tras una sangrienta revolución, solo para ser expulsado también del trono por el rey, que tras ser depuesto de había asegurado el apoyo y la ayuda militar de los escitas.

Dracma de plata de Fraates IV.
Tiridates esperaba conseguir el apoyo romano para volver a intentar asaltar el trono parto, y había llevado con el cómo rehén al hijo menor del rey Fraates ( Vonones, mas tarde rey de Partia.)
A finales de año, una delegación parta se habia presentado en Roma, exigiendo la entrega tanto de Tiridates como del hijo menor del rey.
Augusto quería mantener a Tiridates bajo su control para usarlo como dirigente titere si fuera necesario y rechazo la oferta de los enviados del rey parto, pero hizo una contraoferta. Ofreció devolver al hijo del rey a cambio que los partos devolvieran los prisioneros romanos y las águilas de los estandartes romanos capturados por los partos en Carrae,que aun mantenían en su poder
La delegación parta volvió a Ctesifonte a presentar la propuesta imperial al rey Fraates, mientras en Roma se esperaba la respuesta parta.
Tras haber pasado varios años como la cara del régimen en Roma, el viaje de Agripa al este puso a Augusto de nuevo en la escena social y política.
Ese mismo año 23 a.c. , Marcelo, de apenas 19 años de edad, ocupo su nuevo cargo de edil curul. Su primera tarea fue construir un nuevo teatro, situado al sur del Circus Flaminius, a la orilla del Tíber.
Se construyo un enorme hemiciclo de tres niveles, dos de ellos de arcos y el otro de columnas, capaz de albergar a más de 11.000 personas.
Como se esperaba de cualquier edil recién llegado al cargo, Marcelo puso en marcha unas lujosas y completas sesiones de teatro, pagadas mayoritariamente por su suegro Augusto.
Para convertir en memorables las actuaciones, Marcelo puso énfasis en la novedad, y por primera vez, entre los danzarines de una de las obras se encontraba un hombre de la orden ecuestre, y una dama de una familia de la más alta sociedad romana protagonizo una de las obras. Parece que los asistentes estuvieron de acuerdo en que las representaciones habían sido un rotundo éxito.
Como importante figura pública que era, Agripa fue objeto de sátiras y burlas. El poeta Horacio, que se había alejado del manto protector de Mecenas y se había ganado el favor del propio Augusto, dedico unos versos a Agripa :
Vario,
águila del canto ,
pondrá por escrito que eres valiente y vencedor de los enemigos,
cualquiera que sea la hazaña que en las naves o con los caballos
haya llevado a cabo el audaz soldado, bajo tu dirección.
Nosotros, en cambio, Agripa, no intentamos cantar estos temas ni
la cólera funesta del Pelida, que no sabe qué es doblegarse,
ni los viajes por mar del astuto Ulises,
ni la casa sangrienta de Pélope;
porque somos bajos de condición a tan sublimes argumentos,
en tanto que la Vergüenza y la Musa, dueña de la pacífica lira,
nos prohíben desgastar las glorias del egregio César y las tuyas
por nuestra falta de ingenio.
Nosotros,
banquetes; nosotros, reyertas de doncellas
irritadas contra los jóvenes, que usan como arma sus uñas cortadas:
esto es lo que cantamos cuando estamos libres de amor, o cuando alguna pasión
nos abrasa,
frívolos como de costumbre.
https://es.wikisource.org/wiki/Odas_(Horacio)_Libro_1,_selecci%C3%B3n
Pero, tras participar en la mejoría de relaciones entre Partia y Roma, Agripa tenía la mente puesta en su nueva tarea, en la isla de Lesbos. Situada en el norte del mar Egeo, a unos 300 kilómetros de la costa de la actual Turquía, el geógrafo Estrabón había descrito la isla como muy interesante, y el poeta Horacio había laudado su intensa belleza. Su principal ciudad era Mitilene, en la esquina suroeste de la isla, ciudad pequeña pero sofisticada, que sería el hogar de Agripa durante los dos siguientes años.
El pequeño tamaño de la isla no impedia que fuera el lugar de origen de numerosos intelectuales y artistas (Alceo el poeta, Diofanes, Potamon, Lesbocles, Crinagoras y el historiador Teofanes).
Lesbos era un lugar en donde disfrutaban de la jubilación los romanos de las clases más altas, y, desde allí, Agripa podría llegar a cualquier parte del este del imperio romano en pocas jornadas a bordo de un trirreme.

Mitilene, en la isla de Lesbos.
(Continuara...)



