Viene de aquí :
La guerra en Marruecos había comenzado para España a mediados de 1909. España contaba por entonces con las tropas acuarteladas en la región y la diplomacia del Roghi, un rebelde opuesto al sultán de marruecos, que trabajaba activamente con España para expandir pacíficamente su influencia en torno a la ciudad de Melilla.
Pero el fracaso del Roghi en la región central del Rif provoco un levantamiento generalizado de las cabilas de la Guelaya, lo que obligo a las explotaciones mineras españolas a suspender sus actividades.
Para junio de 1909, la guarnición de Melilla, a las órdenes del general Marina, estaba compuesto aprox. por 5.500 hombres ( tres batallones del regimiento de infantería de Melilla, tres batallones del regimiento de infantería de África, un batallón disciplinario ( formado pro ex convictos), un escuadron de caballería, dos baterías de artilleria y una compañía mixta de ingenieros y telegrafistas.
Tras un par de semanas de relativa calma, las compañías mineras españolas reanudaron sus trabajos el 11 de junio en la zona del monte Gurugu, a unos 20 km al sur de Melilla, en la región habitada por la cabila de Beni Bu Ifrur. Sus líderes, El Mizzián y El Chadly, amenazaron de nuevo a los trabajadores de la zona, apuntando con un arma a la cabeza de su capataz.
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| El Mizzian. |
Para castigar a los rebeldes, el 3 de julio el general Pedro del Real marchó desde La Restinga, un istmo a unos 25 km al sureste de Melilla, con dos compañías de infantería y varias secciones de ametralladoras, artillería y caballería. Del Real confiscó ganado y fusiles y tomó seis prisioneros tras destruir varias casas en los pueblos de la zona (Charrauti, Zoco el Arbaa y Lehedara). Esta acción exaltó a los rifeños, quienes, reunidos en Mazuza, más al oeste, planearon nuevos ataques para el día 9. Desde allí, unos 30 rifeños abrieron fuego contra los trabajadores españoles en la zona al este del rio Gurugu, a través del barranco de Sidi Musa, y mataron a seis de ellos, a apenas 3 km de Melilla.
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| Puerto de Melilla, con el monte Gurugu al fondo. |
El teniente coronel Enrique Baños, al oír los disparos, marchó en tren desde el Hipódromo, en las afueras del sur de Melilla, con dos compañías del Regimiento de Infantería de África para repeler a los rebeldes. En menos de una hora, el general Marina le siguió con la mitad de la guarnición de Melilla, unos 2.500 soldados, distribuidos en tres batallones (incluido el Batallón Disciplinario) y una batería, distribuidas en tres columnas separadas.
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| Campamento del Hipodromo. |
Marina emprendió una acción de envolvimiento que culminó con la toma de las alturas de Barranco de Sidi Musa (al este del monte Gurugu), Sidi Hamet el Hach y Sidi Ali, ambos al sureste de esta montaña, amenazando con rodearla desde el sur.
Junto a Sidi Musa, un poco más al este, en la llamada Segunda Caseta, el general Marina organizó un depósito de suministros y ocupó el puerto de Atalayon, más al sureste, frente a Sidi Hamet y Sidi Ali, para mejorar sus líneas de comunicación marítima. Las operaciones le costaron 31 bajas. Marina pronto comprendió que para asegurar las explotaciones mineras tendría que ocupar por completo el macizo de Gurugu.
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| Llegada de refuerzos a la posicion "Segunda Caseta". |
Con la amenazante sombra del Gurugu sobre él, el general Marina ordeno fortificar sus posiciones en la zona y solicitó refuerzos. Sin embargo, mientras estos llegaban, los rifeños, desde las alturas del Gurugu, continuaron disparando contra las posiciones españolas, causando entre seis y diez bajas diarias.
El 16 de julio, la 3.ª Brigada Mixta del general Miguel de Imaz llegó a Melilla, procedente de Barcelona. Estaba formada por los batallones de cazadores Alfonso XII, Barcelona, Estella, Reus, Alba de Tormes y Mérida, agrupados en dos semi brigadas.
Como complemento, las fuerzas contaban con dos secciones de ametralladoras, el escuadrón de caballería del regimiento de Cazadores de Treviño, tres baterías de artillería de montaña, una compañía de zapadores, otra de telégrafos y otra de estado mayor, sumando así un total de 6.267 soldados a la guarnición de Melilla.
Mientras tanto, continuaba el fuego contra las posiciones españolas, y además se detectó que unos 5.000 rifeños de Mazuza y otras cabilas marchaban por el camino a Nador, al sur del río Gurugu, para ayudar a los rebeldes de Beni Bu Ifrur. Su ataque golpeo en las posiciones españolas de Sidi Hamet el 18 de julio, justo cuando los primeros refuerzos españoles comenzaban a relevar a las tropas allí estacionadas por el general Marina.
Los rifeños vieron que el muro que debía cerrar el flanco derecho de la posición española aún no estaba terminado y lograron infiltrarse por allí. Sus defensores, todavía una mezcla de tropas africanas y cazadores, huyeron al reducto, abandonando la artillería. Allí, el mayor José Royo y el capitán Enrique Guiloche desenfundaron sus revólveres y lograron defender las dos piezas Krupp y a los artilleros, salvando los cañones, pero muriendo en el combate.
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| Cromo de la epoca. |
Tras sufrir 47 bajas, los españoles finalmente consiguieron repeler a los rifeños. Pero los ataques continuaron sin cesar sin que Marina se decidiera a asaltar el monte Gurugu. El día 20, las posiciones de Sida Musa y la Segunda Caseta fueron atacadas, y los españoles sufrieron 105 bajas más.
El foco rebelde en Gurugu crecía sin cesar, y ya el 22 de julio, los rifeños se atrevieron a ampliar las zonas de sus ataques, amenazando los suburbios del sur de Melilla, disparando contra Posada del Cabo Moreno, Lavaderos y el Hipódromo, al noreste de Gurugu. Un grupo enemigo se concentró en las alturas de Ait Aixa para amenazar desde el norte las posiciones españolas frente al Gurugu y aislarlas de Melilla. Para evitar que fueran cercados, los españoles reaccionaron, y tras un bombardeo de artillería que despejó Ait Aixa, se organizó en el Hipódromo una columna formada por seis compañías y una sección de artillería de montaña al mando del coronel Venancio Álvarez Cabrera para expulsar a los rifeños.
No se sabe si Marina ordenó a Cabrera atacar directamente o simplemente esperar los acontecimientos, ya que planeaba ocupar Ait Aixa con otras fuerzas, probablemente desde el sur, pero lo cierto es que Cabrera marchó inmediatamente hacia esas alturas a las 22:00 horas.
En plena noche, Cabrera inició el ascenso al Gurugu para tomar Ait Aixa. Al amanecer del 23 de julio, quizás perdido en la oscuridad o quizás intentando flanquear las posiciones rifeñas, Cabrera apareció en la margen derecha del barranco de Alfer.
Desde allí, exhausto por la marcha nocturna, se retiró a la llanura frente al puesto de Sidi Musa, para descansar antes de lanzar el ataque. El general Marina, consciente de esto, envió al capitán Miguel Cabanellas (futuro general rebelde en la Guerra Civil Española) con órdenes de regresar al Hipódromo, pero no llegó a tiempo.
Así, Cabrera quedó solo en una llanura al pie del Gurugu, sin el apoyo de otras fuerzas, y bajo el fuego de miles de rifeños. Sin embargo, el coronel era un hombre valiente y, con unos cien soldados del Regimiento de África, marchó para desalojar a los rifeños antes de que pudieran afianzarse. Los marroquíes se retiraron, descendieron por el barranco de Alfer y se reagruparon al otro lado. El coronel Cabrera, imprudentemente, los siguió, y al entrar en el barranco descubrió que los marroquíes lo esperaban.
Aun asi , sabiendo que era una situación desesperada, Cabrera se puso a la cabeza de sus tropas y se lanzó al asalto, muriendo allí tras sufrir 76 bajas. Solo el fuego de la posición de Sidi Musa logró salvar al resto de su columna. Al mismo tiempo, nueve compañías más salieron del Hipódromo para formar una línea desde allí hasta Sidi Musa y apoyar a las tropas de Cabrera.
Escaso de tropas, el general Marina se vio obligado a movilizar las primeras unidades de la nueva 1.ª Brigada Mixta procedente de Madrid, que desembarcaban precisamente en ese momento en Melilla.
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| General Marina, supervisando las operaciones. |
Estas tropas, enviadas directamente del muelle al frente, fueron las siguientes víctimas: desde el Hipódromo, dos compañías del Batallón de Cazadores de Figueras marcharon a las 10:00 horas al mando del teniente coronel José Ibáñez Marín hacia el extremo sur de la línea española, cerca de Sidi Musa, donde resistieron el fuego enemigo hasta las 17:00 horas.
Entonces, el general Marina, tras conocer el desastre sufrido por las tropas del coronel Cabrera, dio por finalizada la acción, y ordenó la retirada de todas las fuerzas hacia el Hipódromo.












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