Película alemana del año 2015, que narra la preparación y el atentado contra Hitler en la Bürgerbräukeller, la cervecería muniquesa a la que el líder nazi acudía cada 8 de noviembre para conmemorar el Putsch de la cervecería , el intento de golpe de estado perpetrado el 8 y 9 de noviembre de 1923 por los nacionalsocialistas y otros grupos radicales alemanes.Aunque fallido, el golpe finalmente puso a Hitler y los nazis en la senda para alcanzar el poder.
Johann Georg Elser era un comunista convencido, y odiaba a Adolf Hitler. Carpintero hábil y cualificado, fabricaba armarios y gabinetes para una fábrica de relojes. Entre los diversos trabajos que Elser había encontrado, trabajar en la fábrica de relojes le habia permitido abandonar el deprimente hogar de sus padres.
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| Johann Georg Elser. |
Pero, al igual que para muchos otros trabajadores en Alemania, la Gran Depresión de los años 30 trajo consigo el desempleo y, para Elser, significó regresar a la casa de sus padres en el pueblo de Königsbronn.
Elser se oponía radicalmente al nacionalsocialismo y veía el comunismo como la solución no solo a sus problemas, sino también a los de Alemania. Fue en estas circunstancias que decidió eliminar el mayor obstáculo para una futura Alemania comunista: el propio líder nazi.
Como Elser admitió más tarde, matar a Hitler se convirtió en una obsesión.
Intentar asesinar a uno de los hombres más protegidos de la historia iba a requerir de una planificación muy meticulosa, y Elser estudió detenidamente los movimientos de Hitler.
En los días previos a la 2ª guerra mundial, a finales de la década de 1930, Hitler buscaba publicidad para movilizar a su pueblo y sus actos públicos se promocionaban intensamente, por lo que a Elser no le resultaba difícil saber dónde se encontraba Hitler en cualquier momento.
Hitler era plenamente consciente de ello y tenía poca confianza en que su equipo de seguridad pudiera protegerlo. “Un día, (le comentó al jefe de la Gestapo, el SS Oberführer Rudolf Diels), un hombre completamente inofensivo se instalará en un ático en la Wilhelmstrasse. Lo tomarán por un maestro jubilado. Un ciudadano respetable, con gafas de montura de cuerno, mal afeitado y barbudo. No permitirá que nadie entre en su modesta habitación. Instalará un rifle, silenciosamente y sin prisa, y con una paciencia asombrosa apuntará al balcón de la Cancillería del Reich hora tras hora, día tras día. Y entonces, un día, disparará”.
El Führer repetiría este tema en más de una ocasión. “Jamás habrá nadie en el futuro con tanta autoridad como yo… Sin embargo, puedo ser liquidado en cualquier momento por algún criminal o idiota”. En otra ocasión, comentó: “Nadie está a salvo de un asesino idealista que arriesga su vida por sus objetivos”.
Hitler creía más en la providencia o el destino y en su propio instinto de supervivencia que en los esfuerzos de su equipo de seguridad, cambiando a menudo sus planes de viaje en el último momento, para consternación de quienes velaban por su seguridad y confusión de quienes buscaban su muerte.
Pero había un acontecimiento en el que los movimientos de Hitler eran completamente predecibles: las celebraciones del Putsch de la Cervecería, que se llevaban a cabo en Múnich cada noviembre desde 1923.
https://historiaparanodormiranhell.blogspot.com/2015/11/1923-el-noveno-del-undecimo-el-putsch.html
Hitler siempre asistía a las celebraciones en recuerdo al Putsch de la cervecería y los homenajes a los 16 “mártires” del nacionalsocialismo caídos en los combates por las calles de Múnich contra la policía muniquesa y las tropas leales a la república de Weimar.
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| De camino a la cerveceria. |
Las celebraciones comenzaban anualmente con una gran concentración de fieles del Partido Nazi en el Bürgerbräukeller, una gran cervecería de Múnich, el 8 de noviembre. Hitler siempre pronunciaba un discurso en el Bürgerbräukeller para inaugurar las celebraciones por la noche, antes de una marcha con antorchas por las calles de la capital bávara.
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| Puerta de entrada a la Bürgerbräukeller. |
Fue esta reunion de Hitler y otros numerosos altos cargos nazis reunidos en un mismo lugar lo que le dio a Elser la oportunidad de asestar un golpe devastador contra el régimen nazi.
Elser viajó a Múnich para las celebraciones del Putsch de la Cervecería de 1938. Pudo entrar en el Bürgerbräukeller al final de las celebraciones y examinar el local, y así comenzó a gestarse un plan en su cabeza.
De regreso a su casa en Königsbronn, Elser comenzó a prepararse con ahínco para el asesinato del líder alemán. Elser era un artesano y comenzó los preparativos con considerable habilidad y astucia. Había encontrado trabajo en la fábrica de armamento Waldenmaier en Heidenheim, de donde robaba mechas y pólvora.
Decidido a colocar la bomba en el pilar situado justo detrás del atril en el que Hitler daría su discurso, regresó a Múnich a principios de abril de 1939 y visitó el Bürgerbräukeller armado con una cámara que le permitió elaborar los detalles precisos de su plan.
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| Observese el pilar tras el que Elser colocaria la bomba. |
El aspirante a asesino encontró trabajo en la cantera de Vollmer, en Königsbronn, de donde escamoteaba explosivos y detonadores. Sin saber nada de explosivos, practicaba con los objetos robados en los campos cercanos a su casa hasta que se convenció de que sabía cómo preparar y detonar una bomba con la potencia suficiente para matar a mucha gente.
No le contó nada de sus planes ni a sus amigos ni a sus compañeros de trabajo, llevando a cabo todos los preparativos en casa de los padres de su novia —la familia Schmauder en Schnaitheim— por las noches y los fines de semana.
En agosto, Elser viajó a Múnich con sus herramientas, explosivos y varias piezas de relojería. Estas últimas se las habían dado en lugar del salario de su anterior trabajo con el relojero.
Luego se presento ante la administracion local para registrarse ante las autoridades locales, encontró alojamiento y buscó trabajo como cualquier otra persona. Una vez instalado, empezó a cenar en el Bürgerbräukeller, llegando a las 21:00, cenando y luego subiendo sigilosamente a la galería del salón de actos. Allí, se escondía en un almacén hasta que el bar cerraba y todos se iban a casa.
Entonces, Elser comenzaba a trabajar. Detrás del estrado y el atril donde Hitler se pararía para pronunciar su discurso en las próximas celebraciones del Putsch, había un grueso pilar de piedra que sostenía una galería superior. Esta galería recorría toda la longitud del salón y Elser calculó que, si lograba derribar el pilar, la galería se derrumbaría, cayendo sobre Hitler y muchos de sus secuaces.
Noche tras noche, Elser picaba el yeso y la mampostería del pilar a la tenue luz de una linterna tapada con un pañuelo, y cada mañana se llevaba los escombros en un maletín mientras salía sigilosamente del edificio, por la puerta trasera. Le llevó 30 noches o más crear la cavidad para su bomba, que construyó durante el día utilizando el taller de un carpintero local con quien había entablado amistad.
A finales de octubre, todo estaba listo y la noche del 1 al 2 de noviembre instaló la bomba en el pilar. Faltaba solo una semana para las celebraciones anuales. Tras dejar sus herramientas con su hermana María en Stuttgart, el 6 de noviembre de 1939, Elser regresó a Múnich al día siguiente.
Esa noche, hizo las últimas comprobaciones y programó el temporizador para la noche siguiente, cuando Hitler pronunciaría su discurso ante una abarrotada Bürgerbräukeller.
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| Replica de la bomba utilizada por Elser, reproducida por los técnicos de la Gestapo siguiendo sus instrucciones. |
(Continuara…)







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