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| Cazadores del batallon "Tarifa" en primer plano, mientras la caballeria se despliega al fondo. |
Viene de aquí :
Tras la carga de la caballería, fue el turno de los infantes del batallón de Tarifa, que cargaron a bayoneta calada y expulsaron a los rebeldes del cañaveral del arroyo Sdiken.
Pero los rifeños, que aun sumaban entre 5.000 y 6.000 guerreros, seguían en el campo de batalla y continuaban acosando a la 2.ª Brigada. El general Morales, con sus tropas excesivamente dispersas entre Taxdirt y Tanyost y sin reservas, solicitó refuerzos, pero estos no llegaron, así que, comenzó a retirarse hacia la meseta, en dirección a Taxdirt, mientras su artillería disparaba proyectiles de metralla a quemarropa para contener las oleadas de rifeños.

Artilleria de la division del general Tovar en Taxdirt.
Entonces llegaron como refuerzo tropas de la 2.ª División desde el sur, así como dos batallones de la 1.ª Brigada de Cazadores de Alfau desde el norte.
Así, las tropas españoles mantuvieron sus líneas desde la noche del día 20 , el 21 y, el día 22, reanudaron la ofensiva.
El general Morales avanzó con su brigada hacia el suroeste de Taxdirt para tomar las alturas de Hidum, mientras toda la 2.ª División de Sotomayor avanzaba contra Zoco el-Had, envolviendo la ladera norte del Gurugú con su flanco izquierdo, protegido por la harka aliada de Hasmani "el Gato".

Hasmani "el Gato", a la derecha, hablando con soldados y civiles españoles.
El general Sotomayor ocupó el Zoco el Had. Más tarde, al amanecer del día 28, sufrió un fuerte ataque contra su campamento, pero fue el último en este sector. En esta acción, el cabo Luis Noval Terros fue capturado y obligado por los rifeños a mostrarles las brechas en la alambrada y la contraseña. Pero, al acercarse a las líneas españolas, Noval Terros gritó: "¡Disparad sobre mi, estoy con los moros!", por lo que fue abatido por sus propios compañeros, aunque esto puso fin al ataque sorpresa de los moros. Recibió la Cruz Laureada de 2.ª clase.

"El cabo Noval", obra de Antonio Muñoz Degrain.
Una vez despejada toda la zona de Beni Sicar, la División de Cazadores de Tovar regresó a Melilla, dejando dos batallones para custodiar Taourirt. Las operaciones habían causado 161 bajas españolas; no obstante, sin que ellos lo supieran, el teniente general Marina había logrado finalmente que los rifeños abandonaran el Gurugú y combatieran en terreno más o menos abierto, sufriendo una grave derrota.
El Gurugú había quedado prácticamente vacío, de lo que se deduce que los rifeños se habían desplazado desde allí y concentrado sus fuerzas en Taxdirt (de ahí su gran número) para intentar salvar a sus fuerzas de Beni Sicar, aunque sin éxito.
Mientras el teniente general Marina despejaba de rifeños los accesos desde el norte del Gurugú, en la zona sur los españoles continuaban su lento avance desde la Mar Chica y Quebdana.
La 1.ª División de Orozco se encontraba en el extremo de la lengua de tierra que separa la Mar Chica del Mediterráneo. Frente a ellos se extendía la llanura de Bu Areg, el siguiente objetivo de las fuerzas españolas.
Los globos aerostáticos confirmaron la ausencia de fuerzas rebeldes, por lo que la división avanzó hacia el sur hasta las fosas de Aograz el 20 de septiembre, recibiendo refuerzos de los escuadrones del regimiento Princesa. A continuación, la 1.ª División giró a la derecha y, tras cruzar el río Seluán, marchó hacia el norte; allí tomó las llamadas "Tetas de Nador" (nombre dado por la forma de los dos cerros que flanquean la localidad) y el propio pueblo, con un saldo de tan solo 11 heridos.
Dada la escasa resistencia encontrada, resultaba evidente que el grueso de las fuerzas rifeñas se había concentrado por aquel entonces más al norte, en Taxdirt.
Una vez concluido el combate de Taxdirt, el teniente general Marina se trasladó a Nador junto con la División de Cazadores de Tovar y la 1.ª División de Orozco. El 27 de septiembre reanudaron el avance hacia el sur, esta vez contra Seluán. El general Tovar avanzó desde el interior, cerca de las montañas de Beni Ifrur, mientras que el general Orozco lo hizo desde la costa; ambos remontaron el curso del río hasta alcanzar la localidad de Seluán ese mismo día, encontrando únicamente la oposición de fuego esporádico en el flanco de Tovar.

Artilleria de campaña en el sector de Seluan.
Mientras tanto, más al norte, en la propia Melilla, al ver la ausencia de fuego enemigo, el general Arizón realizó una incursión en el Gurugu, llegando al Barranco del Lobo con tres compañías del Batallón Navas el 28 de septiembre, donde recuperó 108 cadáveres españoles que habían permanecido allí durante dos meses.
Al día siguiente, Arizón coordinó la ofensiva final para ocupar el Gurugu: por la derecha, el teniente coronel Luis Aizpuru, seguido por la columna del teniente coronel Bermúdez de Castro, tomó Teguel Manin y posteriormente ascendió al monte Basbel.
A su izquierda, el coronel Ignacio Axó, con el Regimiento de África, ascendió al pico Kol-la desde Sidi Musa. Finalmente, en el centro, el coronel Miguel Primo de Rivera tomó Ait Aixa y Gorro Frigio, alturas que dominan el Barranco del Lobo.
Desde allí, el mando español comprendió que la colina de Ait Aixa era la clave para capturar el Guruou, ya que desde allí los rebeldes podían divisar toda la llanura de Melilla, vigilar todos los movimientos españoles y dispararles a voluntad.

Soldados del batallon discipliario escalando el monte Ait Axa.
Si el primer ataque planeado por el teniente general Marina sobre Ait Aixa a principios de julio se hubiera llevado a cabo correctamente y sin la impetuosidad del coronel Cabrera, España habría ganado la guerra en pocos días y habría salvado cientos de muertos.
Pero el mando español aún no había aprendido del todo la lección: poco a poco, los rifeños regresaron a la zona del Gurugú —probablemente desde el área de Taxdirt— y el general Arizón ordenó la retirada de las columnas de Axó y Aizpuru por la tarde, con lo que España perdió de nuevo todas las posiciones conquistadas, a excepción del Gorro Frigio y Ait Aixa.
Durante la retirada, la “harka” aliada que protegía la marcha quedó aislada y cercada, sufriendo numerosas bajas. Pese a todo, el Gurugú quedó parcialmente neutralizado, ya que desde Ait Aixa se controlaban todos los accesos a Melilla; por ello, la operación se consideró un gran logro y se celebró en toda España como un hito que presagiaba el fin de la guerra.
(Continuara…)




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