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| El rey Alfonso XIII, apodado el "Africano", pasa revista a una unidad de cazadores en su acuartelamiento de Fuerte Camellos, Melilla. |
Viene de aquí:
En junio de 1910, el gobierno español fijó el contingente de la nueva Capitanía General de Melilla en 20.500 hombres ,todas tropas de línea, menos tres batallones de Cazadores de la 2.ª Brigada Mixta, que no habían sido repatriados a la península.
El teniente general Marina, muy criticado por la campaña anterior, fue sustituido por el general José García Aldave, que contaba con cierta experiencia ya que procedía del Gobierno Militar de Ceuta.

General Jose Garcia Aldave, capitan general de Melilla.
Las primeras acciones de García Aldave consistieron en intentar llegar a las fronteras del Protectorado español antes que el avance francés hacia el oeste pudiera superarlas.
Así, el recién ascendido general Larrea marchó para tomar la región de Ulad Settut, hasta alcanzar el puesto avanzado de Zaio el 15 de mayo, frente a la línea teórica francesa. La vanguardia, formada por un batallón del Regimiento de Melilla, era seguida por tres columnas de reserva: las del general Orozco, el coronel Astilleros, del Regimiento de San Fernando, y la del teniente coronel Bermúdez Dorado.
Por su parte, El Mizzián se reunió con el general español y le prometió su apoyo, pero el guerrero rebelde desapareció muy pronto.
García Aldave tuvo entonces que dirigir su atención hacia el este, al río Kert, ya que El Mizzián había convencido a Hach Amar de M'talsa, en la fuente del Kert, al suroeste de Melilla, para que se uniera a la jihad contra España.
La cercana cabila de Beni Bu Yahu, justo al sur del monte Gurugu y colindante con la sometida cabila Beni Bu Ifrur del exiliado El Mizzián, también se uniría a la guerra santa. A estas cabilas pronto se unirian las del Rif central, al otro lado del río Kert: Temsaman, Beni Urriaguel (el más belicoso y el segundo más poblado del Rif, con unos 65.000 habitantes) y Bocoya.
En cuanto a su armamento, se sabía que a finales de 1909 un barco holandés había introducido de contrabando un cargamento de 8.000 rifles, 1.000 revólveres y un millón de cartuchos, un buen indicio de la fuerza potencial de los rebeldes.
Las cabilas de Beni Bu Gafar y Beni Sedil, en la margen oriental del Kert, empezaron a ser hostigadas por los rebeldes, por lo que pidieron protección a los españoles.
Para impedir que estas fuerzas rebeldes cruzaran el Kert, García Aldave envió dos columnas río arriba. Una columna se dirigió de norte a sur, a Yanazen, perteneciente a la cabila Beni Bu Gafar, junto al mar. La otra columna partió de Atlaten, en Beni Sidel, al sur del Gurugu
Ambas columnas marcharon hacia el norte, y llegaban el 23 de mayo de 1911 a Ras Medua, a pocos kilómetros del Kert. La segunda columna estaba formada por una vanguardia de la Policía Indígena al mando del teniente coronel Salazar Saporta, seguida por fuerzas al mando del coronel Aizpuru, el teniente coronel Vallejo Vidal y, más atrás, la reserva al mando del general Orozco.

Columna del coronel Aizpuru, marchando hacia el Kert.
Tras una semana de escaramuzas con los rebeldes , los tropas españolas ocupaban Tauriat Zag, un poco más al sur, el monte Harcha el 3 de junio, y el 1 de agosto se desplazaron cerca de las fuentes del Kert.
El avance sometió toda la zona para España casi sin combates, aunque los expedicionarios contaron con el apoyo de los harkas locales que estaban agrupados en Zoco el Hach: los de Beni Sicar, bajo el mando de Abd el Kader (antiguo rebelde contra España en 1909), Beni Bu Gafar, Buhe y Beni Sidel, bajo el mando de otro Mizzián , este partidario de España.
El 20 de junio el gobierno español creaba las primeras fuerzas regulares compuestas por soldados rifeños, que serían utilizadas como fuerza de choque, ya que conocían mejor el terreno y la población. De paso, esto mejoraría la imagen pública de la guerra, ya que las bajas se distribuirían de manera más uniforme y llegarían menos ataúdes a los puertos de España.
Así se crearon las Fuerzas Regulares Indígenas, una fuerza mixta de infantería y caballería de 900 soldados marroquíes (incluidos 99 jinetes) al mando del teniente coronel Dámaso Berenguer, quien más tarde formaría el 1.er Tabor de Melilla.

Tte. Coronel Damaso Berenguer, sentado en el centro, rodeado de parte de la oficialidad del 1er Tabor de Regulares de Melilla.
Pero la situación de ocupación pacífica no tardó mucho en desaparecer: el 24 de agosto, un grupo de ingenieros escoltados por dos compañías del Regimiento de África que cartografiaban el terreno cerca de Ishafen se vieron obligados a huir por los rifeños. Sufrieron cuatro muertos, dos de ellos decapitados, cuyas cabezas fueron exhibidas en estacas.
Los rebeldes estaban formados por unos 500 guerreros de Hach Amar de las cabilas de M'talsa, Beni Bu Yahi y Beni Said, todos ellos procedentes del otro lado del río Kert, o al sur del mismo, en sus nacientes.
El 29 de agosto, el general García Aldave envió una columna de castigo de 4.000 soldados al mando del general Larrea, la 1.ª Semi Brigada de la 2.ª Brigada Mixta de Cazadores, con aliados cabileños de Beni Sidel, Mazuza, Beni Bu Gafar, Beni Bu Ifrur y Beni Sicar, al mando de Abd el-Kader.
Estas fuerzas retomaron Ishafen, recuperando asi el curso medio del Kert, mientras que las harkas aliadas y el Batallón de Cataluña cruzaron el río y saquearon las poblaciones vecinas en represalia.
Tras un par de días de incursiones, las harkas aliadas regresaron a sus territorios. El 2 de septiembre, los españoles dejaron dos puestos de guardia en las colinas de Talusit y regresaron a sus campamentos en Tauriat Zag.
Ambos puestos de guardia en Talusit fueron atacados en repetidas ocasiones, y en la noche del 6 de marzo, el Harka de Hach Amar cruzó el Kert, y unos cientos de jinetes de M'talsa y Beni Bu Yahi intentaron tomar Imarufen, al sur de Talusit, en el centro de la línea española.
Sin embargo, las tropas montadas de la 2.ª Brigada de Taxdirt de la División Melilla y la Policía Indígena avanzaron y lograron ocupar la ciudad antes que los rifeños, apoyados por tropas de la 1.ª Brigada (cuatro compañías de Ceriñola y San Fernando), así como por una Harka aliada.
Al sureste, el general Orozco avanzó con su Brigada de Cazadores de Yadumen, envolviendo el flanco derecho de los rifeños al atacar Imarufen, y finalmente derrotándolos.
Los españoles tuvieron 40 bajas, pero Hach Amar perdió la mitad de sus tropas en este ataque envolvente, obligándolos a regresar para cruzar el río nuevamente.
Entonces, García Aldave ordenó que se dejaran guarniciones en Imarufen e Ishafen, que dominaban el norte y el sur de las colinas de Talusit, respectivamente. Sintiéndose seguro, ordenó el abandono de los puestos de guardia en Talusit, que los rebeldes rifeños no tardarían en reocupar.
(Continuara…)





