domingo, 25 de octubre de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 37ª parte )

 

Busto de Agripa, de alabastro y porfido, en la Galeria Borguese de Roma.

Viene de aquí:

  El regreso de Agripa a Roma tras la supresión de la revuelta cántabra en Hispania había sido una bendición para Augusto, que seguía lidiando con constantes desórdenes públicos y complots para terminar con su vida.

  Augusto necesitaba a su lado a su gran amigo y mano derecha , no solo para marchar  a las fronteras de la república para tratar con los distintos pueblos que se acababan de incorporar a ella, también debia  ayudarlo a lidiar con la exigente y a menudo arrogante población de la capital.

 

  Seguramente, Agripa sabia cuán importante era para Augusto, pero aun quedaban muchos años para que su hijo Cayo, nieto de Augusto y su único descendiente directo, pudiera intervenir en política. Hasta que ese tiempo llegara, Agripa iba a limitarse a seguir siendo el apoyo de Augusto, y su sucesor natural si alguna circunstancia provocaba que la vida de Augusto terminara abruptamente.

  Augusto volvió a reconocer la valia de Agripa en el año 18 a.c. Cuando a principios de año terminó el periodo de cinco años del Imperium Proconsulare, Augusto no dudo en aleccionar al senado para renovar otros cinco años tal cargo.

  Agripa también se vio premiado con la Tribunicia Potestas, lo que le iba a aportar un poder muy similar al del mismo Augusto.

  Algunos senadores expresaron su preocupación por este nombramiento, que comparaban con el nombramiento de un tirano a alguno de  sus reyezuelos para compartir el poder. Pero Augusto era sumamente cuidadoso para evitar cualquier insinuación o acusación de haberse convertido en un rey, o que hubiera convertido a Agripa en algo muy similar  a ser un regente formal.

 

  Pero Augusto argumentó que sus títulos y poderes eran exactamente los mismos que habían tenido los magistrados tradicionales, basados en la constitución romana.

  Las poblaciones de otras ciudades también estaban inquietas, y utilizaban diferentes maneras para expresar sus quejas. Así, Augusto decidió que era necesaria su presencia en las  provincias de Oriente.

 En su séquito se encontraban Tiberio y un joven de Cremona, Publio Quintillo Varo, quien ejercía como su cuestor. Durante el invierno del 22/21 a. c., Augusto navegó de Sicilia a Grecia y visitó Esparta y Atenas. Los atenienses no sentían un cariño especial por los romanos, tras haber sufrido abusos bajo Sila, Julio César y su legado Quinto Fufio Calenio, y el resentimiento aún no había desaparecido.

 Augusto también era consciente de que el pueblo ateniense había apoyado a Antonio durante la guerra civil. A su llegada a Atenas, se produjo un acto aparentemente calculado para ofenderlo personalmente. Parece ser que, a la llegada de Augusto se descubrió una estatua de Atenea en la Acrópolis, erigida  originariamente mirando hacia el este, había sido girada deliberadamente para que mirara hacia el oeste, es decir, hacia Roma. Además, de forma provocativa, se roció sangre desde la boca hacia la parte frontal de la estatua para dar la impresión de que Atenea, la diosa patrona de Atenas, había escupido sangre a los romanos.

Atenea, en el Partenon.
 

  La respuesta de Augusto fue, como era habitual en él, reflexiva pero contundente. Castigo a los atenienses de una manera que seguro iban a entender: económicamente. Les arrebató la administración de la isla de Egina , de la que recibían  tributo.

  Augusto mismo pasó parte del invierno en Egina y parte en Samos. Durante su estancia en Samos, recibió a una delegación de etíopes. Tras su derrota a manos de Publio Petronio en Egipto el año anterior, una indignada Amanirena Kandake había reunido a su pueblo para una contraofensiva.

 

Amanirena, reina de Nubia.

  Con miles de guerreros, la reina Amanirena marchó sobre Premnis. Según Estrabón, Petronio llegó a la fortaleza antes que ella y estaba preparado para enfrentarla.  Mientras llegaba, Petronio aprovecho para reforzar sus defensas, haciéndola prácticamente inexpugnable para el ejército etíope, que contaba con escaso equipamiento para un asedio con garantias.

Fortaleza de Ibreen, en Premnis.
 

  Cuando los emisarios  etíopes se acercaron a los romanos para negociar, se les indicó que debían presentar sus peticiones a Augusto. Los etíopes afirmaron desconocer su identidad y su paradero, así que Petronio les proporcionó una escolta y los envio a Samos, donde residía Augusto.

  Este escuchó sus súplicas y accedió a ellas, incluso perdonando el tributo que Petronio les había impuesto.

  En primavera, Augusto viajó por Bitinia y Asia Menor. Horrorizado al descubrir que los ciudadanos de Cícico, una importante ciudad en Anatolia, se habían amotinado, azotado y ejecutado sumariamente a decenas de ciudadanos romanos, condenó a los habitantes de la ciudad a la esclavitud. Al llegar a Siria y enterarse de que los habitantes de Tiro y Sidón también se habían amotinado violentamente allí, con pérdidas de vidas romanas, respondió con el mismo castigo severo.

Ruinas de Cicico, actual Bal Kiz, en el norte de Turquia.
 

  Entre los reyes y potentados leales a Roma, Augusto reasignó territorios tras la muerte de Herodes Arquelao “el Medo”, hijo de Herodes el Grande, quien los había gobernado : Jámblico II recibió de Augusto el dominio ancestral sobre los árabes; Tarcondímoto, recibió el reino de Cilicia, que su padre había ostentado.

  A Zenodro, un príncipe de origen árabe, Augusto le cedio la Tracontide ( aprox. el actual valle de la Beqaa, en Siria ),y a Mitrídates II, aún niño, le dio Comagene, porque su rey había dado muerte a su padre.

Reino de Comagene.

 

  Era una astuta serie de maniobras políticas. Como patrón, Augusto patrocinaba y representaba las causas de cada rey vasallo  y, si surgían, sus quejas en el Senado o en los tribunales de Roma. A cambio, cada rey vasallo lo apoyaba con tropas y material bélico cuando se le solicitaba, ahorrándoles así a los romanos el gasto adicional.

  En Siria, Augusto recibió emisarios de Armenia, que suplicaron ayuda para sustituir al rey reinante, Artaxes, por su hermano, Tigranes, quien había sido refugiado en Roma durante una década.

 Augusto accedió a la petición. Su hijastro, Tiberio, fue el encargado de la inusual y potencialmente peligrosa misión de llevar un pequeño ejército para ayudar a derrocar al rey de Armenia. Pero mientras las tropas romanas marchaban hacia Armenia, los propios armenios asesinaron a su rey. Tiberio finalmente llegó a la capital y coronó personalmente a Tigranes .La instalación de un regente prorromano en Armenia iba a inclinar la balanza del poder en la región.

 A Tiberio le llegó la noticia de que el rey de Partia , aparentemente “asombrado por la reputación de tan gran nombre” ,estaba dispuesto a aceptar los términos del acuerdo propuesto tres años antes. De pronto, el hijastro de Augusto se encontró inesperadamente siendo personalmente responsable de supervisar la recuperación histórica de los estandartes y prisioneros de guerra de las legiones derrotadas de Craso en Carrahe. en una ceremonia formal, que tuvo lugar a orillas del río Éufrates .

 Su padrastro estaba encantado, y Augusto lo recibió como si hubiera conquistado a los partos en una guerra, se enorgulleció del logro y declaró que se había recuperado sin  lucha lo  que antes se había perdido en batalla.

"Muerte de Marco Licinio Craso", obra de Lancelot Blondeel.
 

  Después de tal éxito, llegó el momento de abandonar Oriente. Llegando a Samos, Augusto decidió pasar el invierno allí. Mientras residía en la isla del Egeo, recibió a varios líderes extranjeros e incluso a un invitado de la India.

 Cayo Petronio, el hombre que había enfrentado con éxito una invasión de etíopes liderados por la reina Amanirena ,paso a ser considerado una figura odiada en la region, tanto que una multitud de habitantes de Alejandría lo atacaron a pedradas, pero la turba no era rival para soldados bien armados y entrenados, y "él resistió contra ellos simplemente con su propia guardia personal, y después de matar a algunos los otros huyeron”.

Tiberio y Livia Drusila, su madre, en el museo Arqueologico de Madrid.

 

(Continuara…)

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