"La expedicion inglesa encuentra dificultades en su marcha hacaia la capital tibetana."
Viene de
aquí:
No hubo
ningún indicio de la tragedia que se avecinaba cuando los dos ejercitos se
enfrentaron el 31 de marzo.
Ambas partes
tenían estrictas ordenes de no abrir fuego los primeros, aunque los tibetanos,
que guardaban ambos lados de un desfiladero
tenían instrucciones de no permitir el paso de los británicos, bajo ninguna circunstancia.
Al llegar a
menos de 300 metros de las defensas
tibetanas, varios de sus jefes cabalgaron para parlamentar con Younghusband. Los
tibetanos exigieron a los británicos regresar por donde habían llegado, pero Younghusband dijo que debían dejarle paso libre, o serian expulsados de sus posiciones.
El avance
continuo, y Younghusband dio orden a la sección de ametralladoras desplegarse a la derecha de la linea británica,
junto a una compañía de ingenieros sihk. Su misión seria rodear el flanco izquierdo tibetano, y evitar que pudieran escapar por allí.
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Una de las ametralladoras Maxim de la expedicion britanica.
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Las ametralladoras
avanzaron hasta quedar a poco más de 50 metros al pie del desfiladero, en un
sangar ( un pequeño muro que servia como fortificación) en el que se encontraban un buen numero de
tibetanos.
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| Sangar. |
Al mismo tiempo
los soldados hindúes avanzaron para rodear a la posición tibetana, y los defensores
recibieron instrucciones para arrojar sus armas al suelo y levantar los brazos.
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Soldados hindues ordenando a los tibetanos arrojar sus armas al suelo.
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Hasta entonces,
no se habia producido ningún disparo, pero lo que parecia iba a ser una victoria
incruenta dio un terrible giro cuando los tibetanos se negaron a entregar sus armas.
Los hindúes
avanzaron para tomar las armas de los tibetanos que se negaban a entregarlas , y comenzaron a lanzar piedras y usar sus espadas y
mosquetes.La mecha se había encendido, y ya no habría marcha atrás.
Durante unos
minutos, los hindúes estorbaron el uso de
las ametralladoras Maxim. Pero cuando los hindúes se apartaron, las ametralladoras
abrieron fuego .La matanza fue terrible, ya que los tibetanos, en lugar de
tratar de escapar rapidamente ,simplemente daban la espalda y caminaban despacio, con las cabezas inclinadas,como si “estuvieran desilusionados con sus dioses”.
Los tibetanos
cayeron a cientos, en el lugar en donde las ráfagas de las Maxim los alcanzaban.
Tras la orden de cesar el fuego, los británico avanzaron de nuevo para ocupar Guru.la acción había durado
apenas unos minutos, pero un ejercito tibetano de 1.500 hombres había sufrido mas de 700 bajas, contra 20 heridos de las tropas inglesas e hindúes.
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Tibetanos muertos en la masacre.
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Muchos años después surgió la polémica, y se descubrió que la decisión de los tibetanos de negarse a entregar sus armas
no había sido por un acto de valor o un desafió a los atacantes.Simplemente, los mosquetes
que utilizaban los tibetanos eran de su propiedad ,de sus familias, y eran utilizados para la
caza, servían para el sustento de las familias tibetanas, y por eso los soldados
se negaron a entregarlos.
Ignorantes
de esa razón, los británicos e hindúes estaban conmocionados por lo ocurrido,
cuando vieron los cientos de cadáveres en el mismo lugar en el que habían caído,
y los terribles estragos que las ráfagas de ametralladora habian hecho en los
cuerpos.
Los muertos
yacían en montones, una visión horrible , ya que estuvieron sin enterrar varios
días, ya que era muy difícil cavar en el suelo helado.
Los oficiales británicos que habían participado en la matanza afirmaban que ,al parecer, los
tibetanos tenían mucha fe en los amuletos
que llevaban y que les protegían, y aparentemente no tenían idea del potencial
de las armas de fuego modernas, como las ametralladoras.
El combate
en Guru habia demostrado la brecha tecnológica entre ambos ejercitos, pero los tibetanos
no estaban dispuestos a ceder. Y la guerra continuo, con los británicos
enviando otro contingente hacia una posición extremadamente fuerte tibetana. Igual que en Guru, los defensores se mantuvieron firmes al principio, pero,
aunque no se empelaron las ametralladoras, el precio que pagaron los defensores
fue alto, mas de 200 muertos que yacieron durante días entre rocas y grietas.
A mediados de
abril, la agotada fuerza de Younghusband acampo en la desolada llanura junto
a la fortaleza de Gyantse Jong, una
fortaleza parcialmente en ruinas que marcaba el ultimo bastión defensivo
importante que impedía el paso a Lhasa.
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Gyantse Jong, visto desde el campamento britanico.
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Los británicos
esperaban que sus anteriores victorias alentarían la negociación de un nuevo tratado comercial y fronterizo. Pero,
como antes, sus `peticiones fueron ignoradas por los tibetanos.
La campaña
se había estancado, y los aburridos oficiales británicos se dedicaron a la caza y al saqueo de iconos religiosos que buscaban
entre las ruinas de fortificaciones y templos budistas.
Solían
reservar algunos de los trofeos para enviarlos al Museo británico, pero el resto lo dividían
entre ellos, lo reunían en grandes paquetes y lo enviaban por mula hasta Calcuta, en donde
embarcaban hacia gran Bretaña.
Durante los siguientes
tres meses se libraron una serie de combates y batallas que permitieron a los británicos
aproximarse a Lhasa.
La primera,
en Karo La, un paso de montaña situado a mas de 5.000 metros de altitud. El destacamento
de ametralladoras formaba parte de una columna enviada para desalojar a un contingente
de 2.000 soldados tibetanos de una posición defensiva “inexpugnable” , un muro
de 600 metros de longitud situado entre dos escarpados acantilados.
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"Plano mostrando el muro tibetano y el escenario de la batalla de Karo La."
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Cualquier
esperanza de una victoria fácil para los británicos se desvaneció rápidamente
cuando los britanicos llegaron a una pequeña
meseta, siendo recibidos por un fuego intenso.Las ametralladoras británicas entraron
en acción, pero sin causar gran efecto, ya que los soldados tibetanos habian aprendido la leccion y no se
mostraban, y disparaban a través de pequeñas troneras en el muro.
Tras un tiroteo
de cuatro horas, los tibetanos se quedaron sin munición y huyeron, con apenas media
docena de bajas.
La victoriosa
columna regreso a Gyantse, y descubrieron que su campamento habia sido victima de una salida de los defensores tibetanos de la fortaleza, que habían logrado incendiar
varias tiendas y terminar con la vida
de una docena de centinelas ingleses e hindúes.
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Interrogando a prisioneros tibetanos.
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Desde entonces,
las tropas tibetanas del a fortaleza mantuvieron un intenso bombardeo diario del
campamento con sus jingals, enormes mosquetes que disparaban proyectiles
de plomo de hasta 4 centímetros de diámetro. Aunque poco efectivos, los jingals
hacian la vida de los militarse británicos un poco más incómoda.
Con tropas
insuficientes para asaltar la medio derruida fortaleza, británicos e hindúes se
vieron obligados a esperar la llegada de
refuerzos, hasta finales de junio.
Los soldados
pasaban el tiempo entre tareas de asedio ( construccion de trincheras, patrullas en busca de fuentes de
agua, búsqueda de forraje, etc) y escaramuzas con los tibetanos, que solían
aprovechar las noches para construir pequeños muros en posiciones de avanzada, desde las que hostigaban a los britanicos con fuego de fusilería y jingals.
El 28 de
junio, la llegada de 2.000 soldados de refuerzo, incluidas 4 compañías
del 1er batallon de los fusileros
reales, permitió a Younghusband asaltar la
fortaleza.
En cuestión de dias, las aldeas circundantes habían sido capturadas, junto al
monasterio Tse Cheng, en la cima de la colina. Los tibetanos aun resistian en algunos
puntos fuertes defensivos, pero tras un par de días, una delegación tibetana se
ofreció a negociar. Se declaro un armisticio, pero la paz iba a resultar transitoria, e iba a ser rota en circunstancias
inusuales.
(Continuara…)