martes, 17 de diciembre de 2024

Custer, Toro Sentado y la batalla de Little Bighorn ( 3ª parte ).

 

"La lucha de Custer", obra de Charles Marion Rusell.

Viene de aquí:

  Utilizando la información proporcionada por Reno, y los informes de los exploradores crow, Terry supuso que Toro Sentado estaba entre Rosebud Creek y el río BigHorn. Custer debía marchar hacia Rosebud Creek, incluso si descubría rastros recientes que demostraban una marcha hacia el oeste del campamento del enemigo.

   No debía girar hacia el oeste hasta casi cruzar el territorio de Wyoming. Terry y Gibbon avanzarían río arriba por el río Bighorn hasta el río Little Bighorn, donde ambas fuerzas se reunirían el 26 de junio para un asalto combinado.

 Aunque recibió estas órdenes de esperar para atacar, el jefe de exploradores de Gibbon registró en su diario: "Se entiende que si Custer llega primero, tiene la libertad de atacar de inmediato, si lo considera prudente".

Ruta seguida por el 7º de caballeria, entre el 21 y el 24 de junio.
 

  Al comandante del 7º Regimiento de Caballería se le ofrecieron las ametralladoras Gatling y cuatro compañías de caballería del 2.º Regimiento de Caballería. Necesitando moverse rápidamente y sabiendo cuántas dificultades tendría Reno con ellas, Custer rechazó las Gatling y la ayuda adicional. Creía que su Septimo de Caballería podía derrotar a toda la nación sioux. Su mayor preocupación no era el tamaño de la aldea, sino que los lakota se dispersaran antes de que pudiera atacar.

  Al día siguiente de recibir sus órdenes, Custer partió en una fría mañana con 12 compañías de caballería, 35 exploradores crow y arikara, varios encargados de las mulas, caravanas y carros ,y algunos civiles, incluido el reportero Kellogg: 647 hombres en total. Armados con la nueva carabina Springfield  de calibre .45 y un revólver Colt de 1873 de calibre .45, cada soldado llevaba 100 cartuchos para el rifle y 24 cartuchos para la pistola.

  Antes de partir, Custer canceló las organizaciones de batallón y de compañia, asegurándose de que todos los comandantes de compañía le reportaran directamente a él, con lo que la posición de Reno como segundo al mando resultaba superflua. El reloj del teniente George Wallace, ajustado a la hora de Chicago, se utilizó como cronometraje oficial de la misión.

  Inicialmente, la columna siguió la ruta de Reno y marchó a lo largo del río Rosebud. Al día siguiente, al pasar por el lugar por donde Reno había dado la vuelta, vieron evidencias de un gran campamento recien abandonado. El ritmo no era tan rápido como Custer hubiera querido, ralentizado por las caravanas y carros. Más evidencias de campamentos recién abandonados los recibieron, incluido el sitio del ritual de la Danza del Sol. 

Ruta del campamento de Toro Sentado entre el 17 de marzo y el 7 de junio.
 

  Los exploradores crow fueron a Deer Medicine Rock y se sintieron desconcertados por los nuevos petroglifos que representaban una victoria de los Lakota sobre los soldados. Más tarde, llegaron a un punto donde los rastros obvios de los tradicionales travois de los nativos americanos (un trineo de arrastre hecho de dos postes) giraban hacia el oeste hacia el valle del río Bighorn.

Travois.

  Custer ignoró las órdenes y siguió el rastro a lo largo del arroyo Davis. El enemigo probablemente estaba a un día de marcha de distancia, y Custer decidio iniciar una marcha nocturna para acercarse al enemigo, con los exploradores crow enviados por delante. Al amanecer, desde lo alto de una prominencia conocida como Crow’s Nest, divisaron humo en el horizonte  y una gran manada de ponis a unos 20 kilómetros  de distancia.

Monolito en homenaje  a los caidos del 7º de caballeria en Crow’s Nest.

 Habiendo sido informado por los exploradores, Custer llegó a Crow’s Nest a media mañana. Solo pudo ver indicios de la manada de ponis, pero todo cambió cuando su hermano, el capitán Thomas Custer, llegó y le dijo que habían avistado dos grupos separados de indios. Al regresar a caballo para encontrarse con el regimiento, Custer decidió que el 7ª de Caballería debía atacar ese día, 25 de junio, y cabalgó hasta el lugar indicado por los exploradores crow.

 Durante toda la misión, Custer tuvo una política según la cual el último comandante de la compañía que llegara a la reunión nocturna de oficiales era sentenciado a escoltar la caravana. El capitán Thomas McDougal fue el último en llegar la noche anterior y su Compañía B (con seis hombres de cada una de las otras compañías, con un total de 129 y 7 muleros) fue relegada a tareas de escolta.

  La fuerza cruzó desde Davis Creek hasta Reno Creek, donde Custer ordeno un alto. Sin informar nunca a los comandantes de compañía de sus planes, dividió la fuerza en tres batallones para atacar desde diferentes lugares, como se había hecho en la batalla de Washita. Un poco después del mediodía, Custer ordenó a Benteen que tomara las Compañías D, H y K (115 hombres) y explorara hacia el sureste sobre una serie de crestas. Reno, a quien se le asignaron las compañías A, G y M y casi todos los exploradores (140 hombres y 35 exploradores), cruzaría hacia la orilla sur del arroyo. Custer mantuvo las cinco compañías restantes (213 hombres y otras 8) a lo largo de la orilla norte. Su ala izquierda, bajo el mando del capitán George Yates, estaba formada por las compañías E y F, mientras que el capitán Miles Keogh dirigía las compañías C, I y L del ala derecha. 


 Unos minutos después de las 2 p. m., los soldados llegaron a un tipi solitario con el cuerpo de un guerrero enterrado en su interior. Mientras estaban reunidos, el explorador Fred Gerard llegó corriendo hacia Custer y afirmó que había localizado un gran poblado sioux justo delante y que estaban huyendo, lo que exacerbó aún más el miedo de Custer de que el enemigo se dispersara antes de que pudiera atacar.

  Más tarde, en el Tribunal de Investigación de Reno, Gerard dijo que Custer, sin mencionar un plan general, se habia vuelto hacia Reno y le habia dicho: "Lleva a tu batallón para intentar alcanzarlos y llevarlos a la batalla y yo te apoyaré".

   Reno creyó a su comandante. Sin embargo, Custer nunca había seguido a uno de sus subordinados a la batalla y rápidamente se desvió hacia las colinas. Con Benteen regresando a Reno Creek tras de su fallida incursion, Custer estaba a punto de atacar la aldea nativa americana más grande jamás vista con sus fuerzas divididas.

 En el campamento de Toro Sentado, la noticia de la inminente llegada de los casacas azules llegó poco tiempo antes que ellos. Sintiendo que habían derrotado a los soldados en Rosebud Creek, y pensando que los soldados tardarían en volver, los lakota habían estado haciendo su vida cotidiana.

 Afortunadamente, suficientes guerreros Hunkpapa reaccionaron rápidamente para enfrentarse al enemigo. Reno cargó valle abajo en una línea con la Compañía M a la izquierda, la A en el centro y la G a la derecha.

La carga del mayor Reno.

 En ese momento se produjeron las primeras bajas lakota, incluidas las dos esposas y los tres hijos de Gall, el lider hunkpapa, seguramente muertos por los exploradores arikara que iban tras la manada de ponis.

Gall. jefe de guerra de los sioux lakota.

 

(Continuara…)

domingo, 15 de diciembre de 2024

Oda Nobunaga, unificador de Japón ( 7ª parte )

 

Viene de aquí :

  La primera división, liderada por el general Yukinaga fue designada para ser la primera en desembarcar, en las cercanías de Busan. Los coreanos tenían en la zona no menos de tres flotas protegiendo la costa, pero la más cercana a Busan, la del almirante Won Gyun, con más de 100 navíos, se retiró dejando a  los japoneses desembarcar sin oposición.

Konishi Yukinaga.
 

 Cuando los navios de  desembarco de la 2ª división japonesa liderada por el general Kiyomasa comenzaron a acercarse a la costa, de nuevo el almirante coreano se negó a atacar, clamando que no quería perder sus navíos en combate con los japoneses, para no perderlos.

  Mientras, el comandante naval de  la zona de Busan, Jung Bal, debería enfrentarse a los 18.000 hombres de la 1ª división, que se dirigía a la propia ciudad de Busan para ocupar su puerto y  utilizarlo como cabeza de puente.

  Con solo 527 defensores a sus órdenes, básicamente arqueros y unos pocos cañones, Jung Bal logro resistir  el primer asalto nipón, pero la superioridad numérica  japonesa era excesiva, y la segunda oleada tomo la ciudad. Jung Bal y sus soldados lucharon hasta el último hombre, y, a pesar que el general Yukinaga profesaba la religión cristiana, eso no le privo de dar la orden de masacrar a todos los habitantes de Busan y sus cercanias.

Monumento a Jung Bal, en Busan.
 

 Mientras sus ejércitos salian de  la destruida Busan en dirección a Hanseong ( actual Seul ), muchos de sus estandartes incluían cruces, dando la impresión de que era una cruzada cristiana y no un ejército samurái.

  El 25 de mayo, Yukinaga atacaba la fortaleza de Dongnae, derrotando al general Song Sang Hyun y sus 3.000 defensores tras un agotador combate que duro 24 horas. Los soldados japoneses  habian recibido la orden de no tomar prisioneros, y cumplieron la tarea con dedicacion, asesinando a coreanos civiles o militares, mujeres, niños, incluso terminaron con la vida de perros y gatos.

 

  Sorprendido por el rápido avance japonés, el rey Seonjo envió hacia el sur a las tropas del general Yi Yil, para tratar de bloquear el avance japonés antes que llegarán a la capital.

  El general Yi Yil se dirigió a Daegu, donde creia  le esperaba un ejercito de mas de 15.000 coreanos. Pero la primera division  japonesa había llegado antes, y había destruido la ciudad, causando la desbandada de los coreanos. Asi, el general Yi Yil no tuvo más remedio que volver a Hansehong con los mismos 800 soldados con los que había salido hacia el sur días antes. Pero antes de llegar a la capital, fue emboscado por las tropas de Yukinaga, perdiendo al mitad de sus hombres.

  Desde la corte coreana se envió un nuevo ejercito hacia el sur, esta vez encabezado por Shin Lib, comandante del ejército coreano del norte.Sus tropas estaban habituadas a combatir a los nomadas jurchen a lo largo de la frontera entre Corea y China, así que su ejercito constaba básicamente de arqueros montados, considerado como las tropas de elite coreanas. Pero , como guardaban la frontera norte, debían quedarse allí, y a Shin Lib se le impuso la tarea de formar un nuevo ejército de nuevos reclutas procedentes de la region de  Hanseong. Asi, una division recien formada de caballería se dirigió rápidamente hacia el paso de Choryong, donde Yi Yil había desplegado a  los suprvivientes de su pequeño ejercito.

General Shin Lib.
 

  En vez de tomar posiciones defensivas en una colina cercana, Shin Lib eligió una batalla en campo abierto, algo que en teoría favorecería los movimientos de la caballeria. Pero el terreno estaba formado por arrozales inundados,  absolutamente inadecuado para la caballería, y las flechas coreanas no alcanzaban  a los ashigaru japoneses, mientras sus arcabuces , con mayor alcance, causaban gran numero de  bajas coreanas.

  Con todas las posibilidades en su contra, Shin Lib lanzo a su caballeria en dos cargas contra los flancos de la línea japonesa, haciendo retroceder a los arcabuceros y arqueros japoneses.

  Pero, aprovechando que Shin Lib habia concentrado todas sus tropas en la batalla, parte de la caballeria japonesa capturó la indefensa fortaleza en el flanco izquierdo de Shin Lib.

  Para no ser rodeado por la caballeria nipona, Shin Llib ordeno un último ataque frontal. Pero lo que  debería haber sido una carga al galope de la caballería coreana se convirtió en una carga mucho mas lenta, debido al embarrado terreno. Así, los arcabuceros nipones no tuvieron dificultad en rechazar el ataque.

 

 Sin caballo, el general Shin Lib se vio atrapado en la cima de una colina, junto a un acantilado.Tras conseguir terminar con la vida de 20 samuráis, Shin Lib se suicidó lanzándose al vacío.

 

  Como la 1ª división del general Yukinaga, las otras divisiones del ejército de invasión japonés ( la 2ª del general Kiyomasa y la 3ª del general Nagamasa) progresaban en su avance. Habian ocupado la práctica totalidad de la provincia de Gieonsang y capturado multitud de localidades y fortalezas coreanas. Pero el general Kiyomasa, un devoto budista, llevaba décadas enfrentado al cristiano Yukinaga, y el avance se convirtió en una carrera entre ambos ejércitos para conseguir la gloria, ya fuera para el cristiano o el budista.

  Finalmente, ambos llegaron al acuerdo de separar sus respectivos contingentes y tomar diferentes caminos para llegar a Hanseong, la capital del reino coreano.

  Con la inminente caída de su capital, el rey Joseon se dirigió hacia el norte, y Honseong caia en manos de las tropas del general Yukinaga  el 10 de junio, siendo seguido a la siguiente semana por las tropas del general Kiyomasa.

  Tras ser “derrotado” en la carrera por tomar la capital, Kiyomasa se dirigió hacia Pyongyang, derrotando otro ejercito coreano en la batalla del rio Imjin. Se decidió entonces que Yukinaga se encargaría de perseguir al rey coreano, mientras Kiyomasa se encargaba de tomar la parte noroeste de Corea , y la tercera división se encargaría de  consolidar las partes ya ocupadas.

  Cuando Yokinawa llegó hasta el rio Taedong, la flota coreana zarpo del puerto de Pyongyang  y lanzo un ataque anfibio  fluvial sobre el campamento japonés, con escaso éxito.

  Utilizando la misma táctica, un ataque anfibio, los japoneses atacaron al día siguiente, y, el 20 de julio de  1592, el desmoralizado ejercito coreano salía de Pyongyang y marchaba hacia el norte, dejando la ciudad y una enorme cantidad de grano en manos de los invasores.

 

  En el noroeste, Kiyomasa conquistaba ciudad tras ciudad sin apenas oposicion en su ruta hacia el norte. Envalentonado por el éxito, Kiyomasa decidía atacar una fortaleza sobre el rio Tumen, ocupada por los nómadas jurchen, con una tropa combinada de 1.000 samuráis y auxiliares.

  El ataque fue un completo fracaso, y el contrataque jurchen expulso a las tropas de Kiyomasa  hacia Hoeryong. Debido  a esta incursión, el líder jurchen, Nurhaci, ofreció ayuda militar al rey Seonjo. Pero el rey coreano declino el ofrecimiento. Para los coreanos, más aun que los japoneses, los jurchen eran considerados barbaros, y seria deshonroso aceptar ayuda de los enemigos del  otro lado de la frontera.

Nurhaci.
 

  Así, lentamente, los japoneses fueron tomando el control de buena parte de Corea, imponiendo un sistema social basado en el modelo nipón.

  El único factor que podía preocupar a los japoneses era la ‘potente flota coreana, que pronto empezó un bloqueo naval que estrangulo la logística naval nipona y entorpeció seriamente la capacidad japonesa para aprovisionarse, especialmente de alimentos.

  Así, con sus líneas de aprovisionamiento atacadas, los movimientos de las diferentes divisiones japonesas se redujeron a cortas incursiones en las cercanias de la capital. Los ashigaru y samurais se veian obligados a llevar raciones para solamente tres dias, tal era la escasez de alimentos para las tropas.

 Pero tratar de conseguir alimentos en territorio coreano, asolado por la‘pobreza, era tarea casi imposible, y cada vez los soldados japoneses se veían en mayores dificultades, viéndose obligados a depender de lo poco que llegaba al puerto de Busan, impidiendo en numerosas ocasiones lograr avances sobre el terreno.

  En sus planes originales, los japoneses estaban convencidos de poder aprovisionar  a sus tropas de tierra usando los ríos de la costa este coreana, usando para ello sus navíos sekibune, que podían llevar el equivalente de suministros  a los transportados por 500 mulas y varios cientos de  carros.

Pero la excelente armada coreana iba a evitarlo.

Panokseon coreano.

 

(Continuara…)

lunes, 9 de diciembre de 2024

Saturnalia : Navidades a la romana ( 2ª parte )

 


Viene de aquí:

  Saturnalia ciertamente adquirió algunas características interesantes en la época imperial. Con eventos públicos celebrados en coliseos y celebraciones organizadas bajo los auspicios del trono imperial, estos eventos también se convirtieron en una exhibición de su poder y generosidad, pasando a llamarse Saturnalia Principis, o "Saturnalia del emperador".

  Aunque tradicionalmente era una celebración que se suponía que resaltaba la libertad e igualdad de todos los romanos, también podría ser una herramienta para recordarle a la gente la supremacía del emperador. Como resultado, la Saturnalia podía presentarse como un regalo del emperador al pueblo, que aún pone su libertad en sus manos y benevolencia.

  Aunque el seguimiento de la Saturnalia era muy mayoritario entre los ciudadanos romanos, el festival no estuvo exento de críticos incluso en su propia época. El poeta Marcial escribió sobre lo que él veía como los males de dar regalos, una práctica que aparentemente se utilizaba entre sus pares para garantizar favores en el futuro. También se quejaba de haber recibido cosas como regalos de un amigo rico, incluyendo tablillas para escribir, palillos de dientes, esponjas, una servilleta, una copa de vino,  aceitunas, vino, higos y ciruelas, todo presentado a él por ocho esclavos. Marcial señala que hubiera preferido el valor en plata que uno de los esclavos podría haberle llevado.

 

  En una Saturnalia posterior, Marcial se lamentó de no haber recibido regalos. Seguramente, sus palabras habian llegado a oídos de sus benefactores, que habian decidido no premiar a semejante desagradecido . 

 Se dice que Plinio el Joven se construyó una habitación insonorizada para poder seguir trabajando durante la Saturnalia, tan ruidosas eran las celebraciones en la calle. Escribió en sus Epístolas: “Cuando entro en esta sala de estar, me parece estar bastante lejos incluso de mi villa, y me resulta delicioso sentarme allí, especialmente durante la Saturnalia, cuando todo el resto de la casa resuena con la alegría y los gritos de los organizadores del festival; Porque entonces no interfieren en sus diversiones y no me distraen de mis estudios”. 

 

 Lucio Anneo Séneca era aún menos partidario de la fiesta, y decía: “Estamos en el mes de diciembre y, sin embargo, la ciudad está en este mismo momento sudando como si fuera julio. Se da licencia a la fiesta generalizada. Todo resuena con grandes preparativos, como si las Saturnales difirieran en algo del día laboral habitual. Tan cierto es que la diferencia es nula, que considero correcta la observación del hombre que dijo: “Una vez diciembre duraba un mes; ahora es un año”.

  Cualquiera que se sienta molesto por los anuncios navideños televisivos ya a partir de septiembre, claramente tiene un aliado en Séneca.

 Existen algunas similitudes entre la Navidad y las Saturnales, pero en realidad las dos fiestas coexistieron durante algún tiempo. 

  El primer día de Navidad registrado fue en el año 336 d. c., cuando se celebró el 6 de enero, ya que no se menciona ninguna fecha específica para el nacimiento de Cristo en la Biblia. Se cree que la fecha se trasladó al 25 de diciembre alrededor del año 354-60 d. c., y la primera mención de la fecha es la Natividad de Jesús registrada en la Cronografía del año 354 d. c., también conocida como el Calendario de Filocalo. Esta crónica también registró el primer día de Saturnalia como el 17 de diciembre, lo que coincide con el formato más largo del festival.

 Calendario de Filocalo, el primer calendario ilustrado de la historia, en este caso, el mes de diciembre.
 

  Para los romanos, el 25 de diciembre siempre había sido la fecha del nacimiento de Sol Invictus, el dios sol,  que cerraba las festividades de la semana anterior de Saturnalia como su propia observancia religiosa antes de que comenzara nuevamente el trabajo. Parece probable que, a medida que los romanos se convertían gradualmente del paganismo al cristianismo, el cristianismo opto por mantener algunas de las tradiciones y fechas clave de las antiguas festividades romanas, para que fuera más fácil la transición de  una a la otra, convirtiendo asi  el cristianismo en un culto más atractivo para los nuevos conversos.

  Cosas como las velas de Saturnalia son similares a las velas de Adviento del cristianismo y simbólicamente similares a la quema del tronco de Navidad, que se convirtió en una tradición común en toda Europa en siglos posteriores.

  La decoración de la casa con plantas de hojas perennes  ( pino, por ejemplo) como símbolo de deseo de larga vida, era común en los festivales romanos y la celebración de banquetes en grupo también estaba generalizada. Los romanos incluso usaban sombreros en forma de cono llamados pillei que simbolizaban la libertad y se remontaban a los griegos, que podrían compararse con las coronas de papel que se usan hoy en Navidad. 

Pillei.
 

 Los celebrantes de Saturnalia también salían a las calles y cantaban canciones para celebrar el festival, como menciona Plinio, que tiene su paralelo con el canto de villancicos. Y, en algunas partes de Bulgaria, Rumania y Moldavia, la matanza de un cerdo poco antes de Navidad y Año Nuevo es todavía una tradición común, así como era una forma importante de dar inicio al festival de la Saturnalia. 

 

  No está claro hasta qué punto estas similitudes son directas, pero sí sabemos que los líderes religiosos cristianos tiraron del hilo. Hay evidencia de que los líderes cristianos, tanto en la antigua Roma como en años posteriores en Europa, prohibían celebrar o decorar con árboles de hoja perenne durante la Navidad, precisamente porque se consideraban tradiciones paganas y no querían que contaminaran o degradaran la piedad del día.

  En última instancia, las Saturnales fueron retrocediendo gradualmente a la historia a medida que las antiguas tradiciones romanas fueron suplantadas. Sin embargo, el poeta Statius proclamó sobre la Saturnalia: "¿Quién puede cantar el espectáculo, la alegría desenfrenada, el banquete interminable, los espléndidos torrentes de vino? ¡Ah! Ahora me desmayo, y ebrio con tu licor me arrastro por fin hasta el sueño. ¡Cuántos años durará esta fiesta! ¡Jamás la edad destruirá un día tan sagrado! Mientras las colinas del Lacio permanezcan y permanezca el padre Tíber, mientras tu Roma permanezca y el Capitolio que has restaurado al mundo, continuará”.

Y en algunos sentidos, no se equivocaba.

"Saturnalia", obra de Ernesto Biondi, en el Jardin Botanico de Buenos Aires.

 

Religion in the roman empire -  Ben Holtzer.

On Roman religion - Jorg Rupke.