jueves, 7 de septiembre de 2017

ZULU: Batalla en Rorke´s Drift; la historia real (4ª parte)




 Viene de aquí:


  Justo cuando el flanco derecho zulú estaba siendo rechazado, el flanco izquierdo comenzó su avance.Aprovechando que los defensores del hospital tenían sus ojos en otro sector, y aprovechando los densos matorrales, se aproximaron al puesto sin ser detectados, hasta llegar a un pequeño muro de poco mas de un metro de alto que se encontraba a unos 20 metros de la línea defensiva británica.


  Allí, esperaron en completo silencio durante unos minutos, hasta que se reunió un numeroso grupo de  guerreros, unos 200 aprox.que se lanzaron de improviso al asalto de la barricada, defendida por dos docenas de soldados británicos.

  Acuarela obra del Teniente Chard,para mostrar a la reina Victoria como se habia desarrollado el combate ( 3 de 5 ).


  Gracias al número, los guerreros zulúes consiguieron escalar la barricada, y entraron en combate cuerpo a  cuerpo. Los escudos de piel de los zulús no eran rival para el acero de las bayonetas británicas o las balas de fusil disparadas a quemarropa. Los zulús retrocedieron, volviendo a la proteccion del muro, hasta que llegaron refuerzos y volvieron a la carga, que fue recibida por una nueva descarga de plomo.


   Durante 25 minutos se sucedieron las cargas, las retiradas, las descargas de fusil, etc, y mientras, algunos zulús que disponian de  fusiles se colocaron tras el muro del norte y comenzaron a disparar sobre los británicos. Eran una docena de rifles Martini-Henry, que los guerreros zulúes habían tomado de los cadáveres de doce ingenieros reales que estaban trabajando en el camino entre Isandlwana y Rorke Drift.Sin tener conocimiento de lo que había pasado en Isandlwana, habían sido atrapados por sorpresa por un iboto zulu, que los había exterminado y se había apropiado de sus rifles.


  Pero los zulúes no tenían experiencia con rifles con mira, y sus disparos apenas causaron daño alguno. Y el intenso fuego de los fusiles británicos impedía que los zulúes pudiesen concentrar un número suficiente de guerreros para asaltar el muro norte con garantías de éxito. Y tampoco atacaron por ambos flancos. El teniente Chard afirmaría más tarde que dudaba que el perímetro defensivo británico se hubiera podido mantener si hubiera sido atacado por ambos flancos simultáneamente.


  Bromhead había establecido una reserva de 15 infantes  bajo su mando directo, colocada en el reducto cercano al hospital, con al orden de contraatacar en cualquier parte del perímetro si se producía una brecha en la defensa. Desde allí tenían al alcance de sus rifles prácticamente toda la posicion, además del tejado del hospital, y podían lanzar cargas a bayoneta calada para despejar el interior del perímetro y tapar cualquier hueco que se produjera en el perímetro .


  Frustrados por el fracaso en el asalto desde el norte, los comandantes zulúes decidieron asaltar el almacen.El asalto casi consiguió su objetivo, aunque finalmente los zulúes fueron repelidos gracias a una carga de la reserva de Bromhead y un par de descargas de los hombres del teniente Chad, que hicieron huir momentáneamente a los atacantes.


  Pero Chad estaba preocupado por la facilidad con la que los zulúes habían logrado aproximarse al almacén y decidió reforzar esa posicion,aunque eso significaba debilitar la defensa de la zona del hospital.Tanto,que los 30 soldados que defendían el hospital pronto quedaron aislados y expuestos a un nuevo ataque zulú.


   A las 6 y cuarto de la tarde, los zulúes lanzaban otro asalto sobre el muro norte. Mientras se repetía el proceso  - carga zulu, combate combate cuerpo a cuerpo, retirada zulu -  15 minutos después otro grupo zulú cargaba directamente sobre el hospital.Varios guerreros zulúes lograron acercarse y comenzarontrepar sobre el techo del hospital, prendiéndolo fuego. Otros zulús trataban de derribar la pared exterior del hospital.Los defensores dentro del hospital comenzaron a disparar por las troneras,causando un gran número de bajas al enemgo.El combate continuó durante una hora, con los zulúes tratando desesperadamente de tomar el hospital, repleto de humo por el efecto de las llamas en su tejado.


  Utilizando sus bayonetas y las culatas de sus fusiles, los soldados y algunos heridos se desplazaban por diferentes partes del hospital, tratando de evitar la entrada a los zulúes.Pero, finalmente, al anochecer, los soldados supervivientes tuvieron que escapar del edificio por una ventana. Pero la retirada hasta el otro edificio del puesto, hasta el almacen, por el patio repleto de guerreros zulúes, costó la vida a seis soldados.

La retirada desde el hospital.


   A las 7 de la tarde, con el hospital en manos  zulues, el perímetro defensivo británico se había reducido a la mitad. La nueva posición defensiva iba a ser más fácil de defender, aunque los muros del hospital  iban a dotar a los zulúes de una protección extra, que les iba a permitir lanzar sus ataques desde una menor distancia.


  Los intentos de asalto continuaron hasta las 8 y media de la noche, con la suerte añadida para los británicos que el resplandor del tejado aun ardiendo del hospital iluminaba la zona y permitía afinar más la puntería.


  A esa hora, se produjo un nuevo asalto general. Desde el hospital y desde el este, sobre el kraal defendido por una veintena de soldados.

( 4 de 5).


  Los zulúes fueron aproximándose en silencio, hasta que llegaronuna veintena de metros del almacen.Cuando cargaron para recorrer los últimos metros, los britanicos solo tuvieron tiempo para una sola descarga hasta que se llegó de nuevo al cuerpo a cuerpo. El perímetro defensivo  era cada vez más pequeño, apenas el tamaño de una pista de tenis.


  Chard comenzó a temer por la pérdida del puesto. Destinó algunos hombres a construir un nuevo reducto de sacos de grano en la esquina noroeste del almacen.Iba a ser allí donde iban a  colocar a los heridos, y si las cosas iban mal, el sitio donde se iba a producir la ultima defensa, porque ya no había ningún otro sitio al que retirarse.


  Animados por su éxito en el hospital, los zulús trataron de tomar el almacén por el mismo método, trepando al tejado y prendiéndolo fuego. Pero el teniente Chard había destacado allí a un par de infantes, que disparaban al menor signo de presencia zulu.A las 10 de la noche lanzaron un nuevo ataque, que fue rechazado de nuevo por los britanicos, pero Chard tuvo que ordenar a las tropas que defendían el kraal que debían retirarse al interior del cada vez más estrecho perímetro defensivo.

 (5 de 5 ).


 A medianoche,la frecuencia y la potencia de los ataques zulúes se redujo en gran medida.Estaban agotados, llevaban dos días sin apenas alimentos y los rifles Martini-Henry de los británicos habían causado una gran mortandad.


  Ademas, no sabían que los británicos habían gastado casi toda su municion, apenas les quedaban cuatro cajas de 250 proyectiles cada una, y rechazaban los ataques zulús a bayoneta calada para reservar la municion en prevision de un ataque general zulú.


  Al amanecer, el teniente Chard envió un mensajero a intentar alcanzar el puesto de Helpmaakar, rogando por el envío de refuerzos,ya que la situacion era insostenible y la  posicion tenia pocas posibilidades de mantenerse un dia mas.


  Fue aproximadamente en ese momento cuando el líder zulu, el príncipe Dabulamanzi  recibió noticias de sus exploradores:


  La columna de Lord  Chelmsford se aproximaba a Rorke Drift, sin saber si la guarnición había sobrevivido.


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