martes, 16 de mayo de 2023

Heraclio, azote de Persia ( 39ª parte )

 


Viene de aquí:

  Mientras Kalid, Abu Ubaida, Saad y otros líderes militares musulmanes ganaban fama y fortuna gracias a sus victorias en Siria y Mesopotamia, otro de los generales  islámicos estaba irritado por su falta de acción y gloria.

  A pesar de haber liderado la primera invasión de territorio bizantino y haber liderado el flanco derecho musulmán en la batalla de Yarmuk, Amr ibn Al Aas había quedado eclipsado en fama por sus camaradas.

 

   Los últimos años los había pasado  forzando la capitulacion de  Gaza y otras guarniciones bizantinas aisladas que continuaban ofreciendo resistencia en Palestina tras la caída de Jerusalén en manos islámicas.

 

  Así, Amr estaba decidió a encontrar un nuevo objetivo para ayudar a mejorar su fama y su fortuna. Iba a encontrar ese nuevo objetivo en otro continente, en África. Y cuando viajó a Cesarea en otoño del año 639 se entrevisto con el califa Omar con un audaz plan para invadir y conquistar el granero del imperio bizantino, el mismo granero que lo había sido anteriormente del imperio romano: Egipto.

  Amr insto al califa Omar a actuar con rapidez, ya que grandes zonas de Egipto estaban indefensas, y solo el ex gobernador de Jerusalén, Aretion, que había logrado escapar de la ciudad santa antes de su rendición, se encontraba en Egipto intentando reunir un ejercito con tropas bizantinas y tribus locales.

  Omar creía que Amr estaba subestimando la situación general, ya que con la guerra en Siria y Mesopotamia, junto con la sequia y la peste negra, solo podría ceder a Amr un ejército de entre 3.000 y 4.000 soldados, una fuerza a todas luces insuficiente para conquistar una región tan grande y tan rica como Egipto.

  Pero Amr argumentó que, para el ataque inicial por sorpresa que tenia planeado, 4.000 soldados podían ser suficientes.

  Al principio el califa Omar se negó al ataque sobre Egipto. Pero la perspectiva de arrebatar al imperio bizantino una de las más ricas regiones del mundo conocido termino por convencerlo, autorizando finalmente el plan de Amr.

  Para tratar de mantener el secreto de la campaña, el ejercito de Amr salió de Cesarea de noche, marchando directamente sobre Egipto. Pero, al llegar a Raphia, tomo el camino por el valle del rio Arish, alrededor del día 12 de diciembre de 639.

  Las fuentes islámicas de la invasión de Amr de Egipto son tan caóticas y contradictorias como las del resto de sus conquistas. Asimismo, las fuentes  bizantinas son incluso menos fiables. Juan  de Nikiou, el cronista bizantino de la invasión islámica de Egipto es el más acertado, pero no detalla la mayor parte de lo ocurrido en la invasión.

  Según alguna fuente bizantina, los bizantinos de Egipto  pagaron tributo  a los musulmanes para evitar la invasion de  Amr durante tres años. Otras fuentes afirman que la invasion de  Egipto se produjo antes incluso que la batalla de Yarmuk.

  Otra fuente afirma que el ejercito de Amr combatió con otro bizantino liderado por un tal Juan, duque de Barcaina, que Amr fue derrotado y salvo su vida convirtiéndose al catolicismo y casándose posteriormente con una hija del emperador Heraclio.

  Según el autor de las Cronicas Orientales, Heraclio había sacado a sus tropas de Siene (actual Aswan, en el sur de Egipto), y había pagado tributo a los musulmanes durante 10 años.

  Tampoco hay registros entre las fuentes musulmanas que indiquen que se hubiera celebrado ningún tipo de negociación o tratado antes de la invasión, mas alla de treguas puntuales con algunas ciudades de la region.

  Desde Arish, Amr marcho directamente sobre Egipto, siguiendo la misma ruta que Cambises, Alejandro Magno y Cleopatra habían seguido antes que él.

  Amr no encontró ningún tipo de resistencia hasta que llegó a Pelusium, la ciudad que protegía el este del delta del Nilo, un lugar muy importante históricamente: Senakebir, rey de Asiria desde el 705 al 681 a.c. había destruido sus murallas; la batalla de Pelusium había llevado a la derrota de Egipto ante los persas aqueménides; también Pelusium había sido el origen de la plaga Justinana en el 541.

Pelusium.
 

  Amr llego ante las murallas de Pelusium sin ser molestado, y organizo el ya habitual asedio. Como no disponia de ingenieros ni maquinas de asedio, y tampoco tenia el numero suficiente de soldados para tomar las murallas al asalto, sus opciones se reducian a  rendir la ciudad por hambre. De una curiosa forma, la falta de efectivos del ejército de Amr jugo a su favor, ya que la guarnición de Pelusium no temió realizar numerosas salidas contra los atacantes.

 Así, aprovechando una de esas salidas de la guarnición, los musulmanes repelieron el ataque con tanta fuerza y energía que un contingente de caballería musulmana fue capaz de seguir a los bizantinos de vuelta a sus murallas, y apoderarse de una de las puertas abiertas.

  Aprovechando la brecha, Amr lanzo a todo su ejército por ella, y la resistencia bizantina colapso, quedando la ciudad en manos musulmanas en algún momento de febrero del año 640.

  Aunque algunas fuentes bizantinas  afirman que habían sido los coptos egipcios quienes habrían abierto la puerta a las tropas de Amr.

  La captura de Pelisium fue vital para las aspiraciones de Amr, ya que se aseguraba sus lineas de comunicaciones, por las que podría recibir refuerzos y podría utilizar como ruta para retirarse con seguridad si fuera preciso.

  Amr esperaba la llegada de refuerzos, ya que con su escaso ejercito temía ser rechazado por las tropas bizantinas que defendían el delta. Aunque no se sabe con exactitud el tamaño de  las fuerzas bizantinas en la zona, se estima que en Egipto y Libia se encontraban unas fuerzas bizantinas de alrededor de 40.000 hombres, entre tropas del ejercito regular y milicias locales.

  Pero, como Egipto llevaba más de dos siglos sin haber sido atacado militarmente, el tamaño de las guarniciones bizantinas en la región había menguado peligrosamente. En tiempos de Justiniano, las tropas de guarnición estaban compuestas básicamente de  limitanei, milicias locales, en vez de los ejércitos regulares bizantinos que defendian Siria, Armenia, o los Balcanes.

  La conquista persa del delta del Nilo a principios del siglo VII había hecho mucho daño a un ejercito bizantino en Egipto ya muy debilitado, y el emperador Heraclio no había prestado excesiva atención a esa parte de su imperio, ocupado como había estado en combatir a persas primero y musulmanes después.

  Asimismo, lor representantes del imperio bizantino en Egipto no habían reparado las infraestructuras de la región y tampoco habían efectuado levas para completar sus unidades militares, prefiriendo ocuparse de intentar conseguir la unidad religiosa a través de la persecución de quienes querían mantener sus creencias.Aun peor, el comandante en jefe de las tropas bizantinas en Egipto en aquellos momentos  era el incompetente general Teodoro.

  Las victorias de los musulmanes en Siria y Palestina debían haber advertidolas autoridades bizantinas en Egipto de lo que se avecinaba. De hecho, las incursiones musulmanas hacia Gaza y la batalla de  Dathin en febrero del año 634 habían tenido lugar a menos de  100 kilómetros de Arish. Pero, en lugar  de hacer caso a las advertencias, las autoridades bizantinas no parece que hicieran nada para prepararse.

  No se establecieron puestos de observación en la ruta entre Gaza y el delta, y no se envió ningún ejercito para ayudar a defender Pelusium. Además , otra consecuencia de la apatía bizantina en Egipto iba a ser el acercamiento de las tribus beduinas de Egipto a los invasores musulmanes, sin hacer ningún intento por atraerse a las filas bizantinas a esas tribus, que parece que vieron la llegada   de los musulmanes a Egipto como una excelente ocasión para obtener un inmenso botín.

  Animado por el éxito militar y con el refuerzo de los guerreros de las tribus nómadas del este del delta del Nilo, Amr atacó a través del desierto hacia la fortaleza de Bilbeis, en el límite oriental del delta.


 

  Fue allí donde se produjo el primer intento serio de las tropas bizantinas de detener el avance musulmán en Egipto, gracias sobre todo a Aretion, el antiguo gobernador bizantino de  Jerusalén.


 

(Continuara…)

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