lunes, 4 de mayo de 2026

Guerra en el Riff ; 1909-1927 (3ª parte )

 


Viene de aquí :

  La táctica predominante en la infantería del ejercito español de la época empleaba una línea de fusileros compuesta por una o dos compañías, con una profundidad de dos a tres soldados.

 La vanguardia contaba con el apoyo de tropas de la misma compañía, que se encontraban en la retaguardia para reforzarla en caso de que fuera necesario realizar el asalto. Estas tropas estaban cerca, pero al mismo tiempo, fuera del alcance del fuego enemigo.

 Detrás de esta línea del frente, se encontraban las tropas de refuerzo, a nivel de batallón, y otras dos compañías. En total, el batallón contaba con entre cuatro y seis compañías, y posteriormente se añadió una compañía de ametralladoras Colt o Hotchkiss.

 Si bien en teoría la formación era para escaramuza, para controlar a los reclutas que aún no eran combatientes individuales cualificados, la formación real era de orden cerrado, ocupando el batallón un espacio de 400 a 500 metros de frente por 300 a 600 metros de profundidad.

 Por esta razón, las tropas, al estar concentradas, se veian sometidas al fuego rifeño hasta que se encontraban a corta distancia, momento en el que se recurría a un asalto a la bayoneta para ocupar la posición, ya que los moros temían el enfrentamiento físico, al igual que los bóers o los estadounidenses contra los británicos. 

 

  La inexperiencia de los reclutas obligaba a los oficiales y jefes a exponerse al fuego enemigo para dirigirlos, dar ejemplo y elevar la moral. Sin embargo, cuando varios de ellos caian en combate, las tropas, aterrorizadas y descontroladas, entraban en pánico, como ocurriría años mas tarde en el Barranco del Lobo.

  Dadas las malas experiencias con los reclutas, se llegó a la conclusión de que era útil contar con soldados mejor entrenados y buenos tiradores individuales, más agresivos y que conocieran el terreno y las costumbres rifeñas, y supieran cómo aprovecharlas.

 Para ello, no había nada mejor que comenzar a reclutar soldados marroquíes al servicio de España, muchos de ellos antiguos guerrilleros rifeños que combatían como tales. Estos soldados eran voluntarios y recibían un salario, lo que constituyó un primer paso hacia la creación de unas fuerzas armadas profesionales.

  La primera unidad asi creada fue la Policía Indígena, formada en Cabo de Agua y La Restinga, ocupadas en 1908, que en diciembre de 1909 se amplió a tres compañías a pie y otra a caballo con rifeños procedentes de  las cabilas de Guelaya.

Policia indigena de Tanger, aprendiendo español.


  En enero de 1912 ya había 663 hombres agrupados en seis compañías, una por tribu o cabila: la 1.ª Quebdana, la 2.ª Mazuza, la 3.ª Beni Sicar, la 4.ª Beni Bu Ifrur, la 5.ª Beni Bu Gafar y la 6.ª Beni Sidel.

  Entre 1910 y 1912, también se crearon batallones ligeros en la zona occidental del Protectorado, que recibieron el nombre de Tánger, Tetuán, Larache , Casablanca, Alcazarquivir y Arcila, con tres compañías cada una, a razón de 254 soldados por batallón.

 En 1920 ya había 30 compañías en todo el Protectorado. Sin embargo, en el desastre de Annual en 1921, prácticamente toda la Policía Indígena desertó o fue aniquilada.

  Sus fuerzas fueron reemplazadas por el llamado Yaich de Abd el-Kader, en Beni Sicar, que custodiaría Guelaya. A partir de 1922, se integraron progresivamente en las Mehalas, otra unidad nativa,

 Más fiables y con mejores resultados fueron los llamados Regulares, creados por el teniente coronel Dámaso Berenguer Fusté. Estos también estaban compuestos por voluntarios marroquíes con comandantes españoles.

Damaso Berenguer Fuste.
 

  Siendo una unidad de choque, los más agresivos y competentes oficiales solicitaron ser destinados allí, lo que mejoró sustancialmente la calidad de la unidad, convirtiéndola en un cuerpo de élite.

 Así, el comandante Franco, José Sanjurjo, Emilio Mola, José Millán-Astray, Juan Yagüe y José Enrique Varela, futuros líderes rebeldes durante la guerra civil, se formaron y sirvieron en los Regulares.

 El primer batallón, de 800 infantes y 100 jinetes, se creó en Melilla en 1911. En 1912 ya existían dos Tabores con 1238 soldados, y se creó un tercero en Ceuta. En 1914 se organizaron cuatro Grupos de Regulares, cada uno con dos Tabores de infantería y uno de caballería. En 1919, estos Grupos se denominaron 1.º de Tetuán , 2.º de Melilla, 3.º de Ceuta y 4.º de Larache.

Escuadra de regulares, liderada por un cabo español, a la derecha.
 

  Cada Tabor contaba con 122 soldados y oficiales españoles y 341 marroquíes. En agosto se añadió una compañía de ametralladoras, con lo que su potencia de fuego superó a la de los soldados de línea y los Cazadores: estos últimos disponían de una compañía de ametralladoras por cada cuatro o seis compañías, mientras que los Regulares contaban ahora con una por cada tres, y además eran unidades más pequeñas y más flexibles.

 El 2.º Grupo fue aniquilado o desertó en masa durante el desastre de Annual en 1921, pero España aún conservaba su confianza en estas unidades. Sin embargo, en ocasiones, solo se les proporcionaban suficientes fusiles para los centinelas, y los fusiles permanecían encadenados hasta el momento del combate. 

Regulares esperando el rancho.
 

 En 1922 se creó el 5.º Grupo de Alhucemas, y en 1924 se añadió un cuarto Tabor a cada uno de los Grupos, que eran todos de infantería desde 1921, aunque posteriormente se convirtieron en tres de infantería y uno de caballería, excepto Larache, que contaba con cuatro de infantería y uno de caballería debido a la gran cantidad de moros simpatizantes de España que se encontraban allí.

 Su uniforme era muy característico: un fez o tarbuch rojo, una chaqueta corta de zuavo y pantalones anchos de color marrón claro. La caballería llevaba turbantes, al igual que todas las tropas entre 1922 y 1923. Por otro lado, cada uno de los Grupos llevaba una faja de un color diferente: azul índigo para el 1.º, rojo para el 2.º, verde claro para el 3.º, azul oscuro para el 4.º y rojo amaranto seguido de verde para el 5.º.

Regular con uniforme de paseo.
 

Otra unidad autóctona fueron las Mehalas Jalifianas, creadas a partir de 1913. 

Mehala Jalifiana, con el oficial español al mando a la izquierda, con el salacoff.
 

  Estas eran unidades completamente indígenas, a excepción de un grupo de instructores, que servirían de base para el futuro Ejército Real Marroquí o Majzen.

 En 1915 ya existían seis Mehalas de infantería y dos de caballería, con 110 soldados por Mía ( equivalente a una compañia ) de infantería y 75 de caballería, agrupados entonces en dos Tabores.

 En 1922 comenzaron a incorporar a todos los supervivientes de la Policía Indígena tras el desastre de Annual. Las nuevas Mehalas formadas en 1923 constaban de tres Tabores de infantería y un Tabor de caballería cada una. 

 

  La 1.ª Mehala era la de Tetuán; la 2.ª, la de Melilla; la 3.ª, la de Larache; la 4.ª, la de Xaouen (Xauén), disuelta en 1925; y la 5.ª, la de Tafersit.

 En 1926, a partir de la Harka del comandante Capaz, se formó la 6.ª Mehala de Gomara y se renombro la 4.ª Mehala, ahora llamada Yebala.

  En 1925 ya había 5.230 soldados marroquíes y 265 españoles distribuidos en nueve Tabores y 48 Mías. Eran unidades muy ligeras, especialmente adaptadas para la guerra de montaña, sin ametralladoras, solo con fusiles y granadas de mano, que destacaron especialmente en las campañas de 1926 y 1927.

 Finalmente, existían otras unidades marroquíes de menor importancia. Las más destacadas fueron las unidades irregulares de guerrilla aliadas a España, llamadas Harkas amigas, al principio bajo el mando de comandantes marroquíes como Abd el-Kader, pero más tarde bajo el de comandantes españoles como Varela o Muñoz Grandes. 

 

  Muchas de  estas harkas sumaban entre 100 y 200 guerreros, pero los más poderosos contaban con entre 1.000 y 1.500, lo que da una idea del limitado potencial bélico de los rifeños, fueran rebeldes o no.

 Estos grupos destacaron sobre todo durante el desembarco de Alhucemas en 1925 hasta el final de la guerra. Más prescindibles fueron los Goums y los Younds, de origen francés, unidades irregulares de unos 100 guerreros, que apenas tuvieron repercusión en España.

 Finalmente, los Idalas eran una especie de harkas aliados, pero más pequeños y totalmente improvisados, generalmente se formaban a partir de un grupo de cabilas recientemente ocupadas que se ofrecían a vigilar a sus vecinos para los españoles. Ayudaban a las Mezhanías, una especie de policía indígena controlada por las llamadas Oficinas de Intervención, en sus funciones de control. 

Informe de reconocimiento medico de un recluta de regulares.

 

 (Continuara…)

viernes, 1 de mayo de 2026

Sturm Flak , antiareo en movimiento ( 2ª parte)

 

La primera version de produccion salida de fabrica, incluia un remolque para transportar munición y accesorios.

Viene de aquí :

 El esfuerzo técnico para diseñar y desarrollar el vehiculo fue considerable.

 Se construyó una robusta estructura de acero con una plataforma rectangular detrás del asiento del conductor, sobre el antiguo compartimento de la tripulación. El cañón antiaéreo FlaK 30 de 2 cm y su afuste inferior se montaron en posición central. Se instalaron paneles  metalicos plegables en los laterales y la parte trasera de la superestructura, lo que proporcionó a la tripulación la libertad de movimiento necesaria durante las operaciones.

Plataforma del vehiculo, con los paneles laterales plegados.
 

 El remolque para el cañón SdAnh 51 también podía ser remolcado por el vehículo, con una caja de almacenamiento que permitía el transporte de munición, accesorios y cañones de repuesto.

 Desde el principio, se requería la capacidad de desmontar rápidamente el FlaK 30 del cañón autopropulsado. Para ello, se instalaron dos rampas en la parte delantera del semioruga. Para descargar el cañón, estas rampas se fijaban a la plataforma trasera, sobre la cual se izaba el SdAnh 51 vacío mediante cables. Posteriormente, el cañón podía ser colocado sobre el remolque y descargado.

 

  La opción desmontable permitía que los cañones siguieran utilizándose en caso de fallo del vehículo portador. El FlaK 30 también podía instalarse en posiciones fijas, lo que permitía utilizar el tractor de artillería autopropulsado para otros fines, como el transporte de municiones.

 Parte de la producción de tractores de artillería autopropulsados ​​se entregó a distintas unidades desarmadas como vehículos de transporte de municiones. Estos también podían servir como reemplazo de vehículos que hubieran quedado inutilizados durante las operaciones.

 El nuevo cañón autopropulsado recibió la designación SdKfz 10/4. Con la disponibilidad del cañón FlaK 38 de 2 cm, este también se montó en el vehículo portador, con lo que la designación cambió a SdKfz 10/5. Las fotografías muestran que las rampas no siempre estaban instaladas; faltaban en algunos SdKfz 10/4 y prácticamente en todos los SdKfz 10/5. 

 

 Ambas variantes podían equiparse con placas protectores que se introdujeron para los FlaK 30 y FlaK 38 a partir de 1941. Estos proporcionaban al artillero cierto grado de protección contra el fuego de fusil y la metralla ligera. Sin embargo, el conductor, el jefe de artillería y la dotación permanecían expuestos al fuego enemigo.

 Por lo tanto, a partir de enero de 1943, se introdujo un blindaje provisional para el compartimento del conductor y el radiador, en forma de kits de adaptación, que proporcionaba protección contra el fuego de armas ligeras de infantería de calibre 7,92 mm.

Sdkfz 10/4 con proteccion para conductor y cañon.
 

  Los kits de blindaje se instalaban normalmente en los SdKfz 10/4 y 10/5.en talleres de primera línea, cuando los había disponibles. Sin embargo, la dotación del cañón y el comandante del cañón permanecían desprotegidos.

  Al mismo tiempo, en 1940 se desarrollaron cañones autopropulsados ​​para el FlaK 36 de 3,7 cm y el FlaK-Vierling 38 de 2 cm, para los que se utilizaban tractores semioruga más grandes.

 El Sfl de 2 cm (SdKfz 10/4) fue producido principalmente por Adler-Werke en Fráncfort y Mechanische Werke en Cottbus, con otras cinco empresas que suministraban las superestructuras.

 Las cifras de producción no pueden determinarse con fiabilidad, ya que los informes de armamento disponibles simplemente contaban las cantidades de todas las variantes del vehículo de tracción Zugkraftwagen (ZgKw) de 1 t.

 Inicialmente, las unidades Flak estaban bajo el mando de la Luftwaffe. Sin embargo, el Heer (ejército de tierra ) pronto hizo hincapié en la necesidad de proporcionar una protección antiaérea eficaz e integrada para las unidades desplegadas cerca del frente.

 Como resultado, se crearon las primeras unidades antiaéreas. Para el verano de 1939, el Heer contaba con ocho destacamentos antiaéreos, cada una de ellos formada por tres compañías ,equipadas cada una con 12 cañones FlaK 30 de 2 cm (un total de 288 armas).

 Estos destacamentos se asignaban a los ejércitos o cuerpos  de ejercito nivel que a su vez repartian las compañías individuales a las divisiones. Estas  compañías se integraban en el Panzer- Abwehr-Abteilung (batallón antitanque) de la división como la 4.ª Compañía. 

 

  Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial, algunos de los destacamentos antiaéreos activos de la Luftwaffe también fueron asignados al ejército.

 Inicialmente, las unidades antiaéreas solo contaban con cañones remolcados FlaK de 20 mm. (antiaéreos motorizados), pero en abril de 1940 el ejército había recibido seis destacamentos Flak, cada uno con tres compañías antiaéreas equipadas con 12 cañones autopropulsados ​​FlaK 30 de 20 mm. Aunque las compañías eran independientes, en ocasiones también estaban subordinadas a divisiones Panzer o de infantería motorizada, es decir, solo a unidades blindadas de tropas mecanizadas (Schnellen Truppen).

 Estas unidades eran capaces de seguir a los Panzer en rápido avance, incluso en terrenos difíciles, y también estaban destinadas a operaciones terrestres; de ahí el nombre Sturm-FlaK.

 Los batallones de fusileros de las divisiones Panzer recibieron con gratitud este refuerzo, ya que los vehículos semioruga de bajo perfil eran capaces de destruir las posiciones enemigas.

 El fuego de los destacamentos Flak se ejercía sobre posiciones defensivas  enemigas a menudo cubiertas, con notable éxito. Una lluvia de proyectiles antitanque y de alto explosivo de 20 mm, disparados alternativamente, podía pulverizar posiciones de ametralladoras y artillería, y destrozar las defensas enemigas.

 En su despliegue inicial durante la campaña de Francia, el Sturm-FlaK demostró ser muy eficaz, y posteriormente se decidió ampliarlo. Sin embargo, pasarían más de tres años antes de que se implementaran cambios organizativos fundamentales con la reestructuración  a finales de 1943.

 


 Entonces, además de las unidades acorazadas y mecanizadas tanto las divisiones de infantería como las de montaña también recibieron Sturm-FlaK integrados orgánicamente.

 Durante la campaña de Francia, el informe de la 10.ª División Panzer, con fecha del 15 de julio de 1940, destaca la eficacia del Sturm-FlaK en su función antiaérea prevista: “Sufrimos varios ataques a baja altura [de aviones enemigos] contra columnas de artillería en marcha, [y] las ametralladoras disponibles utilizadas en la función antiaérea resultaron completamente insuficientes. En cambio, el 3./FlaKBtl 55 (equipado con cañones antiaéreos de 2 cm montados en Sfl]) demostró ser particularmente eficaz, logrando 32 derribos”

A la derecha, el telemetro esteroscopico determinaba la distancia al objetivo, y los valores obtenidos se introducían en la óptica de puntería del arma.

  Por el contrario, un informe de marzo de 1942 del comandante (nombre y rango desconocidos) del FlaKBtl 604, adscrito al Cuartel General del Grupo de Ejercitos Norte , cerca de Leningrado, describía que el arma, diseñada originalmente para la defensa antiaérea, se utilizaba con mucha frecuencia en combate terrestre contra el enemigo. Desplegada a nivel de ejército, la unidad estaba equipada con tres baterías de 12 cañones antiaéreos FlaK Sfl de 20 mm (SdKfz 10/4) cada una.

  Cuando el cañón de 2 cm fue asignado a la infantería para el  ataque a posiciones enemigas fortificadas, superó todas las expectativas en términos de efectividad y potencia de fuego, lo que evidenciaba aún más la falta de armamento adecuado entre la infantería.

SdKfz 10/4 del Afrika Korps, en Libia.

 

 (Continuara…)