sábado, 31 de enero de 2026

Roger de Lauria, Almirante de Aragon ( 9ª parte)

 

"Entrada de Jaime I en Medina Mayurga", obra de Faust Morelli i Bellet.

Viene de aquí :

  La conquista de las Baleares marcó el primer éxito a gran escala del poder marítimo catalán. Los barcos y las tripulaciones para la campaña se construyeron casi en su totalidad en Barcelona y Montpellier, y, por primera vez, no fue necesario buscar  el apoyo de flotas de navíos genoveses y pisanos.

  La ejecución de un complejo asalto anfibio a un archipiélago bien defendido demostró que los catalanes habían adquirido la destreza naval necesaria para proyectar el poder aragonés hacia el este. La posesión de las Baleares sirvió posteriormente para perfeccionar las habilidades náuticas de los marineros catalanes, especialmente en lo que respecta a la navegación durante todo el año, incluido  el invierno, y coloco a Barcelona como una de las grandes ciudades portuarias del Mediterraneo.

 Las semillas sembradas por la expedición a las Baleares con el tiempo producirían flotas que superarían con creces a las de Génova, Pisa y Provenza. El aumento de los ingresos fiscales procedentes del floreciente comercio de Barcelona contribuyó a financiar la posterior conquista de Valencia por parte del rey, a instancias de sus barones aragoneses.

 Lo que quedaba  del antiguo reino almohade  del levante , dividido por las pugnas internas, era propicio para las incursiones aragonesas. Jaime I comenzó por tomar Peñíscola y Burriana en el norte en 1233. La ciudad de Valencia cayó ante las fuerzas aragonesas-catalanas en septiembre de 1238. Y el Conquistador reclamó Xàtiva en el sur en 1244. 

"Entrada triunfal en valencia del rey Jaime I el Conquistador", obra de Fernando Richart Montesinos.
 

 Valencia iba a ser el premio que iba a proporcionar la copiosa entrada de fondos que ayudó a catapultar a la Corona de Aragón a la cima de las potencias mediterráneas y a extender su influencia hacia el este. La propia ciudad de Valencia podía proporcionar al rey ingresos procedentes del uso de los baños publicos, panaderías, carnicerías y burdeles musulmanes; de los impuestos cobrados a musulmanes y judíos; de los impuestos sobre las transacciones en los mercados y sobre el comercio a través del puerto, cuya importancia aumentó enormemente gracia a la caída de la isla de Mallorca en manos aragonesas.

 Tras la toma de Valencia, la expansión terrestre aragonesa hacia el oeste se vio fuertemente limitada por una serie de acuerdos con sus vecinos. El 26 de marzo de 1244, Jaime I firmó el Tratado de Almizra, el tercero de una serie de pactos con la Corona de Castilla  del rey Alfonso VI, que establecía los límites sur y oeste del Reino de Valencia.

 

 El Tratado de Corbeil, del 11 de mayo de 1258, con el rey Luis IX de Francia cumplió esencialmente la misma función limitadora para las fronteras norte y este de Cataluña.

 Asi, con el oeste y el norte limitados,el avance posterior de los intereses aragoneses debía dirigirse  efectivamente hacia el este a través de los puertos de Valencia y Barcelona, hacia el mediterráneo y la costa norte de África, convirtiendo lo que es hoy Túnez y la isla de Sicilia en el siguiente paso para continuar expandiéndose hacia el este.

  Los catalanes aprovecharon rápidamente su  nuevo poder en el mediterraneo para establecer una presencia permanente en el norte de África. Para 1253, contaban con un fonduk , esencialmente un barrio comercial, en Túnez, con taberna, panadería y alojamiento para comerciantes visitantes, todo ello presidido por un cónsul nombrado por la corona. 

 

 Otro fonduk se fundó en Bougie (Béjaïa), Argelia, en 1259. Los intereses comerciales catalanes pronto se extendieron a la cuenca oriental del Mediterráneo. En 1262, Jaime I inició relaciones diplomáticas formales con Egipto gracias a la intermediación del rey Manfredo de Sicilia, con quien acababa de formalizar la alianza matrimonial que unía a Constanza, hija del monarca Hohenstaufen, con su hijo Pedro.

 Jaime I intercambió embajadores con el sultán mameluco Baibars I " el tuerto", en 1263 y nombró un cónsul en Alejandría al año siguiente. En 1266, permitió a Barcelona nombrar un cónsul propio para Egipto y Siria. 

Busto de Baibars I, en el Cairo.
 

  Según un cronista de la época (Abulafia, un sefardi de origen aragones ) la Corona de Aragón llego a establecer lazos comerciales con Constantinopla. Pero, con diferencia, la base extranjera más importante para el comercio catalán seguía siendo Túnez.

 El rey Jaime lo comprendió claramente y buscó fomentar relaciones sólidas con la dinastía hafsída de Túnez desde el principio. Después de la llegada al poder de Mohamed Al-Mustansir [en Túnez] en 1249, el rey Jaime prohibió a los corsarios catalanes atacar barcos musulmanes en el Mediterráneo con el fin de mejorar las relaciones comerciales de Aragón con los hafsídas.

 La estrategia del rey Jaime funcionó, y la influencia aragonesa en los dominios hafsídas aumentó. Los comerciantes catalanes no solo construyeron numerosos fonduks en lo que hoy es el Magreb, sino que además la milicia catalana se alistó al servicio de al-Mustansir. Incluso hay indicios de que para 1270, el príncipe hafsída de Túnez pagaba tributo a la Corona de Aragón.

 Así,  Túnez se iba a convertir en el primer punto de conflicto entre los intereses angevinos y aragoneses. 

 

 Cuando Luis IX de Francia respondió a la convocatoria del  papado para tratar de recuperar para la cristiandad lo que quedaba del Reino Latino de Jerusalén de la amenaza mameluca que emanaba de Egipto, alistó a su hermano Carlos de Anjou en la causa.

  El objetivo de la octava cruzada, aparentemente, era impedir que el sultán Baibars I tomara los últimos puertos cristianos de la costa palestina, pero Carlos de Anjou logró persuadir a su hermano para que desviara la expedición a Túnez, bajo la premisa de que el califa Muhammad I al-Mustansir podría ser “convencido” para unirse a los cristianos para un ataque conjunto contra el propio Egipto mameluco.

Rey Luis IX y la octava cruzada.
 

 Pero parece  que el verdadero motivo de Anjou era someter a al-Mustansir para que pagara a los franceses el mismo tributo que la dinastía hafsída había estado pagando a sus predecesores, los Hohenstaufen.

  Y tras el fracaso de la cruzada, Carlos de Anjou logro obtener una renovación del tributo del príncipe hafsí al doble de la tasa anterior.

  La redirección de la Octava Cruzada a Túnez por parte de Anjou probablemente también fue un castigo por el apoyo de al-Mustansir a los rebeldes gibelinos que habían contribuido a fomentar la insurgencia en Sicilia unos años antes (en 1267).

  Ademas, la expansión territorial de la corona de Aragón y sus intereses comerciales comenzaban a chocar con los de  Anjou, no solo en el norte de África, también en la Provenza, Cerdeña, el sur de Italia o el Levante.

  Anjou tenía toda la razón al preocuparse por al creciente influencia aragonesa en el sur de Sicilia, y se preocupo aun mas cuando el 14 de febrero de 1271, pocos meses después de la fracasada expedición francesa a Túnez, el sultán tunecino Al Mustansir firmaba un tratado comercial con Jaime I, que garantizaba los intereses comerciales aragonés en los dominios del sultán , y preveía  la existencia regular de mercancías para los navíos de la Corona de Aragón, a cambio de la protección militar aragonesa.

  Para cuando el rey Jaime fallecia el 27 de julio de 1276, Pedro III de Aragón era un veterano de 37 años de las guerras de su padre, especialmente en Valencia, donde había nacido.

 Su físico era imponente, Dante lo describió como “de extremidades robustas”, mientras que Ramon Muntaner, con cierta exageración, sostenía que era “el caballero más consumado del mundo” en aquel momento.

  De hecho, Pedro tuvo que interrumpir su campaña para sofocar una rebelión mudéjar en Valencia , aceptando formalmente la Corona de Aragón en Zaragoza el 16 de noviembre de ese mismo año.

 A su lado, como lo habían estado durante la mayor parte de su vida adulta, estaban sus dos amigos y seguidores más fieles: Roger de Lauria y Conrado de Lancia.

Pedro III de Aragon.

 

(Continuara…)

lunes, 26 de enero de 2026

1911 ; Masacre en el Protectorado (2ª parte )

 

Captura de Bou Hamara.

Viene de aquí:

  En agosto de 1909, parecía que la suerte comenzaba a sonreír al sultán. Su ejército y los instructores franceses que lo acompañaban habían capturado a Bou Hamara, un pretendiente al trono y una gran espina en el costado de Marruecos desde principios del siglo XX.

 Bou Hamara se había forjado su propio feudo cerca del puerto español de Melilla, en la región costera del Rif, un lugar donde el chantaje, los secuestros y el trafico de armas estaban a la orden del día.

 Los habitantes de Fez celebraron la noticia de la detención de Hamara con desenfreno, quizás creyendo que la suerte cambiaba poco a poco. Mulai Hafid decidió ejecutar al impostor a mediados de septiembre, después de que sus interrogadores no lograran extraer los detalles de dónde Bou Hamara había escondido sus ganancias ilícitas.

Bou Hamara, paseado por Fez.
 

 Tras ser paseado por las calles de Fez encerrado en una jaula de madera, fue arrojado a un foso con leones, pero estaban tan bien alimentados que se limitaron a desgarrar con sus garras el cuerpo del rebelde, que fue finalmente rematado por un sirviente del sultan.

 

  Nadie derramó una lagrima por Bou Hamara , que trataba frecuentemente a sus prisioneros con una brutalidad semejante y, tal vez, no merecía mucha compasión. Sin embargo, Mulai Hafid mandó quemar el cadáver del impostor, un acto que conmocionó a muchos marroquíes, ya que la cremación rompe estrictos tabúes islámicos.

  Más tarde ese mes, y posiblemente envalentonado por el reciente éxito, el sultán declaró que solo trataría con las potencias occidentales a través de sus representantes en Tánger. En respuesta, Francia dejó de ofrecer asistencia militar a Mulai Hafid. Esto fue potencialmente desastroso para el sultán, ya que dependía de instructores franceses para garantizar que su ejército jerifiano mantuviera al menos un nivel básico de eficiencia en el combate.

 

  Por si fuera poco, Francia también amenazó con confiscar los impuestos aduaneros y los impuestos especiales marroquíes que le quedaban a Mulai Hafid. El sultán cedió y, como antes, pidió más dinero prestado.

 Para 1910, estaba ahogado en deudas y comenzó a extorsionar a algunas de las familias más notables del reino. Llegó a su punto más bajo cuando ordenó el arresto de Ibn-Aissa, el caid de Mequinez, y otros miembros de su familia , acusándolo por falsos cargos de traición.

  Mulai Hafid quería un rescate monetario a cambio de la libertad, creyendo que Ibn-Aissa era lo suficientemente rico como para cubrir el costo. Una vez más, los interrogadores del sultán recurrieron a la tortura  y, una vez más, fracasaron en su tarea. El dinero simplemente había desaparecido.

 Moulai Hafid se negó a creerlo y cambió de táctica, haciendo que una de las esposas de Ibn-Aissa fuera horriblemente torturada hasta que los corresponsales europeos informaron de  la historia a una audiencia internacional indignada.

 Los franceses presionaron rápidamente al sultán para que se retractara de sus acciones y liberara a sus cautivos. Mulai Hafid también había decidido vender el 40% restante de las cuotas aduaneras y otros impuestos locales por 90 millones de francos, la mayor parte de los cuales se malgastaron rápidamente. Posteriormente, se apresuró a cubrir sus costos elevando los impuestos a niveles casi exorbitantes.

 En el interior de Fez, el importante clan Cherarda comenzó a perder la paciencia, y muchos de los otros clanes no se quedaron atrás. En enero de 1911, en Kasba Tadla, aproximadamente equidistante entre Marrakech y Fez, estallaron importantes disturbios.

 

  Una columna francesa enviada para restablecer el orden fue emboscada, con un oficial y seis soldados muertos. Era un  pequeño anticipo de lo que estaba por venir.

 En respuesta, el sultán decidió dar ejemplo con los Cherarda y terminar con la rebelion. Sin duda, también esperaba quedarse con las riquezas del clan en el proceso.

 Los franceses no pusieron objeciones. De hecho, parecían muy interesados ​​en que la harka comenzara. Se cree que se había urdido una conspiración entre el cónsul francés Henri-François Gaillard y Charles Mangin, jefe de la misión militar francesa en Fez. Querían que las fuerzas del sultán se desplegaran fuera de la ciudad para convertirla en un objetivo más atractivo para otros clanes rebeldes. Una vez que Fez se viera amenazada, el sultán sin duda buscaría la ayuda militar francesa y, para conseguirla, estaría dispuesto a ceder aún más soberanía. 

 

General Charles Mangin, en 1916.

  Si realmente existió la conspiración es tema de conjeturas; sin embargo, los franceses se apresuraron a beneficiarse una vez que ocurrió lo inevitable. Sin el sultán, quien permaneció atrincherado en su palacio, su ejercito salio de Fez el 28 de febrero de 1911.

 Los askars lograron mantener la formación, lo que los instructores franceses consideraron un logro notable, ya que los soldados del sultán difícilmente podían considerarse profesionales. Su paga era pésima, y sus condiciones de trabajo también, siendo la mayoría de ellos reclutados a la fuerza.

  En contraste, los clanes rebeldes estaban bien equipados y altamente motivados. Casi todos eran excelentes jinetes, y sus armas incluían rifles Winchester y Martini, además de espadas y dagas.

  La ofensiva franco-marroqui se vio obstaculizada por las lluvias de principios de marzo que convirtieron el campo en un lodazal. El avance del ejército  pronto se detuvo, con los hombres empapados enfrentándose a un acoso constante de la caballeria rebelde, y dependiendo de su artillería para mantener la línea.

Caballeria rebelde.
 

 De vuelta en Fez, rápidamente se filtró la noticia de que varios otros clanes se habían unido a la revuelta. El 12 de marzo, el clan Beni M'tir atacó al sur de Fez; el 22 de marzo, los Ait Youssi se unieron a la rebelión llegando en sus incursiones hasta las mismas muralla de Fez

 A principios de abril, los clanes habían sondeado a Abd el-Aziz sobre si estaría dispuesto a volver al poder. Este rechazó la oferta. Sin desanimarse,los clanes decidieron apoyar a Moulai Zayn, medio hermano de Moulai Hafid, quien ya contaba con el respaldo de los líderes religiosos de la ciudad de Mequinez.

 Para el 12 de abril, el clan Ouled Djama había ocupado las colinas inmediatamente al norte de Fez, y Gaillard comenzó a presionar a Moulai Hafid para que solicitara la ayuda e intervención francesas.

 Mientras tanto, el sultán había ordenado a sus fuerzas que regresaran y reforzaran la capital, lo que lograron el 26 de abril. La moral de los askars estaba por los suelos y su fe en el sultán, en el mejor de los casos, era frágil.

 En París, el gobierno frances se preguntaba cuál sería la mejor manera de actuar, temiendo que una abrumadora respuesta militar pudiera provocar a Alemania. Tras un frenesí de papeleo, los políticos acordaron el 23 de abril aumentar el número de franceses en Chaouia a 22.000 hombres.

 Ya en el campo de batalla, el general Charles Moinier recibió la orden de reunir sus fuerzas para avanzar sobre Kenitra, a unos 48 kilómetros al norte de Rabat, y prepararse para una marcha de relevo a Fez.

La columna de refuerzo del general Moinier, en Kenitra.
 

 Se le indicó nuevamente a Moulai Hafid que solicitara formalmente asistencia militar, algo necesario para desviar las protestas del lobby anticolonial y cualquier posible queja de los alemanes.

  Sabiendo perfectamente que los franceses aprovecharían la situación para ejercer aún más control sobre él, Moulai Hafid reflexionó lentamente sobre sus opciones hasta que finalmente accedió el 4 de mayo.

 A pesar de las reticencias del sultan, las intenciones francesas de aumentar su control sobre el sultanato eran evidentes. Un editorial del New York Times del 1 de mayo dio en el clavo al declarar: “El primer objetivo  francés será rescatar a los pocos extranjeros en Fez, pero una vez hecho esto, el sultán de Marruecos dependerá irremediablemente de las armas francesas para su seguridad y su vida”.

La columna de refuerzo del general Moinier, entrando en Fez.

 

(Continuara…)