jueves, 19 de julio de 2018

Asinov, un cosaco en Africa (1ª parte )


  


 El conflicto entre Rusia y Gran Bretaña por el control de Asia central había dejado al imperio ruso fuera del reparto de África y sus cuantiosos recursos naturales ,que se repartieron  los diferentes poderes europeos.

  La apertura del canal de Suez en 1869 significaba un nuevo impulso al imperialismo ruso, cuyos valedores empezaron a creer en  la posibilidad de establecer un puerto en aguas cálidas que también diera a los rusos acceso a la entrada sur del Mar Rojo y mas alla,el Oceano Indico.

  Pero no era precisamente el ministro de asuntos exteriores ruso,Alexander Gorchakov, quien estaba interesado en las nuevas posibilidades de expansión del imperio, y decidió dejar todo en manos de un recio aventurero llamado Nikolai Ivanovich Asinov,un cosaco terek,en las actuales Osetia y Chechenia,aprox.

 Cosacos Terek.

  Tras una tumultuosa juventud, el semianalfabeto cosaco se unió a una caravana que comerciaba entre Persia y Turquia.En uno de sus viajes, Asinov se vio atraído por un grupo de cosacos llamado “la hermandad de cosacos libres”,  y se unió al grupo que participaría como voluntarios en la guerra turco-rusa  del año 1877.

  Como pago por los servicios prestados,los cosacos del grupo exigieron al gobierno ruso la entrega de tierras .No consiguieron nada,pero Asinov logro hacer importantes amistades con la nobleza de San Petersburgo, que mas tarde le permitirá entrevistarse con el ministro Gorchakov.

  Asinov explicó al ministro sus intenciones: A cambio de  tierras en las cercanías de la ciudad etíope de Tadjoura, Asinov prometía entregar a Rusia el puerto  de la ciudad ,que le serviría para acceder a las riquezas de Etiopia y controlar las rutas marítimas de la India a gran Bretaña.

  Aunque Asinov decidió no comentar al ministro ruso un detalle vital: Tadjoura se encontraba en el interior de la antigua Somalia francesa (actual Djibuti).


  Con un par de centenares de cosacos del Caucaso y un par de decenas de frailes ortodoxos, Asinov llevó a cabo el intento de conquista de la antigua fortaleza egipcia de Sagallo en 1889, dando origen a una crisis internacional de primer nivel,y protagonizando lo que mas tarde  el zar Alejandro II denominaría “una comedia triste y estúpida”.

  Aunque el gobierno ruso afirmaba no estar interesado en expandirse hacia Africa, Etiopia había sido el objetivo de un par de expediciones rusas en la segunda mitad del siglo XIX, en 1847 concretamente,cuando el teniente coronel Igor Petrovich Kovalevsky había partido de Alejandría para remontar el Nilo hasta llegar a Sudan, y desde allí, al sudeste de Etiopia, en busca de los grandes depósitos de oro de la región, aunque sin éxito.

  Un año después, el monje ruso Porfiry Uspensky se reunió con monjes etíopes en Jerusalen.Pensó que los ritos eclesiásticos de los ortodoxos etíopes eran muy similares  a los ritos de los ortodoxos rusos, y sugirió el envío de una mision religiosa rusa para reunirse con el emperador etíope.

 Pater Uspensky.

  Pero el fin último de la misión del páter Uspensky era enviar más monjes ortodoxos a la región, para extender la influencia rusa allí.

  Gracias al éxito de la empresa del espabilado pater, decenas de misioneros ortodoxos rusos llegaron a Etiopia, y con el tiempo su influencia fue tan grande que en 1855, el negus negusti  (rey de reyes,emperador) etíope Teodoros II envió emisarios al zar ruso sugiriendo una alianza para expulsar a los turcos de Jerusalén.

 Negus de Etiopia y Abisinia,Teodoro II.

  Pero el imperio ruso pasaba por malos momentos, ya que acababa de perder la guerra de Crimea contra franceses, ingleses, etc, y  la alianza ruso-etíope no se produjo.

  Al mismo tiempo, los franceses comenzaban a interesarse por las posibilidades comerciales de la zona del golfo de Tadjoura.En 1856, Henri Lambert,el cónsul frances de Adén ,se convertía en el primer europeo en visitar el puerto de Obock, donde consiguió un ventajoso trato comercial con el sultán local.


  Lambert fue asesinado tres años despues, pero la influencia francesa continuó aumentando, y en 1862 se firmaba un tratado de alianza entre el sultán de la tribu Afar y el gobierno frances, que conseguía comprar el puerto de Obock a un precio irrisorio.

  Pero los franceses no encontraron que uso darle al puerto de Obock y pensaron en vendérselo   a los egipcios, que estaban expandiéndose hacia el sur gracias a una máquina militar modernizada basada en mercenarios occidentales, muchos de ellos participantes en la recién terminada guerra civil norteamericana.

 El nuevo y "europeizado" ejercito egipcio.

  En 1873 las tropas egipcias comenzaron  ocupar la costa de Tadjoura y marcharon hacia el sur. En 1874 los agentes franceses en la zona reportaban a París que la influencia egipcia estaba llegando al golfo de Adén.

  Los intereses franceses en la zona del cuerno de África se vieron revitalizados en 1875,cuando las autoridades británicas del puerto de Adén se negaron a aprovisionar de carbón a los barcos franceses.Asi que los franceses necesitaban otro puerto en la zona, y volvieron a interesarse de nuevo en Obock, que había sido ocupado por tropas egipcias el año anterior.

 Bahia de Obock.

  Francia necesitaba un aliado en la zona para expulsar a los egipcios, y lo encontró en Etiopia. En la batalla de Gura en marzo de 1876, las tropas etíopes (entrenadas y lideradas por oficiales franceses) rodeaban y derrotaban  a las tropas egipcias   (entrenadas y lideradas por oficiales norteamericanos, los “confederados del Nilo”).


  La batalla de  Gura fue el principio del fin del intento egipcio  para expandirse en dirección al cuerno de Africa.En 1884, el Cairo abandonaba todas sus bases a lo largo de las costas somalíes y etíopes, una retirada que las potencias occidentales iban a a tardar muy poco en aprovechar.

  Ese mismo año,Francia enviaba a la zona al embajador Leonce Lagarde, para controlar los intereses franceses como gobernador militar francés en la región del golfo de Adén.

  Habiendo servido como diplomático en la Conchinchina, y más tarde en Senegal, Lagarde se puso de  inmediato  a la tarea. Se instaló en la costa de Tadjoura, y gradualmente fue expandiendo el dominio francés a punta de bayoneta, hacia el sur.

  Aunque italianos y britanicos trataron de ocupar alguno de  los puertos que los egipcios habían abandonado,Lagarde expulsó a la flotilla británica del golfo de Adén en pocos dias, gracias a una acuerdo con el sultán local, que a cambio de un jugoso soborno no tuvo inconveniente en declarar la costa de Tadjoura como protectorado francés.

  Semanas después, mientras las últimas tropas egipcias abandonaban la fortaleza de Sagallo, tropas francesas de infantería de marina desembarcaban del crucero Seignelay y ocupaban la fortaleza,sin prestar atención  las enérgicas protestas británicas.

   William Loring,uno de los conocidos como "Confederados del Nilo" comenzo su carrera militar en la campaña contra los indios seminolas,despues contra los mexicanos,mas tarde formo parte del ejercito confederado, y la terminaria como pasha del ejercito egipcio:

William Loring ,oficial del ejercito egipcio.

(Continuara…)

lunes, 16 de julio de 2018

M.A.S.H. ; Los primeros hospitales moviles ( 3ª parte )



 Viene de aquí:

  Tras el primer día de la batalla del Somme,el 1 de julio de 1916,los camilleros del ejercito británico habían necesitado tres días  para despejar la tierra de nadie situada justo delante de las trincheras aliadas de los mas de 57.000 oficiales y soldados muertos y heridos,ademas de 6.000 heridos alemanes.

  Para cuando los cirujanos comenzaron a atender a los heridos, muchos de ellos se vieron obligados a practicar amputaciones para salvar la vida de los soldados, ya que muchas de las  heridas menores habían evolucionado hacia la infección y la cangrena, debido a la tardanza en ser recogidos y tratados convenientemente por una unidad medica.


  Por lo general, los primeros auxilios a los soldados heridos determinaba el curso que iba a llevar una herida. En la guerra de los boer, disputada en áreas despobladas con un clima soleado y seco, y donde la gran mayoría de las heridas lo eran por balas de rifle, las complicaciones en forma de infección eran muy poco frecuentes.

  Igualmente, en la guerra ruso-japonesa de 1905, a los heridos se les aplicaba de inmediato antisépticos y se suturaba la herida inmediatamente.

  Pero en la Gran Guerra, las circunstancias cambiaban por completo, y los protagonistas de las heridas eran la metralla de artilleria, las granadas de mano, etc. Las heridas por bayoneta solían ser mortales, y las producidas por granadas afectaban sobre todo a la cara.

  Una complicacion adicional a la variedad de armas utilizadas era el terreno, las trincheras, en donde abundaban los microorganismos.Combatiendo,comiendo y durmiendo en el suelo infectado, en charcos de agua estancada, pulgas y piojos, heces animales y humanas, los soldados podían ser victimas de una infinidad de enfermedades infecciosas.




  Bajo esas terribles condiciones de higine, los primeros auxilios ofrecidos en la primera línea del frente ofrecían muy poca protección contra infecciones sépticas. El algodón y los apósitos de gasa utilizados en los primeros meses de la guerra eran tan absorbentes que proporcionaban un medio  ideal para las bacterias. Se trató de sustituir ambos materiales con bolsas de muselina llenas de serrín de pino, o musgo esterilizado.Pero ni esos materiales ni el carbón triturado en pequeñas bolsas de lino mejoraron la situación séptica de los heridos.



 Diverso material medico para las primeras curas.

  En el mejor de los casos, los vendajes se limitaban a detener la hemorragia, estabilizando la herida el tiempo suficiente para permitir el traslado del herido a un hospital.

  Al principio de la 1ª guerra mundial, el personal médico de ambos bandos había creído que la guerra iba a ser una guerra de rápidos y amplios movimientos, que las bajas iban a ser menores que en anteriores conflictos ,y que los ejércitos iban a respetar la convención de Ginebra e iban a proteger y cuidar a los heridos.

  Cada uno de esas tres creencias se iba a demostrar como equivocada casi desde el principio del conflicto.

  En anteriores conflictos (por ejemplo, la guerra turco–balcánica de 1912-1913) la relación entre muertos–heridos había llegado a 1:4 (un muerto por cada cuatro heridos).La guerra de trincheras en el frente  occidental y el extraordinario desarrollo y uso de la artilleria llevó la proporción a 1: 3

  El masivo uso de la artillería elevó enormemente el número de muertes instantáneas,debido a los explosivos y las consecuencias de su uso en el cuerpo humano, esto es, hemorragias masivas en el sistema nervioso central y los pulmones reventados a causa de la onda expansiva.


  También el tipo de bajas variaban entre un frente o el otro. Mientras en el frente occidental las bajas en combate superaban a las bajas por enfermedad (tetanos, tifus y disentería, que habían arrasado ejércitos completos en la antigüedad, se habían reducido grandemente gracias a las campañas de vacunación y al incremento de la higiene), en el frente oriental el cólera y el tifus exantemático causaban enormes estragos entre las tropas.

  Los combatientes  de la gran guerra se vieron obligados a aprender rápidamente  que la mayoría de las heridas se infectaban rápidamente a pesar de la aplicación de los primeros auxilios y la colocacion de vendajes. Era pues necesario tratar las heridas correctamente  entre 12 y 36 horas siguientes en los hospitales instalados al efecto.

  Habia que evitar a toda costa los retrasos en los traslados de los heridos desde los puestos de primeros auxilios en primera linea a los hospitales móviles en retaguardia.


  Al principio, los hospitales móviles se habían desplegado cercanoslíneas férreas y estaciones ferroviarias. Pero depósitos de municiones y diversos almacenes militares también se instalaban cercanos a las vías férreas, y se convertían en blanco preferido de la artilleria y la aviación enemiga.

  Se necesitaban entonces unidades medicas de tamaño medio, muy móviles, capaces de tratar con un gran numero bajas en un corto-medio periodo de tiempo ,y dotados de un flujo constante del necesario material medico, además de medios de transporte de gran rapidez.

  Cada hospital movil debia contar con al menos un centenar de camas y contar con un grupod e ambulancias que pudiera trasladar a los heridos ya convalecientes  a los hospitales de evacuacion.Y cada hospital móvil debía ser capaz de tratar por si mismo hemorragias severas, edemas de glotis (causados por el gas), lesiones intraabdominales e intracraneales, heridas torácicas, etc. Era imprescindible realizar al menos dos evacuaciones al hospital cada 24 horas, casi siempre en tren medicalizado. 


  La introducción  a partir del año 1916 de los proyectiles con gas y los cañones de campaña de pequeño calibre que eran arrastrados por al infantería y el uso de ametralladoras ligeras permitió a las tropas un avance más rápido sobre el campo de  batalla, sin tener que esperar a la artilleria pesada.Asi, estas nuevas armas obligaron a   nuevos cambios para el tratamiento de heridos.

  A menos que los defensores pudieran evitar  la ruptura del frente, el apoyo sanitario a la primera línea de defensa se interrumpía por compelto, y no se volvia a reanudar hasta que las lineas se volvían a estabilizar.

  Un rápido avance del  enemigo amenazaba directamente a las ambulancias,obligando  a las unidades medicas a transportar los heridos 40 o 50 kilómetros  a la retaguardia antes de poder comenzar hasta los tratamientos mas leves, Este retraso en el tratamiento aumentaba grandemente las muertes por shock anafiláctico, peritonitis, hemorragias masivas y gangrena.
 
  A finales de la guerra, cada división de la fuerza expedicionaria USA en Francia disponía de tres compañías de ambulancias motorizadas, cuatro hospitales móviles y dos hospitales de evacuación.

  Y con muy pocas variaciones (solo las aportadas por la mejora de técnicas y tecnologías), la organización medico-militar de aquellos últimos meses de la primera guerra mundial fue utilizada por prácticamente todos los países involucrados en las siguientes guerras (2ª guerra mundial, Corea, Vietnam, Irak, etc) hasta nuestros días.



Classic Military Vehicle magazine, mayo 2018

Battlefield medicine, a history of military ambulance from Napoleonic wars through World War I – John S. Haller.

jueves, 12 de julio de 2018

Proyecto Azorian: (5ª parte); Piccard y el batiscafo.


 August y Jacques Piccard a bordo del batiscafo Trieste.

Viene de aquí:

  La idea de poder recuperar algún importante componente de un submarino soviético cargado de misiles balísticos con cabeza nuclear era como un regalo envenenado para los servicios de inteligencia estadounidenses.

  Sin saber la causa exacta por la que el submarino soviético se había hundido  de forma abrupta ,era una locura intentar extraerlo.

  Una explosión catastrófica  en superficie habria volatilizado cualquier cosa de valor militar y hubiera esparcido las partes en muchos kilómetros a la redonda, mientras una implosión submarina por efecto de la presión habría dejado gran cantidad de pequeños y retorcidos restos, como un rompecabezas prácticamente  imposible de montar de nuevo.

  Y todas esas cuestiones  (cual había sido la causa del hundimiento,si quedaba algo de valor,  si se podría recuperar, etc) solo podían ser respondidas analizando los restos del submarino, que se encontraban a mas de 5.000 de profundidad, muy lejos de la profundidad a la que los caros juguetes submarinos de la marina estadounidense eran capaces de llegar.

O quizás no.Quizas hubiera alguna opción.

  Explorar las profundidades marinas había estado siempre en las mentes de los científicos estadounidenses desde mediados de la década de los 50, cuando un grupo de ingenieros de la Oficina de Desarrollo Naval de la Armada USA había contactado con el inventor suizo Auguste Piccard, de 69 años, y su hijo Jacques.

  La armada USA llevaba años observando los "quijotescos” experimentos de los Piccard y su insistencia en llegar a explorar el fondo de los mares, siempre muy escasos de fondos pero sobrados de inteligencia e ingenio.

  Auguste Piccard era un físico que había colaborado con  Albert Einstein, y más tarde se habia dedicado a estudiar la estratosfera y los rayos cósmicos,llegando a la altura record de 15.971 metros en una cabina presurizada,la primera  de la historia en alcanzar tal altura.


  Pero fue su obsesión con los trabajos de William Beebe,un naturalista estadounidense  reconvertido en explorador oceánico patrocinado por la Sociedad Zoológica de New York los que hicieron que Piccard sénior pusiese sus ojos y cerebro en las profundidades marinas.

 William Beebe.

  En la década de los 30,Beebe había construido la batisesfera, una perfecta esfera de acero que podía transportar dos personas hasta una profundidad de 800 metros gracias a un cable de acero.

 Batiesfera de William Beebe.

  Beebe llevo a  cabo su primera prueba exitosa en junio de 1932, y paso los siguientes años estudiando los fondos marinos a través de los delgados ventanucos de vidrio de su esfera submarina. Aunque una vez que la esfera había llegado al fondo ya no podía moverse en ningun direccion, Beebe realizó numerosos descubrimientos, aunque estaba limitado por la cerrada oscuridad del fondo del mar,.y apenas podía ver lo que se movia a escasos centímetros de sus ventanucos.


  Piccard conoció a Beebe en 1933,en la feria mundial de Chicago, y ya no pudo quitarse de la cabeza lo que oyó de labios de Beebe.La esfera submarina pasó a convertirse en su nueva obsesion, asi que abandonó la exploración de los cielos para concentrarse en la exploración del fondo del mar.

En 1948, estaba preparado para probar su primer prototipo, el FNRS-II.

  El batiscafo de Piccard mejoraba ampliamente las capacidades de la batiesfera de Beebe.Las paredes eran mas gruesas,habia mucho mas espacio interior y usaba un enorme depósito de gasolina para añadirle mayor flotabilidad (la gasolina es más ligera que el agua salada).

 Batiscafo de Piccard.

  Para la inmersion, Piccard inundaba con agua un depósito situado en la parte superior del batiscafo, creando flotabilidad negativa.Cuando terminaba sus observaciones en el fondo marino, desprendía lastre y se restauraba la flotabilidad positiva, llevadno al esfera de vuelta a la superficie.

  La armada francesa compró el FNRS-II, y Piccard,ya con su hijo Jacques a su lado,comenzó a desarrollar su sucesor, el Trieste,denominado así por la ciudad italiana que había aportado fondos para su construcción como parte de un proyecto de relaciones públicas para dar a conocer la ciudad como un centro de modernidad y desarrollo científico.


  El Trieste era de mayor tamaño, casi dos veces mayor, y mucho más seguro. En 1953, August y Jacques saltaron a su interior,cerraron la escotilla y descendieron casi cuatro kilómetros hacia la profundidad del mar Mediterráneo.

  Pero a esa profundidad no se veía absolutamente nada, y no tardaron mucho en volver a la superficie.

  El dinero para continuar el desarrollo de las ideas de Piccard comenzó a  faltar, y un desanimado August estaba valorando abandonar sus investigaciones cuando la armada USA llamó a su puerta.

  En 1957, la oficina de desarrollo naval de la armada USA contrató a Piccard y su batiscafo Trieste para realizar 15 inmersiones en el mar Mediterraneo.Asi, August, y en ocasiones Jacques, se convirtieron en choferes de alta profundidad para decenas de científicos del Pentágono que no dejaban de hacer preguntas técnicas y de escribir notas sin cesar  en sus viajes a las profundidades marinas.


  Más tarde se conocería que en 8 de esas inmersiones se había estudiado por parte de los científicos USA la propagación del sonido bajo la superficie,algo que era la base del desarrollo del sistema SOSUS de hidrófonos submarinos.

  Tras termina el contrato, la armada USA estaba tan encantada con el resultado que decidió comprar el Trieste a los Piccard, y contrató de nuevo a ambos oceanógrafos para entrenar pilotos de batiscafo y servir como consultores de la Armada.

  Dos años mas tarde, el 23 de junio de 1960,un Trieste “tuneado” con August Piccard y el teniente naval USA Don Walsh se sumergieron  hasta casi 11 kilómetros hacia el punto más profundo del Pacífico conocido hasta entonces, en una zona de la Fosa de las Marianas conocida como el “Abismo Challenger”.

 August Piccard y Don Walsh en el interior del Trieste.

  El Trieste pasó solo 20 minutos en el fondo, mientras su tripulación miraba ansiosamente por las ventanas para tratar de divisar alguna desconocida criatura marina.Pero no vieron nada, y comenzaron el lento ascenso a  la superficie, en un viaje que duro 9 horas en total, viaje que ningún ser humano ( aparte del director cinematográfico James Cameron ) ha vuelto a repetir.

                           James Cameron iniciando el descanso a las profundidades.

 (Continuara…)