lunes, 12 de mayo de 2014

122: El muro de Adriano (1ª parte)



   El año 122 fue el primero en el que un emperador romano ponía el pie en la provincia de Britania desde la invasión romana del año 43 a.c.


  Publio Aelio Adriano, el emperador Adriano, había llegado para inspeccionar la provincia en persona.Seguramente había leído multitud de informes enviados por sus oficiales reportando el daño causado a las posesiones del imperio romano por bandas de merodeadores llegados desde lo que hoy llamamos Escocia, para  saquear y destruir, alentando a otras tribus del interior de gran Bretaña para resistir la ocupación.

  El emperador llego acompañado de una de las legiones anteriormente acuarteladas en el Rhin, la VI legión Victrix, para sumarla a la guarnición de la provincia y reemplazar a la IX legión Hispana, que había sido diezmada por una rebelión de los brigantes.


  Además, 300 auxiliares procedentes de Germania  e Hispania se habían  unido  a la expedicion en el último momento.


  Entre los hispanos se encontraba Aulio Platorio Nepos, amigo de Adriano y seguramente nacido en Itálica (actual provincia de Sevilla), a quien el emperador (también nacido en Itálica) había nombrado nuevo gobernador de Britania.


  Nepos tenía amplia experiencia militar, habia combatido en Asia contra los partos y había sido gobernador de Tracia, antes de ser nombrado cónsul en el primer año de mandato de Adriano, en el año 119.


  Nepos iba a sustituir al anterior gobernador, Quinto Pompeyo Falco, que había conseguido terminar con varias rebeliones de insurgentes britanos, a cambio de graves pérdidas y de continuos motines entre sus tropas.


  La última tarea de Falco había sido organizar la visita del emperador: se necesitaba acomodar a miles de legionarios,ademas de un destacamento de la guardia pretoriana y otro de caballería bátava. También había  que  dar un albergue adecuado a las decenas de dignatarios pertenecientes al consejo del emperador (consilium) y a centenares de burócratas y funcionarios del imperio. Entre ellos se encontraba Suetonio, ab epistulis (secretario) del emperador.


  La información sobre los movimientos de Adriano y su sequito en Britania es bastante escasa, aparte de lo escrito por el mismo Suetonio en su “ Vida de los cesares” .


  Parece seguro que el viaje comenzó  en la principal base desde la que operaba la classis britannica, la flota romana en la zona, en Gesoriacum, (actual Bologne-sur-mer, en Francia).

 Gesoriacum.

  El desembarco seguramente tuvo lugar en el rio Tyne, cerca de Newcastle, donde se conmemoro la llegada del emperador con la construccion de  dos altares, uno dedicado al dios Neptuno con un delfín enroscado alrededor de un tridente, y otro dedicado a Oceanus, representado por un ancla.

 Los altares dedicados a Neptuno y Oceanus,en el Museo del Norte,en Newcastle.
 
  Según la mitologia romana,Oceanus era un enorme rio que circundaba toda la tierra conocida.


  Desde allí, la comitiva partió hacia Vindolanda, un fuerte situado prácticamente a la mitad del camino entre el atlántico y el mar de Irlanda.

 Vindolanda.


  Vindolanda, cuyo nombre céltico vindos-landa significaba “muralla blanca “, era uno de los puntos fuertes con los que los romanos protegían la calzada que transcurría entre los fuertes romanos de Luguvallium (actual Carlslile ),al oeste y Corsopitum  (actual Corbridge) al este.


  La defensa de la frontera norte del imperio romano en Britania estaba encomendada principalmente a los auxiliares, mayoritariamnete de origen germano. Según la correspondencia allí encontrada en las excavaciones realizadas a partir del año 1970 (las tablillas de Vindolanda), los integrantes de la guarncion de  Vindolanda pertenecían a la tribu germanica de los tungrios, además de un destacamento de caballería bátava.

 Fragmento de las tablillas de Vindolanda.


  Adriano había dado su aprobacion al reclutamiento para sus auxiliares de nativos de la zona, de la tribu de los  brigantes, a quien los germanos, especialmente los bátavos, despreciaban,llamandoles despectivamente Britunculi ,”pequeños britanos miserables”.


  Las legiones propiamente dichas que protegían la frontera norte se encontraban acuarteladas en reserva en Eboracum (actual York), Deva (actual Chester) y en Isca Silurum (actual Caerleon). 

  Adriano no tenía ninguna intención de extender aun más su imperio. Tenía serias dificultades con las siempre levantiscas tribus dacias en el Limes danubiano, el limite este del imperio.


  Para evitar que sucediera lo mismo, en Britania que en Germania, Adriano decidió construir un muro para “separar  a los romanos de los barbaros “, el Vallum Aelium.


(Continuara...)

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