martes, 6 de junio de 2017

1798: Napoleón ,la campaña de Egipto (4ª parte )




 Viene de aquí:

  La misma tarde del día 21 de julio, el grueso del ejercito vencedor se desplazó hacia Giza,llegando con las ultimas luces del atardecer.Durante la noche, a la vista de las pirámides, los soldados bebieron, cantaron y bailaron en celebración de la victoria,mientras en el Cairo sus habitantes esperaban temerosos lo que les iba a deparar el destino.Los que tenían riqueza suficiente, compraban un burro o un famélico camello, cargaban en él sus riquezas y posesiones y trataban de escapar de la ciudad,solo para caer en manos de  bandas de beduinos y desertores, que robaron todo lo que poseían, violaron a las  mujeres y en muchos casos asesinaron a los hombres.

  Bonaparte había llegado a Giza con su escolta, y había pasado la noche en una de las mansiones de Murad Bey. Cuando se levantó a la mañana siguiente, pudo divisar desde su ventana las murallas del Cairo, sin duda la más populosa ciudad de Egipto, con más de un cuarto de millón de habitantes (como Viena o Moscú), de los que unos 50.000 pertenenecian al funcionariado de la anterior administración otomana, considerados muy peligrosos por los religiosos islámicos más ortodoxos, que veían en ellos a una nueva clase social que parecía tener menos respeto por las tradiciones islámicas del que era debido.


  Bonaparte hizo su entrada triunfal en el Cairo el día 24 de julio, y tomó como residencia el palació de Muhammad Alfi Bey, un ostentoso edificio con unos magníficos jardines cuyos estanques y piscinas comunicaban directamente con el rio Nilo.

 Palacio de Muhammad Alfi Bey.

  Ese mismo dia,Bonaparte escribía una misiva al Directorio Revolucionario de París, contándoles su victoriosa campaña en Egipto. Sus palabras enfatizaban el hecho de que, aunque la inmensa mayoría de la población de Egipto era muy pobre, el país tenía un gran potencial para su desarrollo, y que era una ocasión que la Francia revolucionaria no podía desaprovechar.

Pero las dificultades no iban a tardar en llegar.

  Una vez que los ecos de la victoria en las pirámides se acallaron, de nuevo la moral de los soldados de Bonaparte se vino abajo. Buena parte de ellos estaban enfermos, no habían recibido su paga y tampoco habían recibido el correo.

  Además, los egipcios no veían a los franceses como liberadores, sino como herejes. Los soldados franceses que no estaban de servicio solían pasear por las calles del Cairo molestando a las mujeres, tenían una higiene un tanto descuidada y solían ponerle bebidas espirituosas (arak, una bebida similar al anís originaria de Líbano y Siria ) al cafe, algo que los egipcios consideraban una muestra de barbarismo e incultura.


    Tampoco los franceses apreciaban en demasía a los egipcios. Según el mayor Jean François Detroye, “la primera vez que se entra en  el Cairo, el choque cultural es inenarrable. Grandes cantidades de ciegos y tuertos, todos los hombres con grandes barbas, vestidos la mayoría con simple harapos y  fumando incesantemente sus pipas como si fueran monos a la puerta de sus cuevas; mujeres huidizas y miserablemente vestidas, que ocultan sus  caras con harapos malolientes, niños de piel amarillenta cubiertos de supuras y devorados por las moscas...Estrechas y polvorientas calles sin ventilacion, sumergidas en un olor nauseabundo debido a la suciedad de las casas y el olor de los alimentos fritos en aceites de muy mala calidad..."


  Pero Bonaparte estaba decidido a crear en Egipto un remedo de su Francia revolucionaria.

 Uno de sus consejeros en materias de Oriente, Venture de Paradis y Volney,habia  publicado un informe en 1778 en el que indicaba que, si Francia quería establecerse permanentemente en Egipto, debía luchar en tres guerras:

  La primera, contra los ingleses; la segunda contra la Sagrada Puerta (el imperio otomano) y la tercera, contra el islam.

  La primer intención de Bonaparte fue intentar fundir el discurso revolucionario francés con la retorica política del islam.Para ello, no debia presentarse como un reformista que quería sustituir el islam por los principios de la revolución francesa, sino como un conservador respetuoso de las tradiciones islámicas y egipcias.

  Para ello decidio poner de su parte  a los ulemas,oficiales religiosos de segundo nivel, los que más contacto tenian con la gente del pueblo; y  a los jeques de la universidad Al-Azhar,la mas influyente institución cultural y teológica del islam suni, que tenían una gran influencia sobre la opinión pública y los intelectuales y dirigentes egipcios.

  Tras la primera reunión entre Bonaparte y los ulemas, el frances se comprometió a respetar que la administración de la justicia siguiera siendo responsabilidad de los ulemas, a cambio de que no incitaran a  la población contra los soldados franceses.

  Pero Bonaparte y sus consejeros ignoraban por completo las sutilezas de la política egipcia, las diferencias entre la administración religiosa representada por los ulemas y la administración civil a cargo de los funcionarios turcomanos, y, sobre todo, las terribles diferencias que había entre las diferentes facciones del islam.

  A su llegada a la zona a finales del siglo XIV,los mamelucos  (suníes ) habían tenido la “precaución” de asesinar o enviar al exilio a las comunidades chiíes de Egipto,Siria,etc, (fatimíes,drusos,etc ).Pero, aprovechando las lucha internas dentro de los mamelucos,nuevas comunidades de chiíes habían vuelto a la zona, y prosperaban economicamente,logrando poco a poco acceder a la administración y al funcionariado (aunque en niveles bajos ).

  Asi,la nueva administración  francesa se veía obligada a tratar, además de con la administracion mameluca(que dominaba los puestos mas importantes politicamente ) ,tambien con los chiies,que controlaban la economia.Y sus decisiones podían inclinar la balanza del apoyo o la oposicion al nuevo régimen francés por parte de las clases populares ; artesanos,comerciantes,comerciantes,etc.

 Bonaparte tratando de colocar la escarapela revolucionaria tricolor a un bey egipcio.Notese la actitud sumisa del egipcio.

  Bonaparte no quería perder el tiempo, y para el 27 de julio el nuevo sistema administrativo probado en Alejandría fue introducido en el Cairo; un diwan (consejo de nobles) dirigía cada provincia, apoyados por un agha (jefe de policía), todos ellos bajo la supervisión de un superintendente, un alto oficial francés, encargado además de la recogida  de impuestos a los comerciantes y de tasas al transporte de mercancias.

  También se hacían intentos para adoctrinar a los ciudadanos locales con las bondades de los nuevos valores y la cultura de la nueva Francia revolucionaria. Por ejemplo, el 18 de agosto los egipcios celebraban una fiesta para celebrar la crecida del Nilo.La ceremonia se llevaba a cabo en el Nilometro, una columna que por medio de la teoría de los vasos comunicantes media el nivel del rio Nilo y mostraba la fertilidad que el valle del Nilo iba a disfrutar los siguientes meses.

 Nilometro,en la isla Elefantina (actual Assuan ).

  Bonaparte decidió asistir, y llevó con el al consejo de nobles locales, al jefe de la policía cairota, a buena parte de su estado mayor, y, haciéndose llamar Sultán Kebir, se presento vestido al modo oriental en el Nilometro (en la isla Elefantina), llamando a la ceremonia anteriormente egipcia la Nueva Fiesta de la Republica, que iba a reflejar el matrimonio entre el este y el oeste.

 Bonaparte,vestido al modo oriental,junto al pacha del Cairo.

  Para que la población local quedara convencida de estas uniones “culturales “ entre este y oeste, cada ceremonia terminaba invariablemente con un desfile militar, para intimidar a la ciudadanía egipcia y mostrarle quien tenia la sarten por el mango.

  Pero, inevitablemente, las diferencias culturales eran tan grandes que las fricciones entre franceses y egipcios pronto comenzaron a  hacerse visibles. Por ejemplo, parte de los soldados del ejercito de Bonaparte vestían de color verde, un color que los egipcios reservaban exclusivamente para los clérigos islamicosy los descendientes de Mahoma.

  Medidas de higiene que los franceses consideraban absolutamente imprescindibles para la salud publica (limpieza de las calles, iluminación de las casas por las noches, clausura de cementerios situados en el centro de el Cairo, etc) eran rechazadas de plano por los egipcios, que veían dichas medidas como una provocación.

  La conversión de la mezquita del Cheraibi en una taberna, y el nuevos status igualitario dado  por los franceses a los coptos (cristianos egipcios, considerados por los musulmanes como inferiores) iba a llevar a un enfrentamiento inevitable cuando los franceses transgredieran cualquier ley religiosa islámica. Y la reacción sería sin duda violenta.

 Napoleon,en lo mas alto de la piramide de Giza (aunque parece que nunca subio alli,y tampoco estuvo en su interior )

(Continuara…)

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