viernes, 28 de mayo de 2021

1861 : Fuego flotante (2ª parte )


 

 Viene de aquí:

  Dudando que hacer si la batería flotante se acercaba a Fort Sumter lo suficiente como para convertirse en una seria amenaza, Anderson escribió al departamento de guerra en Washington solicitando ordenes: ¿ qué debo hacer, si  no se produce una declaracion de  guerra y veo a la batería acercarse hasta distancia de disparo ? ¿Qué hacer si lo colocan a distancia de disparo sin declaracion de  intención hostil ?

  El presidente Buchanan contestó: "Si estas convencido, con pruebas suficientes, que el propósito de la batería es atacar e intentar asaltar el fuerte,entonces, por el principio de autodefensa,estaras justificado en no esperar su llegada a distancia de disparo, y deberás repeler el ataque”.

  "Si, por el contrario, tienes motivos para creer que la batería se acerca simplemente para tomar una posicion a  una distancia segura, entonces, si la cuestión pendiente no se resuelve amistosamente, y a menos que su seguridad y la de sus hombres este claramente en peligro como para convertir la resistencia  en un acto de autodefensa, entonces actuara con la paciencia con la que has actuado hasta ahora.”

  La respuesta del presidente Buchanan dejó a Anderson más confuso de lo que estaba antes, y decidió limitarse a esperar a los acontecimientos.

   El 20 de febrero, a eso de las 8 de la mañana, mas de 5.000 ciudadanos de Charleston se reunieron en las orillas del rio Hudson para presenciar la botadura de la batería flotante.

  La botadura transcurrió sin incidentes,con la pesada embarcación  entrando en el agua lentamente, sujetada por decenas de cuerdas. Para asombro de la mayoría  de los civiles asistentes y alivio de sus diseñadores y constructores, la enorme nave comenzó a flotar. Luego fue remolcada por botes de vapor a una cala en la isla de Sullivan, cerca de fort Moultrie y anclada a un par de kilómetros del muro noreste de fort Sumter.

La bateria ,anclada en la isla de Sullivan.
  

  El armamento, que se instaló tras la botadura, consistía en dos cañones navales de 32 libras y otros dos de 42 libras,basicamente armas antibuque,todos de anima lisa.

  A diferencia de los cañones con anima estriada, los cañones de la batería flotante no eran lo suficientemente fiables para participar con garantías  en un asedio contra los muros de piedra y ladrillo de fort Sumter, ya que no conseguían el poder de penetración necesario.

Los muros de Fort Sumter.
  

  Anderson respiro aliviado cuando se le informó del hecho que la batería flotante no disponía de un cañon Dahlgren, como había temido.

  A ultima hora, se decidió añadir un hospital flotante en la popa de la bateria, equipado con varias camas y dos mesas de operaciones, que sería remolcado en caso de necesidad en combate.

El hospital de la bateria flotante.
  

 Aunque la embarcación causo sensación en la ciudad de Charleston, atrayendo multitud de residentes y turistas que deseaban verla, los asignados a navegar en ella no tenían tanto entusiamo.Los hombres de la compañía D del batallón de artillería de Carolina del Sur, conocidos como “los guardias de Richardson”, estaban convencidos que era una trampa mortal, y que se hundiría  o se haria añicos al primer impacto. Y lo llamaron burlonamente “el patio de la matanza”.


 
Un periodista del New York Times opinaba: “Si la marea cambia y la batería flotante muestra su lado desprotegido a los artilleros de fort Sumter a solo 500 metros, los muchachos del capitan Hamilton no tendran ninguna escapatoria”.

  Cuando Lincoln asumió la presidencia de la Unión el 4 de marzo de 1861, se dio cuenta que la guarnición en fort Sumter solo tenía provisiones para aguantar hasta el 15 de abril. Mientras, el general Beauregard, comandante de las fuerzas sudistas en Charleston, cablegrafio al nuevo gobierno confederado en Montgomery, Alabama, para recibir instrucciones.Se le dijo en términos muy claros que debía conminar a la guarnición de fort Sumter para que abandonara fort Sumter y se rindiera.

General Beauregard, al mando de las tropas confederadas en Charleston.
  

  Pero en la noche del 11 de abril, los soldados de Anderson seguían en el interior del fuerte.

  Esa fue la gota que colmo el vaso de los confederados, y durante la noche, las baterías de artilleria y la infantería de Beauregard se prepararon para el momento de la verdad. Anderson recibió un ultimátum  para rendirse y evacuar el fuerte, pero se negó rotundamente, y a las 3 de la mañana del día 12 de abril, la suerte estaba echada.La guerra civil estadounidense iba a comenzar.

  Se prepararon la pólvora y los proyectiles, cebadores y cordones, etc., y llegó la orden de Beauregard de abrir fuego.A las 4:30 de la noche, el soldado Farley,de 21 años,conocido por ser el primer cadete en renunciar a la academia militar de los estados unidos cuando su Carolina del Sur natal se separo de la Unión, tuvo el "honor" de hacer el primer disparo,desde fort Johnson, que fue la señal para que las otra baterías confederadas alrededor del puerto comenzaran a disparar sobre fort Sumter.

Bateria confederada en Fort Johnson.Al fondo se puede distinguir la silueta de Fort Sumter.
  

  Para conservar la munición, Beauregard había dado la orden de que las baterías dispararan en una secuencia predeterminada, yendo en sentido contrario a las agujas del reloj alrededor del puerto, y disparando solo cada dos minutos.Pero los artilleros no tardaron mucho tiempo en comenzar a disparar a voluntad, manteniendo un cañoneo constante

  Anderson mantuvo a su guarnición protegida en casamatas hasta el amanecer.Entonces, ordeno que las baterías del fuerte abrieran fuego sobre las baterías enemigas que presentaban la mayor amenaza, pero ordenó no usar los cañones desplegados en el parapeto superior, ya que estaban muy expuestos al fuego enemigo.

  Pero, en realidad, los artilleros de fort Sumter solo dispararon seis veces sus cañones. Lo que finalmente obligo a Anderson a rendir la fortaleza después de 34 horas de bombardeo fue el uso confederado de proyectiles incendiarios, que provocaron incendios en el interior de fort Sumter, amenazando con hacer explotar la abundante reserva de pólvora de Anderson.

  

  A pesar del fuego de las baterías confederadas, las fotografías tomadas después del combate muestran pocos daños de importancia en el lado que miraba hacia la isla de Sullivan y la batería flotante: el único daño de importancia se encontraba en el otro lado del fuerte, daño causado por las baterías confederadas situadas en Cummings Point, en la isla Morris .

El interior de Fort Sumter tras la rendicion de su guarnicion y el izado de la bandera confederada.

  Para cuando Anderson se rindió y fue arriada la bandera, quemada y rota, los artilleros confederados de las distintas baterías habían disparado más de 3.000 proyectiles sobre el fuerte. No hubo un recuento oficial sobre cuántos proyectiles había logrado disparar la batería flotante del capitán Hamilton, pero se estima que oscilaría entre 200 y 400.

  El “Charleston Mercury" califico el asedio de “esplendida exhibición de pirotécnia”, que había conseguido eliminar del parapeto del fuerte todos sus cañones.

  No se sabe si la batería flotante volvió a disparar después del asedio a fort Sumter. Se posicionó junto a fort Johnson, en la isla James, y es probable que desde allí disparara a los ironclads unionistas el 7 de abril de 1863, aunque los navíos unionistas nunca estuvieron al alcance de los cañones de la batería flotante.

Ciudadanos de Charleston obervando el combate del dia 7 de abril de 1863.
  

  Los confederados tuvieron que abandonar fort Sumter en el verano de 1863, el mismo año en que la batería flotante fue severamente dañada por una tormenta. Tras ello, los cañones y las planchas de hierro que formaban el blindaje fueron retirados. La estructura de madera fue poco a poco desmantelada por los lugareños, y en 1865 apenas quedaba parte del casco, descansando sobre las aguas arenosas de la isla Sullivan.

Restos de la bateria flotante en la isla de Sullivan.

  Tras regresar a Washington, Anderson fue inquietantemente profético al informar sobre la batería flotante al departamento de guerra  de la unión:

 “Si alguien concibiera la idea, y no se necesitaría mucha imaginación por parte del enemigo, de montar un motor a vapor dentro de la estructura de la batería, los resultados podrían ser nefastos para los buques de guerra de madera que componen la totalidad de la armada de los Estados Unidos”.


 

Civil war forts – Víctor Brooks

Arms and equipment of the civil war – Jack Coggins

The battle of fort Sumter, the first shots of the American civil war – Wesley Moody.

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