jueves, 27 de septiembre de 2012

1ª Guerra Mundial: la guerra en los túneles.1ª parte.



 Con el comienzo de la guerra de trincheras en el frente occidental, todos los participantes en la contienda comenzaron a tomar en consideración las clásicas técnicas de asedio, entre ellas el ataque a las defensas enemigas utilizando túneles y minas.

Y en la primera guerra mundial, con la carnicería que se producía en la superficie, los distintos ejércitos participantes optaron por meterse bajo tierra, en las trincheras.

Pero la protección que ofrecían las trincheras, estrechas y embarradas habitualmente, no era demasiada, la metralla y los impactos directos de proyectiles de artillería de gran calibre seguían causando gran cantidad de bajas.

Se comenzó a excavar más profundo, excavando habitáculos para oficiales, que pronto pasaron a utilizarse como cuarteles generales. Pasajes subterráneos para la evacuación rápida de los heridos, para comunicaciones, y el movimiento de las unidades de reserva con la mayor protección y rapidez posibles, transporte de munición y suministros, etc

Enormes redes de trincheras y túneles comenzaron a extenderse por la línea del frente.Tanto, que muchas veces n siquiera se sabía cuál era la profundidad de las defensas enemigas, y comenzó a hacerse más necesario el reconocimiento aéreo, para conocer la extensión y estructura de la red de trincheras enemigas.

Durante siglos, los franceses habían minado a conciencia la zona para extraer materiales para la construcción de sus casas. Y los ingenieros militares britanicos, canadienses, franceses y australianos se aprovecharon de ello, al igual que sus contrarios, los pioneros alemanes.

Ambos bandos aprovecharon los túneles y minas civiles existentes y las incorporaron a su red de túneles y minas militares. Centros de control y mando, hospitales, cuarteles, almacenes e incluso cementerios se construyeron bajo el nivel del suelo. Al principio de la batalla de Arras, en 1917, hasta 24.000  soldados aliados se ocultaron en las minas existentes bajo la ciudad, listos para tomar la línea de trincheras enemiga por la retaguardia.

Los alemanes, con sus posiciones fijadas y que se suponía no se iban a a mover demasiado, incorporaron electricidad e incluso agua corriente a sus edificaciones subterráneas.Utilizando madera, hormigón y metal  para hacer los habitáculos mas habitables, secos y seguros que los de sus oponentes.

Las líneas de trincheras del frente occidental iban desde el mar al norte hasta la frontera de la neutral suiza en el sur. Flanquear las líneas enemigas era prácticamente imposible, y el ataque masivo sobre la tierra de nadie entre ambas líneas de trincheras suponía una carnicería considerable.

Así que ambos bandos buscaron otras formas de ataque.

El minado de las fortificaciones enemigas no era un concepto nuevo en 1914.Desde tiempos bíblicos,pasamndo por el imperio romano ,la edad media y los grandes conflictos del siglo XIX,los túneles y las minas habían sido usados con profusión.

Prácticamente al mismo tiempo que en la superficie se empezaban a cavar las trincheras permanentes, se comenzó a crear en el subsuelo una red de tuneles, contratuneles, minas y contraminas.

En el saliente de Ypres el terreno era arcilloso, facil de excavar pero propenso al derrumbe, y los túneles debían ser reforzados con traviesas de madera, lo que requería un gran trabajo de ingeniería.


En la mayoría del resto del frente occidental, el material era mas duro, que lo hacía más difícil de excavar pero los derrumbamientos eran mucho menos frecuentes.

El 4 de diciembre de 1914, el general Rawlinson, comandante en jefe del 4º ejército británico propuso la creación de unidades especialmente entrenadas para la construcción de túneles y minas. Tras un par de meses, fue autorizado a reclutar  personal con experiencia en trabajos en la mina para formar 8 compañías de tuneleros, con un total de 6 oficiales y 230 soldados. Los mineros mas expertos  recibirían una paga seis veces superior a la de un simple soldado de infantería.

La convocatoria fue un éxito.Los primeros 18 tuneleros se alistaron el 15 de febrero de 1915 en Manchester, fueron enviados al cuartel de ingenieros reales en Chatham, y rápidamente enviados a francia, donde comenzaron a trabajar en los túneles de la colina 60 en Ypres el 21 de febrero.Posiblemente haya sido la unidad militar con un despliegue más rápido de la historia.

Normalmete,los tuneleros trabajaban en grupos de seis, cuatro en el interior del túnel y dos preparando la madera, bombeando aire o manejando los carros con los que se extraía al exterior el material excavado. Y afuera, la infantería se ocupaba de llenar los sacos terreros con el material excavado. Trabajaban en turnos de cuatro días en  el tunel, y tres días fuera, realizando trabajos más ligeros. Y permanecían  8 horas diarias bajo tierra.

Una unidad de tuneleros podía excavar, en condiciones normales, alrededor de 6 metros diarios, incluyendo cámaras laterales, que se construían para guardar material, alimentos, agua o armas ligeras o el explosivo que más tarde se utilizaría.

Los túneles británicos solían tener entre 1,40 y 1,60 metros de alto y alrededor de un metro de ancho, aunque esas medidas variaban dependiendo de las circunstancias del terreno. Los franceses, por ejemplo, preferían los túneles un poco más pequeños, mientras los neozelandeses construían túneles un poco más altos.


El peor enemigo de los tuneleros era el monóxido de carbono.Inoloro, incoloro y mas ligero que el aire, una concentración excesiva de este gas  causaba primero somnolencia y más tarde desmayos. Y si no se aplicaba inmediatamente oxigeno, le seguía la muerte inevitablemente.

Para avisar de la presencia excesiva de este gas se utilizaban canarios y ratones enjaulados, que eran muy sensibles  por su metabolismo al monóxido de carbono y otros gases.

Siempre se cortaban las uñas de los canarios, para que cuando quedaran inconscientes por efecto del gas, no pudieran agarrarse a ningún sitio.

Normalmente, los canarios sobrevivían si eran llevados a la superficie y respiraban aire limpio, y tras una docena de incidentes de este tipo eran retirados del servicio activo y pasaban a ser simples mascotas de los soldados.

De vez en cuando, algún canario conseguía escapar de su jaula, y podía comprometer la seguridad de la zona. La súbita  aparición de un canario volando por una zona donde el enemigo ignoraba que se estaba construyendo un túnel o una mina podía delatar la existencia de esa mina, así que hubo ocasiones en las que la artillería intervino para “derribar” al canario huido antes de que el enemigo se diese cuenta de su existencia.

Las minas más largas y profundas se compartimentaban con puertas, que podían cerrarse rápidamente para sellar un área contaminada con CO u otros gases perniciosos.

La ventilación de estas minas más profundas se conseguía gracias a tuberías metálicas que corrían a lo largo de las galerías.

Las inundaciones en los túneles eran también frecuentes. A veces se podían utilizar bombas de agua para sacarlo, pero normalmente había que sacar el agua a base de cubos. 

Y para los casos en los que ya se habían producido los envenenamientos por gases, o por derrumbes, o inundaciones, se creó la escuela de rescate de minas.

Había una escuadra de rescate colocada cada 300 metros de frente. Los rescatadores estaban equipados con sistemas PROTO de respiración portátil.

 180 oficiales de las unidades de tuneleros murieron en diversos incidentes y accidentes, acompañados de unos 3.000 tuneleros.La tercera parte de ellos aun continua enterrado en los lugares donde murieron.


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