lunes, 19 de enero de 2015

1944: Normandia;Operacion Tigre (2ª parte )



Viene de aquí :


  A medianoche del 27 de abril, el grupo de lanchas LST denominado grupo T-4 entraba en la bahía de Lyme.Casi al mimso tiempo, la flotilla de lanchas E-boat alemanas también llegaba a la bahia, habiendo eludido la vigilancia de cuatro destructores y tres lanchas torpederas británicas que se suponía debían formar una pantalla protectora en la zona.

  La flotilla alemana se dividió en dos al entrar en la bahía: una parte al lado este y otra al oeste. El mar estaba en calma, y la visibilidad era perfecta, las condiciones ideales para un ataque de lanchas rápidas.

  Aprovechándose de la superior velocidad que les proporcionaban sus motores Daimler-Benz (entre 34 y 36 nudos), las lanchas alemanas se situaron  a la retaguardia de la flotilla aliada. Cada E-boot disponía de dos tubos lanza-torpedos, y armamento ligero que variaba entre ametralladoras de 20 mm y cañones de 40 mm.


  Una vez estuvieron a la distancia ideal para el lanzamiento de los torpedos, las lanchas alemanas redujeron su velocidad hasta los 10 nudos, y procedieron a disparar.

  La mayoría de los torpedos fallaron el blanco, pasando entre las lanchas LST.Pero no todas las lanchas fueron tan afortunadas. La primera en recibir un impacto directo fue la LST 507.No se hundió inmediatamente, pero los incendios provocados a bordo no pudieron ser extinguidos por la tripulación y  se dio la orden de abandonar el barco.


  Algunos de los soldados de la 1ª brigada especial de ingenieros que viajaban a bordo ya habían saltado al agua antes de que se diese la orden de abandonar el barco. Aunque todos los soldados que viajaban a bordo de las lanchas LST habían sido dotados con chalecos salvavidas, nadie se había tomado la molestia de indicarles su funcionamiento.

  El tipo de salvavidas utilizado hasta entonces había sido diseñado para colocarse por encima del pecho y con las cinchas pasando por debajo de ambas axilas. Pero debido al equipamiento que llevaban los ingenieros y a las abultadas mochilas que llevaban, algunos pensaron que sería más cómodo llevarlo alrededor de la cintura.


  Cuando esos hombres saltaron al agua para escapar del fuego se dieron cuenta de su error. Con el peso de sus mochilas y su equipamiento situado por encima del salvavidas, sus posibilidades de ahogarse se multiplicaron por diez.

  Otros ni siquiera sabian como inflar apropiadamente el chaleco, y el peso de su equipamiento simplemente les arrastro al fondo.

  Pocos minutos después del impacto del torpedo, el mar alrededor de la lancha estaba repleto de cuerpos, unos intentando nadar entre los restos  de madera y metal y las manchas de combustible ardiendo y otros flotando sin ningún signo de vida. Aquellos que lograron sobrevivir al torpedo y lograron mantenerse a flote en el agua encararon otro peligro: sabían que iban a permanecer en el agua varias horas antes  de que se produjera cualquier intento de rescate.

  La siguiente lancha LST en recibir otro torpedo fue la LST 531, que se había enzarzado en un duelo artillero con una de las lanchas torpederas alemanas. El primer torpedo lo alcanzo en la borda de estribor. Un minuto despues, un segundo torpedo convertía a la lancha en una bola de fuego. Pocos minutos más, la lancha zozobro y comenzó a hundirse.

  Otra de las lanchas LST comenzó a disparar sus ametralladoras en todas direcciones, acertando en otras de las lanchas del convoy  .La noche se veía iluminada por los destellos de las balas trazadoras, de colores rojo y verde para las armas aliadas y rojo y amarillo para las armas alemanas.

  Aproximadamente  a las 2 y media de la madrugada, se enviaron señales de emergencia desde las dos LST que encabezaban el convoy, advirtiendo que estaban bajo ataque de submarinos alemanes. Pero los buques británicos más cercanos a la bahía Lyme no recibieron el mensaje, ya que utilizaban diferentes frecuencias de radio.

  Al mismo tiempo, el error de enviar solo un buque (HMS Azalea) para escoltar el convoy LST trato de ser subsanado desde el cuartel general de la marina británica en Porstmouth.A la 1 y media de la madrugada, se dio la orden de zarpar al destructor HMS Saladin para unirse  a la mayor brevedad al convoy. Pero el destructor se encontraba a más de 50 kilómetros del convoy, y tardaría al menos hora  y media en alcanzarlo.

 HMS Saladin.

  El destructor de escolta asignado originariamente, el HMS Azalea, se encontraba a dos kilómetros de la bahía de Lyme cuando las lanchas alemanas iniciaron su ataque.Con una velocidad máxima de 16 nudos, poco pudo hacer para ayudar.

   A las 2:45, los vigías de LST 289 distinguieron la distintiva estela de un torpedo que se dirigía hacia ellos. El capitán inicio maniobra evasivas para tratar de eludir el impacto, pero finamente el torpedo golpeo en la popa por el lado de estribor, causando fuegos en el camarote de la tripulación y el puente de mando. La tripulación pudo extinguir los incendios, y, a aunque el torpedo había causado graves daños y el timón estaba dañado, los motores aun funcionaban, y gracias a utilizar como remolcadores a varias lanchas LVCP, pudo dirigirse lentamente hacia la costa.

 LST 289.

 Detalle de la zona en donde recibio el impacto del torpedo.
 
  Alrededor de las 3:30 de la mañana, el comandante de la flotilla alemana, capitán Rudolph Petersen, decidió regresar a Cherburgo. En el camino de vuelta la flotilla fue interceptada por el destructor británico HMS Orwell. Pero gracias a la muy superior velocidad de las lanchas pudieron escapar sin sufrir ningún daño.

 Capitan Rudolph Petersen.Por su exitosa accion le fue concedida la Cruz de Caballero con hojas de roble,una de las mayores condecoraciones del ejercito aleman.

  Aproximadamente a esa misma hora, el HMS Saladin llego a la zona del ataque, donde las lanchas LST supervivientes se habian agrupado.Inmediatamente se procedió al rescate de los supervivientes, pero a los pocos minutos hubo un nuevo cambio de ordenes: se abandonaría momentáneamente el rescate de los náufragos y se volvería a labor de escolta, por si acaso se producía un nuevo ataque de la flotilla alemana.

  No fue hasta las 5 de la mañana cuando se volvió a la tarea de rescatar supervivientes. Pero tras dos horas y media en la fría agua, la hipotermia ya afectaba a muchos soldados y marineros.

  Debido a problemas en las comunicacions,no fue hasta las 6 y media de la mañana que el contraalmirante Don P. Moon,el comandante naval al cargo de la operación Tigre, fue informado del ataque.Inmediatamente,ordeno a todos los barcos disponibles y cercanos a la zona dirigirse a toda máquina hacia la zona del ataque.


  Según el informe oficial de la marina británica realizado tras la pertinente investigación de los hechos, el número total de muertos y desaparecidos fue de 749 soldados y marineros.

  De los 3 buques torpedeados, LST 289 fue el que sufrió menos bajas, 13 muertos. Los restantes 736 muertos y desparecidos se encontraban en las lanchas LST 507 y 531.

  Con la invasión al continente europeo a realizarse solo 6 semanas después, la reacción de los comandantes aliados fue tratar de mantener en absoluto secreto todo lo que había ocurrido en la bahía de Lyme. No solo para no dañar la moral de las tropas, sino para no dar ninguna pista a los servicios de inteligencia alemanes. 

  Pero, con la invasión tan cerca, el ataque de las lanchas alemanas provoco otros dos problemas.Uno, la perdida de cualquier medio de transporte naval era una perdida casi irremplazable ,iba a ser muy complicado conseguir sustituir a las tres lanchas LST que se habían perdido.

  El segundo problema era mucho más serio, y no se refería solamente a un tema de transporte o logística, sino que amenazaba seriamente todo el desarrollo de la operación...



(Continuara…)

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