viernes, 24 de abril de 2015

88 a.c.: Mitridates (14ª parte). Preparativos para la masacre.



Viene de aquí:


  Cuando las noticias  de las grandes victorias  de Mitridates llegaron a  la flota romana que bloqueaba la entrada al mar Negro, los marineros griegos que las manejaban se amotinaron.Asesinaron a los oficiales romanos, arrojaron sus cadáveres al mar y se dirigieron en busca de la flota del Ponto, a la que se unieron.


  También los rebeldes del sur de Italia escucharon las noticias de las victorias de Mitridates, y enviaron a  Silo, líder de la tribu marsi, a ofrecer una alianza al rey del Ponto.


  Mitridates prometió al rebelde italiano que llevaría su ejército a Italia en cuanto tuviese toda Asia bajo su control.


  Mitridates decidió establecer su nuevo cuartel general en el antiguo palacio del rey Atalo III, en la Acrópolis de Pergamon.Lo primero que hizo fue acuñar moneda, tetradracmas de plata, con su efigie. Sus primeras medidas de gobierno como salvador de Anatolia iban a dirigirse a ganarse el apoyo de las clases medias y bajas. Canceló las deudas de los ciudadanos y de las ciudades con prestamistas romanos, y prometió exención de impuestos a todos los ciudadanos durante los 5 años siguientes.


  La oligarquía de Anatolia, siempre servicial con los romanos, habia huido, pero aun quedaba un gran número de residentes romanos, básicamente mercaderes y artesanos.la intención de Mitridates era tomar control sobre el mar Egeo y sobre Grecia, para que el mar Adriático se convirtiera en la nueva frontera entre los dominios de Roma y los dominios del Ponto. Cuando la guerra volviera a reanudarse, seguramente seria en Grecia, el habitual campo de batalla entre el oeste y el este. Mitridates decidió enviar varios mensajeros a Atenas, para anunciar a los griegos que pronto serian liberados del yugo romano.


  En el año 89 a.c., Mitridates daba un discurso en el gran teatro de Pergamon.Tras glosar sus victorias y exhortar a sus seguidores  a continuar la lucha, llama a unificar las culturas griegas y persa y, finalmente, declara la guerra total a Roma.

 Teatro de Pergamon.


  Sus objetivos a corto plazo eran consolidar su poder en el sur de Anatolia, conseguir la supremacía naval en el mar Egeo, y liberar Grecia.Para ello, llama en su ayuda a a los piratas del mar negro para  Rodas, donde se encontraban Casio y Manio Aquilio.


  Mientras tanto, en Roma, la preocupación del senado llega a los más altos límites desde la época de Anibal.Los senadores han escuchado las noticias de la humillante derrota romana y la posterior huida de sus tres generales. La pérdida de territorios y del honor de Roma exige una respuesta inmediata. Los dos cónsules rivales, Sila y Mario, mueven sus peones para hacerse con el mando del ejército que se iba a enfrentar a Mitridates.


  Finalmente,el elegido para la tarea es Sila.Pero la ciudad de Roma se encuentra en una situación muy cercana al caos absoluto, con una larvada guerra civil entre Mario y Sila que causa decenas de asesinatos al dia.Al mismo tiempo, los restantes pueblos y tribus de la península itálica se encuentran en franca rebelion contra el poder romano. Las tropas romanas se encuentran combatiendo en demasiados lugares al mismo tiempo.Y el senado no tiene dinero para reclutar mas legiones. El senado vota por una medida de emergencia para conseguir fondos. No hay tiempo que perder.Saben que la flota del Ponto pronto se dirigira a Rodas, mientras que el ejercito terrestre de Mitridates se prepara para marchar en dirección a Grecia.


  Para tener fondos, el senado romano se vio obligado a vender al mejor postor el legendario tesoro del rey Numa Pompilio, el sucesor de Romulo, uno de los fundadores de la ciudad.


  El rey Numa había cedido su tesoro a la ciudad hacia 600 años, con la condición de que solo fuera usado para costear sacrificios a los dioses en ocasiones especiales. Pero mientras Mitridates se encontraba en su palacio de Pergamon rodeado de enormes cantidades de oro, los funcionarios del senado buscaban desesperadamente en Roma  algún potentado interesado en adquirir el tesoro del rey.Finalmente, el tesoro se malvendió por algo menos de 4.000 kilos de oro,una decima parte de su valor real,segun afirma Diodoro.


  El siguiente objetivo del rey Mitridates era Rodas, ciudad aliada de Roma, que con su armada dominaba las costas de Caria y Licia, en el sur  oeste de la actual Turquia.Alli, los agentes de Mitridates buscaban a Manio Aquilio, pero el ex cónsul romano se encontraba en Mitilene, en la isla de Lesbos, donde buscaba desesperadamente un buque que le llevase a Roma.


  Según Diodoro, Aquilio había encontrado refugio en la casa de un funcionario local. Pero los ciudadanos de Mitilene eran entusiastas seguidores de Mitridates, y cuando identificaron al romano lo atraparon, lo encadenaron y lo enviaron al continente, donde lo entregaron a los hombres de Mitridates.


  Los soldados lo subieron a un burro y lo llevaron hacia Pergamon, pasando por todas las localidades y obligando al prisionero a repetir constantemente su nombre   y confesar sus crímenes contra los habitantes de Anatolia.


  El júbilo de los ciudadanos de Anatolia se mezclaba con las ansias de venganza contra el ex-gobernador romano ,que había esquilmado sistemáticamente la riqueza de la provincia en su propio beneficio.


  Porque, aunque oficialmente quien fijaba los  impuestos a pagar en cada provincia romana era  el senado romano, los senadores solían mirar para otro lado cuando tenían alguna noticia de algún abuso cometido en las provincias. Sobre todo, si obtenían algún beneficio económico, como solía ocurrir. 


  Manio Aquilio, al igual que su padre antes de él, era, a los ojos de los habitantes de Anatolia, claro culpable de soborno, cohecho, y de enriquecerse a base de imponer onerosos impuestos a los ciudadanos.


  En el palacio de Pergamon, Mitridates, mientras disfrutaba de su luna de miel con su nueva esposa, la macedonia Monime, cavilaba sobre cómo iba a castigar al romano.


  Mitridates convoco a toda la población de Pergamon en el teatro de Dionisio, en la Acrópolis de la ciudad. Mientras la multitud observaba expectante, un enorme brasero fue colocado en el centro de la explanada. A continuación, apareció en la explanada un jinete sobre un gran caballo, que a paso majestuoso se fue aproximando al brasero, arrastrando una larga cadena.


 Plano del antiguo Pergamon.


  Al extremo de la cadena se encontraba Manió Aquilio. La expectación crecia por momentos, y un teatral recitado de los crímenes del prisionero exaltaron aun mas a la audiencia.


  Con exagerada ceremonia y majestuosidad, varios cofres que portaban parte del tesoro real entraron a la explanada. Montones de relucientes monedas de oro fueron transportadas hasta el brasero, que estaba rematado por un gran crisol de piedra, donde fueron introducidas.


  En pocos minutos, las monedas se habían derretido.Entonces, varios soldados abrieron al máximo las mandíbulas de Manio Aquilio y arrojaron el dorado liquido derretido por la garganta del romano. Una diabólica ultima cena para un avaricioso.


  Una generación después, en el año 53 a.c., un rey parto,Orodes II, copiaba a Mitridates y ordenaba verter oro fundido en la garganta de otro poderoso romano, Marco Licinio Craso.

 El simbolismo de la salvaje muerte por ingesta de oro fundido traspaso fronteras y épocas, llegando a la edad media europea y aun mas,cuando 1500 años después de la ejecución de Manio Aquilio los artistas europeos describían el tratamiento que el emperador Moctezuma había aplicado a los conquistadores europeos que buscaban en América el preciado metal.


  Pero en el año 88 a.c., la visión y el recuerdo de la salvaje ejecución del odiado cónsul romano se olvido rápidamente cuando se produjo un acontecimiento mucho más horrible; la masacre de decenas de miles de colonos romanos que vivían pacíficamente en la provincia romana de Asia.

(Continuara…)

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