jueves, 4 de julio de 2013

1877 : El ultimo samurái . La historia real. (3ª parte )




 Ambos ejércitos, el imperial y los rebeldes, habían sufrido grandes pérdidas, pero el sistema de reclutamiento imperial permitía reemplazar las perdidas rápidamente. En ese momento, el ejército imperial en la zona constaba de 20.000 hombres, contra los 8.000 del ejército rebelde.


Algunos de los comandantes rebeldes obtaban por luchar allí mismo hasta la muerte. Pero Saigo veto dicho plan, reorganizo el ejército en 9 compañías y se retiro hacia el este.




7 días después, tras una marcha de 160 kilometros, el ejercito samurái llegaba  a Hitoyoshi.La moral de las tropas era muy baja, tanto que Saigo ordeno que cualquier samurái que intentara desertar o no obedeciera las ordenes seria obligado a suicidarse.

 Olvidando cualquier intento ofensivo, los samuráis se atrincheran en espera de la llegada del ejercito imperial.


Tras la reorganización del ejercito imperial, se reanudo la ofensiva, obligando a los rebeldes a retirarse a Miyazaki. Le siguieron varias semanas de guerra de guerrillas, con las tropas imperiales dedicándose a limpiar bolsas de resistencia samuráis en las montañas Kyushu.


El 24 de julio, las tropas imperiales comenzaron su ofensiva sobre el grueso del ejército de Saigo en Miyakonoyo.Batiendose en retirada ante las tropas gubernamentales, los samuráis se dirigieron a  Noboeka, una ciudad costera al norte.


Tropas imperiales desembarcaron al norte de la posición de Saigo, consiguiendo rodearle de nuevo. Pero los samuráis concentraron toda su fuerza en un solo punto de la línea imperial y consiguieron escapar.


El 17 de  agosto, las constantes marchas, combates y sucesivas retiradas habían reducido el ejército de Saigo a menos de 3.000 soldados.La mayoría de la artillería y armas de fuego de las que disponían se habían perdido. Solo les quedaban algunos cañones de madera recubiertos por tiras de bambú.



Los rebeldes se atrincheraron en las escabrosas laderas del monte Enodake.Pronto fueron rodeados.Decidido a que los rebeldes no escaparan de nuevo,Yamagata ordeno que se tuviera especial vigilancia con las probables salidas de los samuráis, y empezó las operaciones ofensivas.


Superados en número por 7 a 1, un gran  numero de samuráis se rindió. Pero para otros, la sola idea de la rendición era insoportable. Ya solo les quedaba la esperanza de una muerte gloriosa.

Pero Saigo decidió no morir allí. En la mañana del 19 de agosto, Saigo quemo sus documentos y su uniforme de mariscal del ejercito nipon.Abandonando a los heridos y enfermos, Saigo y los restos de su ejército aprovecharon la espesa niebla que cubría el monte Enodake y se deslizaron entre las líneas del ejército imperial.


Yamagata, muy decepcionado, envió patrullas en todas direcciones para tratar de localizar al ejercito samurai.Pero fue inútil. El 1 de septiembre, Saigo y los 500 hombres que le quedaban llegaban a Kagoshima. Reuniendo unas pocas piezas de artillería que había en las escuelas, tomaron posiciones en Shiroyama, la “montaña del castillo”.


Las tropas del gobierno llegaron rápidamente.De nuevo los samuráis estaban rodeado. Con 30.000 soldados a su disposición, las tropas imperiales superaban a los samuráis en una proporción de 60 a 1.


Pasaron varios días construyendo un intrincado sistema de trincheras, muros y todo tipo de obstáculos para evitar que los samuráis volvieran a escapar. A su gran cantidad de cañones, Yamagata sumo el fuego artillero  de cinco barcos anclados en el puerto de Shiroyama.


 En el bando de Saigo, los samuráis se vieron obligados a fundir estatuas de metal y convertirlo en balas. Su único instrumental medico era una sierra de carpintero para las amputaciones y unas pocas vendas.
 
El plan de Yamagata era atacar todas las posiciones enemigas a la vez. Se organizo una fuerza especial para atacar y tomar Iwasakiguchi, para dividir la zona en dos partes. Cada hombre debía mantener su posición a toda costa. Se prohibió a las unidades ayudar a otras unidades en problemas sin una orden expresa.


Dos oficiales de Saigo se dirigieron a las posiciones imperiales con una bandera blanca.Trataban de  buscar una tregua que posteriormente llevara a un acuerdo de paz honrosa. Pero Yamagata se negó, y los envió de vuelta a sus posiciones con una carta para Saigo, en la que le conminaba a rendirse para terminar con la matanza.


La guerra había costado hasta entonces más de 6.000 muertos y 10.000 heridos para las tropas imperiales, y 7.000 muertos y 12.000 heridos a los samuráis. Demasiada sangre se había perdido, pero el honor impedía rendirse a Saigo y los suyos. Tras leer la carta de Yamagata, Saigo llamo a sus oficiales a su refugio y pasaron la noche bebiendo sake.

 Asalto final a Shiroyama.


El asalto final a Shiroyama comenzó a las 3 de la mañana, precedido por un intenso bombardeo artillero. A las 6 de la mañana, solo quedaban vivos 40 defensores. Saigo había sido herido en el muslo y en el estomago.Perdiendo sangre rápidamente, Saigo escogió un lugar agradable para morir.


Uno de sus más leales seguidores, Shinsuke Beppu, le llevo a hombros y le trasporto colina abajo, hasta una pequeña explanada de hierba.

 Shinsuke Beppu.


Alli, Saigo se arrodillo, y Beppu le decapito con un solo golpe de espada. Un sirviente se llevo la cabeza de Saigo, para que no cayera en manos de sus enemigos.


Beppu y los pocos samuráis supervivientes sacaron sus espadas y se dirigieron colina abajo hacia las posiciones imperiales, siendo abatidos hasta el último hombre.



 A las 7 de la mañana, la rebelión satsuma había terminado.La rebelión había sido la última de una serie de guerras civiles que habían asolado Japón desde hacía 1500 años.
 
Combatiendo para preservar las antiguas costumbres, los samuráis habían sido derrotados por las nuevas armas que portaban soldados de clases bajas a quienes los samuráis despreciaban.


El nuevo ejército japonés había pasado su primera prueba de fuego, y en pocas décadas se convirtió en un poderosísimo ejército que aterrorizo toda Asia y humillo brevemente a los ejércitos de Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, etc


A pesar de la inutilidad y el fracaso de su causa, Saigo dejo una gran impresión en el pueblo japonés y en el gobierno al que habia combatido. Al final, se reconocieron su integridad y la fuerza de sus convicciones y se le dedico una estatua en el parque Ueno de Tokio. Se convirtió en una figura heroica, el ultimo de los nobles samurái.


- Samurai Warfare,Stephen Turnbull. 
- Military History,agosto 2003

1 comentario:

  1. Excelente artículo!! muchas gracias por compartirlo!!!

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