lunes, 26 de octubre de 2015

El extraordinario viaje de Alvar Nuñez,”Cabeza de Vaca “(2ª parte)


Viene de aquí:


  Además de Cabeza de Vaca, otros dos oficiales de alto rango iban a  marchar con la expedición de Narvaez, destinados a convertirse en la nueva aristocracia de Florida. Eran los capitanes Alonso del Castillo y Andrés Dorantes.


  El capitán Dorantes había nacido en Bejar del Castañar, en Castilla. En la época de la salida de la expedición, Dorantes contaba con unos 25 años, y ya tenía sobrada experiencia militar, habiendo combatido de parte realista contra los comuneros de Castilla. Su lealtad al rey no se había olvidado. Cuando se encontraba en Sevilla visitando al duque de Bejar, Dorantes tuvo noticias de la inminente expedición y decidió alistarse. Gracias a la notable influencia del duque de Bejar, Dorantes recibió del emperador el nombramiento de capitán de infantería de la expedición a Florida.


  Alonso del Castillo, natural de Salamanca, en cuya universidad había cursado estudios. Hijo de un respetable medico salmantino, Alonso podría haber disfrutado de una confortable vida en España, pero decidió buscar su futuro en el Nuevo Mundo. Vendió una parte de su enorme finca ganadera en Salamanca y destinó el dinero obtenido en la compra de armas y suministros para la expedición, convirtiéndose así en socio de Narvaez.Como Dorantes, también recibió el nombramiento de capitán.


  5 frailes franciscanos se iban a encargar de preservar la salud espiritual de los colonos e introducir a los indígenas en los “misterios de la fe católica”. Su líder era Fray Juan Juarez, un veterano del Nuevo mundo que había estado entre los primeros doce misioneros franciscanos que habían llegado a México en 1524, denominados “los doce Apóstoles de nueva España “.

 Los 12 apostoles de Nueva España,segun un mural del monasterio de San Miguel Huejotzingo.


  Con el nombramiento real de “Obispo del Rio de las Palmas y Florida”, fray Juan iba a llegar a la cúspide de su profesión. Como Estebanico, un esclavo africano nacido en Azamor (actual Azenmour), una ciudad costera del reino de Marruecos.


  Estebanico, un pescador de sábalo que había sido capturado por marinos en la expedición portuguesa contra Azamor en 1513.Trasladado a la península ibérica, había sido vendido como esclavo por mercaderes portugueses en el mercado de esclavos de Sevilla.


  Forzado a abjurar del islam y convertido al cristianismo, habia sido adquirido como esclavo por el capitán Dorantes. Descrito por Cabeza de Vaca como “un negro árabe, natural de Azamor”, Estebanico poseía una destacable facilidad para entender y más tarde hablar diferentes lenguajes, una capacidad que años más tarde le convertiría en imprescindible para Cabeza de Vaca y sus camaradas.

  La expedición tardo 12 días en llegar desde Sevilla hasta mar abierto, unos 90 kilometros, ya que el Guadalquivir estaba por entonces plagado de restos de naufragios debido a la orografía del rio, repleto de meandros por la acumulación de arena. A la llegada a Sanlúcar de Barrameda, la expedición se detuvo durante un par de días, para cargar las ultimas provisiones y para el aborde  de los pasajeros.


  Cruzar el Atlántico en el siglo XVI no era un viaje de placer. Requería de no poca preparación y una aun mayor resistencia a las penalidades. Y las posibilidades de no llegar al destino eran grandes.Los viajeros se veían obligados a dejar sus asuntos terrenales y materiales en regla, y para cumplir con lo espiritual, se confesaban y comulgaban antes de partir, alcanzando así el estado de gracia, ya que “un viaje por mar implicaba peligro de muerte “.


  Otros viajeros, más preocupados por el trayecto en sí, preparaban sus cuerpos para el viaje, tomando purgantes para vaciar por completo el estomago y no sufrir los rigores del mareo. Experiencia que describe el experimentado viajero y cronista de la época Antonio de Guevara,autor del libro “Arte del marear”, que afirma que la gran mayoría de los viajeros de la expedición de Narváez a la Florida no tenían apenas ningún conocimiento de la terrible experiencia y los peligros que iban a afrontar.




  La expedición dejo de ver costa española el día 17 de junio de 1527.En una semana llegaron a las islas Canarias, donde se avituallaron de agua,madera,cerdos y pollos  vivos y algunas otras provisiones.Tambien trato Narváez  de reclutar nuevos integrantes para la expedición. Pero ocurrió justo lo contrario, cerca de 140 de sus colonos prefirieron quedarse en las islas canarias, “influidos por las promesas y las ofertas hechas a ellos por los habitantes de las islas”.



  La Florida, tras las expediciones de Ponce de León y Vázquez de Ayllon, no resultaban excesivamente atractivas para los colonos, sobre todo tras escuchar rumores del descubrimiento de un nuevo país situado al sur del istmo de Panamá, muy rico.


 A partir de alli, comenzó el viaje de verdad. Los buques utilizados en la ruta al nuevo mundo eran realmente muy pequeños, 20 metros de largo, por 5 metros de ancho y 3 metros de profundidad, aproximadamente.Contando la cubierta superior y las inferiores, y dependiendo de la carga que se transportaba, había entre 150 y 200 metros cuadrados de espacio para los viajeros.


  La expedicion de  Narváez transportaba mas de 100 personas por buque, que además portaba sus pertenencias personales; maletas, cajas, jaulas, baules, etc, que hacia el espacio habitable aun mas inhabitable.100 personas juntas durante semanas de navegación, día y noche, sin disponer de letrinas, con  muy escasa agua para asearse muy de vez en cuando, las peleas entre los colonos se sucedían por unas cuantas centímetros de espacio.

 Las ratas, pulgas y piojos no abandonaban a los colonos en todo el viaje, que además debían compartir el mal olor que dejaban los animales de la expedición; cabras, cerdos, pollos, algún caballo, mulos, etc.


  A la hora  de comer no había distinciones entre tripulantes y colonos, excepto algún privilegiado.Se compartían grandes platos entre 3 o 4 personas, platos que se ponían en el suelo, ya que no había ni sillas ni mesas. Se comía básicamente con las manos, y las ocasiones (pocas ) en las que se servía carne, se utilizaba un cuchillo que iba pasando de mano en mano, ya que no se utilizaban tenedores o cucharas,instrumentos que estaban empezando a ser utilizados por la aristocracia  europea del siglo XVI,ante el generalizado escepticismo de las clases más populares, que prefería seguir usando los dedos, ya que según algún predicador de centro-Europa “ dios no nos habría dado dedos si quisiera que usásemos instrumentos para comer “.


  Los colonos y la tripulación recibían tres comidas al dia, por norma general, compuestas básicamente de agua, vino y una especie de bizcocho de pan sin levadura, con la aparición de la carne muy de vez en cuando, y alguna sopa realizada a base de verduras a menudo medio podridas y agua, mucha agua.


  El agua, que se mantenía en barriles de madera durante semansa, olia fuertemente y estaba sumamente turbio. El vino, siempre de la peor calidad, el más aguado y barato. El bizcocho seco, duro, rancio, a menudo ya había sido medio mordido por las ratas y también a menudo, cubierto de telarañas. La carne, correosa, nervuda y muy salada.


  La convivencia entre los pasajeros se complicaba aun más de noche. Excepto unos pocos privilegiados que podían dormir en una cama, los demás tenían que pasar la noche en hamacas o en el suelo, envueltos en alguna manta. Como no había espacios fijos adjudicados, las peleas por un espacio unos centímetros más amplio que otro se producían constantemente .Siempre era preferible dormir en la cubierta, aunque se estuviera expuesto a los elementos y fueran constantemente despertados por la tripulación en un cambio de guardia o recogida de velas.


  Bajo la cubierta la temperatura ambiente era infernal y el olor que ascendía desde la bodega del buque convertía cada noche en una experiencia terrible y miserable.



(Continuara…)

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