Viene de aquí :
Los rifeños que habian escapado de sus posiciones perdidas en el Gurugu se desplazaron hacia al sur en un intento de reconquistar Selouane. Para proteger la ciudad, el teniente general Marina envió dos batallones y dos baterías desde el puesto de Buguensein, una fuerte posición defensiva que custodiaba la zona montañosa.
Al mismo tiempo, el 30 de septiembre, ocho batallones de Cazadores de la división de Tovar avanzaron para explorar Zoco El Jemís, más al oeste, el principal mercado de Beni Bu Ifrur.
El avance fue cubierto por la 2.ª Brigada de la 1.ª División de Orozco, al mando del recién llegado general Díez Vicario, quien había sustituido a San Martín. A unos 6 km de Selouane, la División de Cazadores comenzó a recibir fuego en su flanco izquierdo. Dos compañías del Batallón Llerena fueron enviadas para apoyar a la caballería y cubrir ese sector.
El grueso de los rifeños, formado por los cabileños de Beni Bu Ifrur, Beni Sidel y M’talsa, se concentraba en la parte central, frente al Zoco El Jemís, en algunas colinas. La vanguardia española estaba compuesta por la 2.ª Brigada Mixta de Cazadores, con dos compañías del Batallón de Cataluña, la batería de montaña del capitán Hernández Herce en el centro y, a la derecha, el Batallón de Ciudad Rodrigo. Cavalcanti, el héroe de Taxdirt, marchaba con ellos.
Un reconocimiento en fuerza de las líneas enemigas por el Regimiento Alfonso XIII causo 11 bajas entre los españoles, pero se cumplio el objetivo y los españoles quedaron informados del tamaño de las fuerzas enemigas y la situación de sus posiciones.

Croquis del Gurugu, realizado gracias a los observadores desde globos.
El enemigo intentó envolver la línea española por los flancos, lo que obligó a Tovar a desplegar compañías en los extremos de su línea, dejando el centro más débil, por lo que solicitó el refuerzo de la 2.ª Brigada de Darío Díez Vicario, mientras iniciaba la retirada. Este movimiento envalentonó a los rifeños, quienes lanzaron un ataque y ocuparon las alturas que los españoles estaban abandonando. Los españoles tuvieron que detenerse en varias ocasiones y repeler a los rifeños a la bayoneta para poder continuar la retirada.
En ese momento, la 2.ª Brigada de Vicario llegó y se dispuso a cubrir la retirada, mientras que los cazadores finalmente abandonaban el frente. Una vez cumplida su misión, el general Vicario inició la retirada de su unidad, cuando una bala le alcanzó en el pecho. El coronel Luis Aranda tomó entonces el mando y logró retirar la brigada, aunque sufriendo numerosas bajas.
Durante la retirada, la batería del capitán Herce que, siguiendo las órdenes de Vicario, había quedado conteniendo a los rifeños con su fuego de artillería, quedo aislada. Al no recibir el permiso del general para iniciar la retirada, Herce quedó solo frente a los rifeños hasta que finalmente le llegó la orden de replegarse, momento en el que realizó una impresionante retirada por secciones, cubriéndose sucesivamente unas a otras sin perder ni un solo hombre. En cualquier caso, la acción de Herce fue un consuelo menor, ya que los españoles perdieron 307 hombres en esta operación.
En octubre llegaron nuevos refuerzos para el teniente general Marina: los regimientos de caballería Húsares de Pavía y Lanceros de la Reina, así como la 1.ª Brigada de la nueva 3.ª División Orgánica, al mando del general Fernando Carbó (formada por los regimientos Ceriñola n.º 42 y San Fernando n.º 11).
El 17 de octubre se reanudaron las operaciones para ocupar los montes de Beni Bu Ifrú, donde se encontraba la principal zona minera que había originado el conflicto. Por aquel entonces, la guerra era extremadamente impopular en España debido a las numerosas bajas y a la percepción de que se enviaba a los hijos de los trabajadores a morir para proteger los intereses de las compañías mineras .El gobierno, por su parte, deseaba desesperadamente poner fin a la contienda. Así, teniendo presente la Semana Trágica de Barcelona, el ritmo de las operaciones disminuyó.
En el sector sur, una columna al mando del general Aguilera, formada por efectivos de la 1ª Brigada de la 1ª División, recorrió el valle de Iksane a través de la zona de Atlaten, con la ayuda de un globo de observación. Al día siguiente, más al sur, se produjeron combates a orillas del río Seluán, siendo atacado el campamento del globo , con los rifeños finalmente rechazados.
Se produjo entonces una nueva pausa en las operaciones cuando los emisarios del sultán intentaron convencer a los rebeldes de que aceptaran la autoridad española. Al mismo tiempo, cayó el gobierno conservador de Maura y fue sustituido por el de los liberales de Segismundo Moret.
El 6 de noviembre, en el sector norte, los españoles ocuparon Hidum, en la zona de Beni Sicar, cerca de Taxdirt y, al día siguiente, Teguel Manin, más al sur, en la zona nororiental del Gurugú. España había tomado ambas posiciones en septiembre, pero las había abandonado.
Finalmente, el 26 de noviembre comenzó la ofensiva definitiva en el sector sur con 17.816 efectivos. Estas fuerzas estaban compuestas por: la División de Cazadores del general Tovar, con la 1ª Brigada Mixta del general Morales y la 2ª Brigada del general Enrique Brualla ; la División del general Diego Muñoz Cobo, formada por la 1ª Brigada del general Juan López Herrero y la 2ª Brigada del general Modesto Navarro García; y la División del general Luis Huertas Urrutia, formada por la 1ª Brigada de Caballería del general Milans del Bosch y la 2ª Brigada del general Carbó.
Estas tropas partieron de Nador para envolver el Gurugú desde su vertiente sur, tomando Atlaten, Sebt y Segangan. Una vez concluidas estas operaciones, la guerra se dio por terminada, el día 27.
Gradualmente, las tropas españolas fueron repatriadas , durando la repatriacion hasta agosto de 1910. Finalmente, y no sin dificultades, España había logrado recuperar el control de las zonas mineras cercanas a Melilla, así como del cabo Tres Forcas, la Mar Chica y Bu Areg, logrando la sumisión de las cabilas de Quebdana, Beni Sicar, Beni Bu Gafar, Beni Bu Yahi, Ulad Settut, Mazuza, Beni Sidel y Beni Bu Ifrur , que sumaban unos 5.000 guerreros rifeños en total.
Sin embargo, para ello había tenido que movilizar hasta 50.000 hombres , y había sufrido unas 7.000 bajas: 259 muertos en combate, otros 200 fallecidos por enfermedad, 1.523 heridos y 5.142 enfermos.
Por otra parte, El Mizzián, líder de la rebelión rifeña, seguía con vida y, aunque su cabila de Beni Bu Ifrur había sido ocupada, logró cruzar el río Kert hacia el oeste, en el Rif central, con parte de sus hombres y buscar refugio en M’talsa , la cabila más poblada del Rif, liderada por Hach Amar.
Y la campaña del Gurugu no había sido más que un anticipo de lo que la Guerra del Rif iba a suponer para España.
(Continuara…)







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