viernes, 25 de marzo de 2022

Lepanto, choque de imperios (IX) ; Asedio en Famagusta (3ª parte )

 


Viene de aquí:

  Bragadin estaba dispuesto a emular la defensa  de Malta, pero había varias importantes diferencias entre ambos lugares.Famagusta estaba a 2000 kilómetros de cualquier aliado, y la geología también era muy diferente.

  Las fortalezas que protegían la isla de Malta habían sido construidas sobre roca solida, y excavar túneles allí requería de un esfuerzo sobrehumano.

Fuerte de San Angelo, en Malta.
  

  La ciudad hundida en la arena, Famagusta, estaba rodeada de arena, lo que facilitaba la operacion de cavar tuneles y minas. A finales de abril, la enorme cantidad de trabajadores y esclavos de Lala Mustafá comenzaron a abrirse camino hacia la ciudad.

  Desde las murallas, los soldados cristianos se burlaban de los turcos, por hacer la guerra como los campesinos, con picos y palas. Pero el avance era terriblemente eficaz, y muy pronto una vasta red de trincheras zigzagueaba hasta llegar al foso de las murallas de la ciudad, unas trincheras  tan profundas que los jinetes montados en sus caballos podían cabalgar a lo largo de ellas sin que se vieran nada más que las puntas de sus lanzas, y tan extensas que los que observaban desde la muralla afirmaban que todo el enorme ejercito otomano podía ocultarse dentro de ellas.

  Se levantaron también parapetos de piedras y tierra prensada que ocultaban todo menos la parte superior de las tiendas otomanas, y se construyeron baluartes con vigas de roble, sacos de algodón y arena, de más de 15 metros de ancho. Si el fuego de los cañones  las destruían, se podian reconstruir rapidamente.Y, cuando las plataformas construidas alcanzaban el nivel de las murallas, se colocaban los cañones.

Bastion de Martinengo, al noroeste de la ciudad.
  

  Los defensores combatían con confianza. El capitan Baglione ordenaba incursiones y emboscadas, para eliminar a los mineros otomanos. Se arrojaba pólvora en las trincheras y a continuación se prendía fuego, se  escondían en la arena tablones tachonados con clavos envenenados, se derribaban los emplazamientos de los cañones enemigos, logrando terminar con la vida de un muy alto número de atacantes, etc

  La fortaleza de los defensores asombraba y preocupaba al alto mando otomano. Los soldados escribían a sus familias afirmando que Famagusta estaba defendida por gigantes.Cuando Lala Mustafá envió una nueva delegación a Bragadin exigiendo de nuevo la rendicion de  la ciudad,los enviados fueron recibidos con insultos y lanzamiento de excrementos.Cuando al fin pudieron llegar a la presencia de Bragadin, invito a los mensajeros a decirle al bajá que, cuando llegara la flota veneciana, “le hare caminar delante de mi caballo y echare sobre su espalda la tierra con la que había llenado el foso”.

Iban a ser unas palabras imprudentes.

  Pocopoco, el peso de la superioridad numérica otomana, tanto en armamento como en hombres, comenzó a materializarse. A principios de mayo, mientras los miembros de la Liga Santa se reunían en Roma, los cañones otomanos comenzaron un intenso bombardeo. Día tras día lanzaban proyectiles sobre las murallas y sobre las casas de los habitantes, para quebrar su moral.

  A pesar del intenso trabajo de reparación, los proyectiles de los enormes cañones otomanos dañaron inexorablemente las murallas, mientras se continuaba excavando túneles y minas, que se usaban para volar los muros frontales de los bastiones y ravelines.

Ravelin de la Puerta Grande, al suroeste de la ciudad.
  

  Así, el 21 de junio los otomanos abrían una brecha en la muralla y la asaltaron furiosamente, el primero de los seis ataques que fueron debilitando a los defensores poco a poco. Los suministros de alimentos y pólvora comenzaron a escasear en la ciudad. Segun un ingeniero veneciano: “el vino se termino, y no se podia encontrar carne fresca ni en salazón, tampoco queso, excepto a un precio mas allá de todos los limites. Comíamos caballos, asnos y gatos por que no había otra cosa que comer aparte de pan y frijoles, y nada que beber salvo vinagre con agua, hasta   que también se acabo”.

  El 19 de julio, el obispo de Lemessos, Serafino Fortibraccia, una figura de la que el pueblo creía daba buena suerte, recibió un disparo de arcabuz en el pecho. Tras la muerte del obispo, los griegos, que habían apoyado a sus amos venecianos, creyeron que su buena suerte había terminado. Conscientes de lo ocurrido en Nicosia, solicitaron a Bragadin una reunión con los otomanos para una rendición negociada.

  Tras una emotiva misa de difuntos en la catedral, Bragadin rogo a los griegos que le concedieran 15 días mas, en los que esperaba llegaran refuerzos. Los griegos asintieron.

  Los otomanos también sabían que el final estaba cerca. El 23 de julio, Lala Mustafa, cada vez mas frustrado por la resistencia de la ciudad, lanzó un mensaje por encima de la muralla al capitan Baglione: “Yo, Lala Mustafá , quiero que el señor capitan Baglione entienda que debe ceder ante mi por su propia seguridad. Sé que en la ciudad no hay alimentos ni pólvora, ni siquiera hombres para llevar a cabo la defensa. Si rendís la ciudad de buen grado, todos seréis perdonados y os enviaremos a tierra cristiana con todas las posesiones que queráis llevar. De lo contrario, tomaremos la ciudad y no dejaremos a ninguno  con vida.Piensalo bien”.

  Mientras, en Roma, una mision de rescate se estaba formando apresuradamente. Al Papa le llevo hasta finales de mayo llegar a un acuerdo sobre la formula política para llevar a cabo una acción conjunta. La Liga Santa, formada para hacer la guerra contra otomanos y musulmanes ,incluía no solo a España y Venecia, también a los estados Pontificios, la republica de Genova,el gran ducado de Toscana, los ducados de Saboya, Urbino, Parma, y los caballeros de la Orden de Malta.

  Don Juan de Austria, el hermano bastardo del rey Felipe II, de 24 años y sediento de gloria militar, fue nombrado almirante  de la flota cristiana, que se estaba construyendo en los astilleros de Venecia, Málaga, Barcelona y Sicilia.

"Don Juan De Austria armado", obra de Alonso Sanchez Coello.
  

  Pero los preparativos avanzaban demasiado lentamente.Doscientas galeras convergieron en Sicilia a primeros de agosto, con el objetivo de liberar Chipre. Pero ya era demasiado tarde. Una flota otomana de aproximadamente la misma entidad ya estaba atacando otras fortaleza venecianas de la costa de Grecia y habían penetrado en el mar Adriático, atacando Corfú. La situación era tan preocupante que incluso una escuadra de corsarios del norte de África bloqueo durante un par de días la laguna veneciana.

La Gran Fortaleza de Corfú.

 
En Famagusta, el asedio entraba en su acto final. Los ciudadanos imploraban repetidamente a los venecianos que se rindieran, pero Bragadin se negó a ceder: “debéis saber que por las ordenes recibidas, tengo prohibido, bajo pena de muerte, entregar la ciudad. No puedo hacerlo”.

  Se necesitaron dos asaltos otomanos más y la capacidad de persuasión del capitan Baglione para convencer a Bragadin, y, el 13 de julio, la ciudad estaba dispuesta a rendirse. Ya no quedaba ni un solo gato vivo en la ciudad, solo 900 venecianos quedaban con vida y la mitad estaban heridos de mayor o menor gravedad. Con solo 5 barriles  y medio de pólvora, tras 68 dias de asedio en los que habian recibido mas de 15.000 proyectiles de cañon, el 1 de agosto Bragadin cedió.

 Y la bandera blanca se izo sobre la muralla de Famagusta. Lo peor estaba por llegar.


 

(Continuara…)

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