lunes, 16 de julio de 2012

Maneras de vivir: Roma; La Domus.



Por razones de intimidad y seguridad, La mayoría de las casas romanas, grandes y pequeñas, en la ciudad y en el campo, estaban construidas hacia el interior, con las habitaciones en torno a un patio central.

La mayor parte estaba construida de ladrillo, un material barato, manejable y fácil de fabricar. Una mampostería mas solida resultaba más costosa y casi siempre quedaba reservada para edificios administrativos y religiosos.

La domus era la vivienda tradicional de los patricios.

La domus original consistía en un patio central llamado atrium, alrededor del cual se situaban varias habitaciones, cada una de ellas con su propia función.

 Atrium.

En el techo del atrium se disponía de una abertura o compluvium, un espacio rectangular que dejaba pasar la luz, y cuando llovía canalizaba el agua y caía en un estanque o impluvium, desde donde pasaba, a través de una cañería, a una cisterna dispuesta en la parte trasera de la casa, donde los miembros de la familia se abastecían para su consumo diario. 
 
 Lararium.

En el atrium se disponía el lararium o altar familiar, donde se conservaban las imágenes de los dioses protectores de la casa y la familia, los lares y los penates. Al atrium se llegaba a través de una entrada o vestibulum y un pasillo corto (fauces).

El suelo del fauces solía estar decorado con mosaicos (tesselatum) que contenía mensajes de bienvenida o de advertencia como CAVE CANEM (cuidado con el perro).


Alrededor del atrium se disponían los dormitorios (cubicula) y detrás de ellos dos alas (alae) llevaban a tres habitaciones de mayor tamaño que los dormitorios.

De las tres habitaciones más grandes, la del medio era el tablinium, una especie de despacho donde el patrón de la casa recibía a sus amigos y clientes más importantes en la ceremonia de la salutatio.

Durante toda la historia de Roma existía la costumbre de que los ciudadanos libres pero pobres se colocaran bajo la protección de un patrón rico y políticamente influyente, al que le brindaban su lealtad y apoyo como pago a sus dadivas diarias  (sportula, comida o dinero) y a la promesa de ayuda legal en caso necesario.

Y diariamente cumplían con el rito de la salutatio, visitando a su patrón (dominus) cada mañana. Los más pobres eran recibidos por el dominus en la calle, los más importantes en el atrio o el tablinium.

En la domus se separaban claramente dos ambientes  distintos: el público, en torno al atrium y el familiar, en la parte trasera y el jardín. Era el gineceo, reservado a la mujer y los niños pequeños, donde se cocinaba, se tejía la ropa  y se conversaba.

La puerta de entrada se denominaba ianua, en honor al dios jano, el dios de las dos caras, como las puertas, la cara exterior (foris ) ,y la interior (intus).

Junto al tablinium estaba situado el cenaculum, o comedor.

La costumbre romana de comer tumbados proviene de los griegos, y fue adoptada por la aristocracia romana tras las guerras púnicas y la conquista de Grecia.

En el comedor solía haber tres divanes o triclinios, de aquí el nombre del comedor, triclinium.El numero tres estaba relacionado con la magia, por eso las mesas solían tener tres patas. En los triclinium podían tumbarse entre 3 y nueve personas, y se colocaban en círculo para permitir el paso de los camareros. 


El suelo del triclinium estaba recubierto de mosaicos con temas mitológicos, simbólicos o relacionados con la comida o bebida.

Para facilitar la actuación de los camareros solía colocarse una mesa especial donde estaba el vino (cilibantum) y otra para la comida (repositorium).

En las domus más acomodadas se utilizaban vajillas de plata, cristal o bronce, aunque lo más habitual era usar platos y vasos de cerámica: los platos hondos se llamaban catinus y los llanos platina: los romanos no utilizaban cubiertos, la comida se servía ya cortada en trozos pequeños y se cogía con las manos. Para las sopas y purés se usaba cuchara (coclea o lingula).

A partir del siglo II a.c., las familias romanas más pudientes comenzaron a incorporar un jardín a la domus. Este jardín estaba basado en el hortus de las primitivas casas de los campesinos romanos. Con el tiempo, dejó de ser un espacio útil para convertirse en un símbolo de status social.

Por ejemplo, en la casa de Pansa, en Pompeya, el dominus decidió ampliar la domus tradicional añadiendo el jardín en la parte trasera. Esta aplicación consistió en una gran columnata (peristilo) construida alrededor de un estanque decorativo.

 Planta de la casa de Pansa,en Pompeya.

A menudo, en la parte trasera del jardín se habilitaba una pequeña puerta (posticum) por donde se podía entrar y salir sin ser visto.

Uno de los jardines más suntuosos descubiertos en Pompeya es el de la domus de Tiburtino, que se encontraba divididó en dos zonas separadas por un canal que brotaba de una fuente. Incluso los arqueólogos encontraron parte de frutos, hortalizas y plantas medicinales que se cultivaban en estos jardines.

 Jardin de Tiburtino.

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