viernes, 31 de marzo de 2017

1532 : El extraordinario viaje de Alvar Núñez “Cabeza de Vaca” (14 ª parte)






 Primera fase de la ruta  de Cabeza de Vaca y su grupo por Texas.
Viene de aquí:


  En el otoño del año 1532, los 4 españoles y sus amos de las diferentes tribus a las que servían se reunieron a orillas del rio Nueces para recoger el fruto de la pecana, la nuez  americana.

   Solo se recogían los frutos cada dos años, y en aquel momento de 1532, los arboles estaban cargados de frutos. Era tan abundante, tan fácil de cosechar y tenía tantas propiedades nutritivas (proteínas, fibra y grasas vegetales) que para los indígenas eran un autentico manjar.


  Las tribus se desplazaban más de 100 kilómetros cada dos años para cosechar las pacanas, y entre los que se reunieron aquel año  se encontraban los indios iguases, que llevaban a Estebanico y Castillo, los mariames con Dorantes y los indios quevenes con Cabeza de Vaca.


  Los españoles sabían que no podrían intentar la huida hasta que las tribus se desplazaran hasta el sur, a principios de primavera, para cosechar el higo chumbo, el nopal. El plan estaba claro, trabajarian para sus amos, pero al mismo tiempo tratarian de escamotear todo el alimento que pudieran para el largo viaje que les esperaba si conseguían evadir la vigilancia de sus captores.

 Nopal.


  Pero hubo un intercambio de esclavos entre tribus, y Cabeza de Vaca pasó a formar parte de los esclavos de la tribu de los mariames, junto con Dorantes. Los mariames eran una tribu absolutamente nomada, que se desplazaban en busca de alimento dependiendo de las estaciones del año y la época de las cosechas.


  Durante 9 meses del año se desplazaban por las riberas del rio Guadalupe, pescando, buscando raíces comestibles, etc, y  a principios de la primavera de cada año se desplazaban a las riberas del rio Nueces, si era año de cosecha, y si no lo era se desplazaban aun más hacia el sur, hacia los nopales.


  En sus constantes desplazamientos por las inmensas praderas a lo largo de la bahía de san Antonio, Dorantes y Cabeza de Vaca fueron los primeros europeos en descubrir las grandes “vacas” con cuernos pequeños y de piel muy gruesa : el búfalo o bisonte americano.


  Aunque siglos más tarde estuvo casi extinguido por la accion del hombre, a principios del siglo XVI enormes manadas de bisontes inundaban las llanuras del sur de Texas. Podían pesar hasta 1 tonelada, y a decir de Cabeza de Vaca, su carne era exquisita, mejor que la que había probado en todos y cada uno de sus viajes por Europa.


Representacion de un bufalo,segun el libro "Nova plantarvm, animalivm et mineralivm
                                Mexicanorvm" ,de mediados del siglo XVII.

  "Alcanzan aquí vacas, y yo las he visto tres veces y comido de ellas, y paréceme que serán del tamaño de las de España. Tienen los cuernos pequeños, como moriscas, y el pelo muy largo, merino, como una bernia; unas son pardillas, y otras negras, y a mi parecer tienen mejor y más gruesa carne que las de acá."


  Cabeza de Vaca estaba particularmente interesado en la “relación” entre las mujeres y los hombres de la tribu.No había mujeres mariames, y los hombres conseguían "pareja" comprando mujeres a otras tribus, normalmente a cambio de un arco y un par de flechas o una buena red para pescar.
 
  A cambio de esa “inversión” el macho maraime conseguía una trabajadora incansable, que apenas podía descansar 6 horas al día y que se dedicaba por entero a cocinar, buscar comida, cuidar de los hijos y mantener la choza lo mejor que se podia.,ya que, según  escribe Cabeza de Vaca : “ los hombres se negaban a cargar o transportar cualquier objeto pesado “.


  El desdén y el desprecio de los mariames hacia las mujeres se extendía hacia las niñas, sus hijas, que a menudo abandonaban en medio del bosque para que fueran devoradas por las bestias.Segun Cabeza de Vaca, el infanticidio femenino de los mariames se debía a que no querían que sus hijas sirvieran más tarde como esposas de sus enemigos. Sin esposas, las tribus enemigas no podrían reproducirse y terminarían por desaparecer.


  "y a las hijas en naciendo las dejan comer a perros, y las echan por ahí. La razón porque ellos lo hacen es, según ellos dicen, porque todos los de la tierra son sus enemigos y con ellos tienen continua guerra; y que si acaso casasen sus hijas, multiplicarían tanto sus enemigos, que los sujetarían y tomarían por esclavos; y por esta causa querían más matarlas que no que de ellas mismas naciese quien fuese su enemigo."






(Pagina 55)



  A mediados de septiembre del año 1534, los tres españoles, y el africano escaparon de sus respectivas tribus y marcharon hacia el sur, dejando atras 6 años de esclavitud.


  Tras un par de jornadas de viaje llegaron a un poblado habitado por una tribu desconocida para ellos, los avavares, que los acogieron y les alimentaron.


  Los fugitivos estaban desorientados, no sabían por que los indios los trataban tan bien.Hablando por señas, se percataron que  su fama como curanderos los había precedido.


  Durante su estancia en la isla Malhado,Cabeza de Vaca habían realizado algún tipo de ceremonia religioso-curativa con los enfermos de la tribu de los capoques.Basicamente, aparte de aplicar paños mojados, persignarse, rezar un padrenuestro o un avemaría y rogar a dios por la curación del enfermo,era todo lo que tenía que hacer.


  En ocasiones, las oraciones habían dado resultado, y el paciente había curado. Y tales “milagros” le habían dado una gran fama como sanador-curandero.


  Aquella misma noche de la llegada al poblado de los avavares, recibieron la visita de varios indios que dijeron estaban muy malos de la cabeza, rogando que les curasen.


  Tras santiguarse y encomendarse a dios, los indios afirmaron que todo el mal que tenían se había curado, regresaron a sus casas y volvieron con gran cantidad de higos y carne de venado.


  "Y fueron a sus casas y trajeron muchas tunas y un pedazo de carne de venado, cosa que no sabíamos qué cosa era; y como esto entre ellos se publicó, vinieron otros muchos enfermos en aquella noche a que los sanase, y cada uno traía un pedazo de venado; y tantos eran, que no sabíamos dónde poner la carne."


  El invierno se acercaba, y los 4 fugitivos decidieron permanecer con los avavares, acumulando todo el alimento que pudieran para continuar el viaje a la llegada de la primavera.


  Todos los días llegaban al poblado enfermos de otras tribus, ya que su fama como curanderos no cesaba de extenderse por toda la región.Cutalches, coayos, susolas, atayos,etc ,llevaban a sus enfermos desde tierras situadas a varios días de distancia.


  Dada la gran asistencia de pacientes, Cabeza de Vaca convenció primero a Castillo y después a Dorantes e incluso a Estebanico para que también se pusiesen a la tarea de curar; aunque no era muy difícil pasar a la categoría “profesional” de curandero: algunos indígenas enfermos solo pedían que los españoles soplaran sobre ellos.


  Al principio, esa exigencia fue motivo de risas para los españoles “nos reímos y les dijimos que era una broma, que no sabíamos como se podía curar de aquella manera”.


  Pero los indígenas no se lo tomaban a broma; dejaron e alimentar a los “curanderos" hasta que hicieron lo que se les exigia, soplar a los enfermos.


  Durante muchos milenios, los nativos americanos habían confiado en chamanes u hombres -medicina para sanar a los enfermos.Creian que ciertos individuos eran capaces de curar con la simple administración de remedios naturales, o estableciendo contacto con entes sobrenaturales. Pero esos chamanes o curanderos no eran fáciles de encontrar. Para los indigenas, encontrar a cuatro extranjeros con esas aparentes capacidades de sanación era algo extraordinario.Y no querian perderlos bajo ningun concepto.

 Nopal ,o "Tuna".


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