lunes, 27 de abril de 2020

Germanico y el motin en el Rin (2ª parte )




" Germanico y Agripina",obra de Peter Paul Rubens.
Viene de aquí:


  Tras su decisiva victoria en la batalla de Actium en el año 31 a.c., que había terminado con la última guerra civil que había asolado la republica romana,el emperador Augusto había decidió reformar el ejercito,reduciendo el número de legiones desde 60 hasta 28, despidiendo a 300.000 soldados del servicio activo.


  Tras el fin de la guerra civil, el mantenimiento de tan enorme ejército hubiera sido carísimo y poco eficiente.Augusto había decidió profesionalizar aun mas su ejercito, y sobre todo, conseguir que no fuera una amenaza para la estabilidad política de Roma.


  Los últimos años de la republica romana se habían vistos amenazados constantemente por el desafío de ejercitos “clientelares”, cuya lealtad se debía al general que lo pagaba en vez de al senado romano.


  Tales ejércitos clientelares habían sido utilizados contra otros ejercitos clientelares rivales o para intimidar al senado y conseguir poder político.


  A partir de Augusto, el stipendium (salario ) para pagar al ejercito sería pagado directamente por el emperador, asegurando así la lealtad del ejercito a Augusto y no a algún general.

 Denario de plata con el busto del emperador Tiberio en el anverso y de su madre, Livia Drusila, en el reverso.


  Algunos generales exitosos se habían ganado también las mentes y los corazones de los soldados proporcionándoles una jubilación “dorada” a base de concederles terrenos y subvenciones monetarias.


  Augusto también decidió que debía asumir esa obligación de los generales, para conseguir canalizar la lealtad de los soldados (y futuros propietarios de tierras) hacia el emperador y hacia Roma.


  Augusto estableció el derecho de los soldados a jubilarse con pensión tras 16 años de servicio activo (aunque podían  reengancharse  voluntariamente 4 años mas).Las pensiones debían ser pagadas utilizando el aerarium militare, un impuesto especial establecido especialmente para pagar las pensiones y financiar prestamos para los soldados recién licenciados.


  Pero, en la práctica, muchos soldados se vieron obligados a seguir en el servicio activo a pesar de la reforma de Augusto, dando alas  a las protestas de los amotinados del año 14.


  Los dos sectores de la frontera del Rhin bajo mando de Germánico estaban liderados por Cayo Silio en Germania superior y Aulo Cecina Severo en Germania inferior. El motin del año 14 estalló en Germania inferior, cuando las legiones  V Alaudae y XXI Rapax tomaron la iniciativa, consiguiendo rápidamente atraer a la I germánica y la XX Valeria Victrix a su causa.


Anteteja ornamental de la Legion XX Valeria Victrix.

  Las legiones de Germania superior permanecieron a la espera, aparentemente siendo lales al mando del legado Cayo Silio.Mientras, los legionarios del legado Cecina mataban  a palos a sus centuriones y comandantes y arrojaban sus cuerpos al Rhin, mientras el legado permanecia en su tienda.


  Tras recibir las noticas del motin, Germanico decidió marchar directamente hacia el origen del problema.


  A su llegada al campamento de las legiones de Germania inferior,en Castra Vetera (cerca de la localidad de Xanten), Germánico se encontró a un  numeroso grupo de legionarios que permanecía fuera del campamento, aparentemente legionarios que no se habían unido al motín.


  Pero, cuando entró en el campamento al instante se vio rodeado de legionarios que lo asaltaron con quejas, algunos de  ellos mostrando los estragos que la vejez habia causado en ellos y mostrando las encías sin dientes.


  Germánico trato de restaurar el orden ordenando formar a  los legionarios tras sus respectivos estandartes legionarios.Una vez formados, les habló del recuerdo del emperador Augusto, de las victorias de Tiberio y de la tranquilidad que había en aquellos años en el imperio.

 Germanico dirigiendose a los amotinados.


  Sus palabras fueron recibidas en absoluto silencio por los legionarios, pero cuando Germanico les pregunto por qué se habian convertido en indisciplinados soldados, los legionarios empezaron a gritarle frases de protesta y desprecio.


  Se quitaron las túnicas para mostrar las cicatrices de sus heridas en combate, y también las laceraciones que habian causado en sus cuerpos los latigazos aplicados por sus propios comandantes. Se quejaron de su escasa paga y sus extenuantes obligaciones.Las mayores y mas virulentas protestas procedían de legionarios que ya llevaban sirviendo más de 30 años, que exigían ser liberados del servicio de inmediato.


  En un intento por atraer a Germánico a su lado, los amotinados le prometieron su apoyo si decidía autonombrarse emperador.Marcharian con él sobre Roma, si era necesario.


  Como en Panonia, las legiones de Germania trataban de aprovechar la inestabilidad política que había llevado aparejado el cambio de autoridad en Roma, de Augusto a Tiberio.


  Según el historiador Tacito, eso es lo que mas temía Tiberio: que Germánico decidiera aprovechar la ocasión y arrebatarle el poder a su padre adoptivo. Pero tanto Tiberio como las legiones del Rhin se equivocaban, Germanico era leal a Tiberio, y no quiso escuchar nada mas de los ofrecimientos de  los legionarios para apoyarle si decidía tomar el trono imperial de Roma.


  Saltando desde el rostrum (tribuna), Germánico gritó que era preferible la muerte antes que el deshonor, y tomando su gladius, amenazo con hundirlo en su propio pecho.


  La reaccion de  los soldados amotinados no fue unánime. Unos trataban de evitar que Germánico se suicidara, mientras otros le animaban a matarse e incluso le ofrecían sus propios gladius, más afilados.Entre el tumulto, los oficiales leales a Germánico consiguieron llevarlo hasta el interior de una tienda.


  Las palabras de Germánico no habían sido suficiente para terminar con el motin.Los oficiales leales le informaron que los agitadores habían enviado emisarios a las legiones de Germania superior, para unirlas a su causa, y que su plan era primero saquear la Galia y después marchar hacia Roma. Para empeorar las cosas, las tribus germanas sabían lo que estaba ocurriendo y solo esperaban que las legiones rebeldes se marcharan para lanzar una invasión.


  Para calmar los animos de los amotinados, Germánico se decidió a lanzar una promesa en nombre del emperador Tiberio : licencia absoluta para aquellos soldados que hubieran servido al menos en 20 campañas : los hombres que hubieran servido entre 16 y 20 campaña serían relevados de todo servicio u obligación militar, excepto la defensa de la frontera : los legados deberían encargarse de pagar el doble de la soldada acostumbrada, en cuanto los amotinados hubieran depuesto su actitud y hubieran vuelto a sus campamentos de invierno.


  Pero los amotinados exigieron que todos los soldados que superaran 16 campañas fueran licenciados, y que el pago de sus sueldos pendientes fuese efectivo de inmediato. 

 Germánico confisco los bienes de su personal y junto con los suyos logró conseguir la cantidad necesaria para cumplir con el pago.


  Con los bolsillos llenos, los amotinados se retiraron a sus cuarteles de invierno, y la crisis termino.


  Germánico se dirigió entonces a Germania superior, para exigir de las legiones acantonadas allí un juramento de lealtad  al emperador Tiberio.

 Ruinas en Castra Vetera (actual Xanten).


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