lunes, 2 de diciembre de 2019

1937 :"Tankovy Desant",a lomo sobre los carros (1ª parte)





  El uso de vehículos blindados en la guerra civil española  no sirvió de prueba real para la 2ª guerra mundial, ya que en los campos españoles estos vehiculos se utilizaron con la técnica usada en la primera guerra mundial, esto es, como acompañamiento y protección a la infantería, sin aprovechar su uso en operaciones de penetraciones en profundidad en territorio enemigo.


  Pero hubo una ocasión en la que se intentaron utilizar los carros de combate de un modo totalmente innovador para la época, un método que se seguiría utilizando durante la 2ª guerra mundial, un método denominado "Tankovy Desant", “con la infantería montada al estilo ruso”.


  Corrían los primeros dias del verano de 1937, la ofensiva de las tropas del general Franco para ocupar las provincias del norte de España, aun bajo control republicano, había comenzado en los primeros días de la primavera, y el 19 de junio las brigadas de requetés navarros tomaban Bilbao y giraban hacia Santander, sin que las tropas republicanas pudieran detener el avance , avance favorecido por la rendición a los italianos (según los términos del Pacto de Santoña ) de los “gudaris” de la 50ª división de choque del PNV, que dejaron con el flanco derecho republicano totalmente expuesto al avance   de las tropas franquistas.


  El estado mayor republicano,consciente de la gravísima perdida que para la republica seria perder los recursos mineros e industriales del norte de la península, planeó una ofensiva de distracción en el frente de Madrid, para intentar atraer  a las reservas nacionalistas y detener su avance hacia Santander.


  El 6 de julio se lanzaba la ofensiva sobre Brunete que tuvo cierto éxito momentaneo y detuvo la ofensiva nacionalista en el norte.Pero,cuando terminó la batalla de Brunete sin un ganador claro, se reanudo la ofensiva en el norte.




  Un nuevo ataque de distracción republicano se lanzó sobre Zaragoza, también para atraer las reservas enemigas y alejarlas del norte. Tras dos semanas de combate en Aragon, las tropas republicanas volvieron a  su punto de partida sin haber logrado sus objetivos, y la ofensiva nacionalista sobre Santander volvió a reanudarse.


  Tras las fallidas ofensivas sobre Brunete y Zaragoza, la situación estratégica de las tropas republicanas continuaba siendo preocupante.Las tropas nacionalistas continuaban su avance en el norte, y el estado mayor republicano volvió a pensar en nuevas ofensivas de distracción, con el único objetivo de ralentizar el avance de las tropas de Franco.


  El 26 de septiembre se reanudaba la ofensiva en el sector de Aragón, atacando esta vez sobre Huesca y Jaca. Apenas dos semanas después, el avance republicano se detiene y el frente queda estabilizado.


  A finales del mes de septiembre se reúnen en Madrid el jefe del gobierno y ministro de defensa Indalecio Prieto, el general Vicente Rojo y el jefe del ejercito republicano del este,general Sebastian Pozas. El objetivo era planificar una nueva  ofensiva en la zona de Aragón a finales de octubre, esta vez contando con una nueva innovación tecnológica y una nueva táctica que sin duda triunfaría en donde las anteriores ofensivas de distracción habían fallado.


  Cincuenta carros de combate soviéticos del modelo BT-5 acababan de llegar al puerto de Cartagena en un convoy de cargueros soviéticos el 15 de octubre junto a otros 50 carros T-26.

 Llegada de carros T-26 sovieticos al puerto de Cartagena en el carguero sovietico "Komsomol", en agosto de 1936.


  Con ellos, y contando con la colaboración de  “asesores” soviéticos expertos en el uso de carros de combate se planteó un ataque blindado con la particularidad que los tanques soviéticos transportarían sobre sus carrocerías a soldados de infantería, con lo que se pretendia transportar a un batallón de infantería tras las lineas enemigas.


  El elegido para llevar a cabo la direccion  de  las operaciones fue el teniente coronel Juan Modesto, que había ascendido vertiginosamente por el escalafón del ejercito republicano no tanto por su sabiduría en asuntos militares como por su pertenencia al partido comunista.


Modesto y Lister.

  Tras dirigir unidades republicanas de distinto calibre en las  derrotas republicanas de la sierra de Guadarrama, Talavera, Santa Olalla, Toledo o Illescas, Modesto recibió el mando del V cuerpo de ejercito republicano, en el que se integrarían unidades de neto color comunista, como las divisiónes de Lister y el Campesino, además de otras unidades surgidas del famoso 5ª regimiento, unidad formada por voluntarios comunistas  cuya mayor intervencion  en la guerra fue tomar parte en la toma del cuartel de la Montaña y de un convento de los Salesianos en el centro de Madrid.



 Modesto estudió el plan de operaciones, y rechazó el encargo:


  “El general Rojo informo que se estaban preparando acciones al norte del frente oriental, con el objetivo de aflojar la presión facciosa en el frente norte.Utilizando nuevos vehículos de la Unión Soviética, incluido el nuevo carro de  combate Bt-5 del que teníamos un batallón completo, la posibilidad de una nueva operación en el sector de Zaragoza se valoró.


  Pero yo estaba absolutamente convencido de que era un intento absurdo  y que iba a significar un paso atrás, así que dije que no”. 


  Finalmente, el elegido fue el coronel Segismundo Casado ,futuro jefe del ejercito del Centro y autor del golpe de estado que socialistas y anarquistas dieron contra los comunistas en los últimos dias de la guerra), mientras el mando sobre el terreno lo llevaría el jefe de la 35º división internacional, el renegado general polaco Karol Swierczewski, más conocido como “Walter”, un borracho incompetente elevado a lo más alto del ejercito republicano por la propaganda pro-soviética.

 General Walter.


  Desde octubre de 1936 la Unión Soviética había proporcionado a la republica española más de 200 blindados T-26 modelo 1933, un buen tanque ligero armado con un cañon de  45 mm, superior a cualquier otro tanque del ejercito nacionalista,incluyendo las tanquetas italianas y los panzer I alemanes, que solo disponian de  una ametralladora.


  El 10 de agosto de 1937, el mercante español Cabo San Agustín llegaba a Cartagena con 50 tanques Bt-5 (Bystrochodnij Tankov).El Bt-5 pondría las  bases de lo que más tarde serie el legendario T-34, y estaba equipado con una suspensión Christie y un motor de aviación Liberty modificado que le permitía llegar a 45 km/h, más alta aun que la del T-26.


  Su torreta era idéntica a la del T-26, y estaba armado con un cañon de 45 mm. y una ametralladora coaxial Degtiariov de 7,62 mm.


  La tripulación estaba compuesta de tres hombres: el comandante del carro /tirador, el conductor y el cargador. El blindaje oscilaba entre los 6 y los 13 mm, algo poco usual en la época, y solo los vehículos de mando de batallon, compañía o seccion estaban equipados con radio.


  Uno de los mayores problemas de este modelo era su infernal ruido mecánico cuando estaba en marcha, lo que convertía la transmisión de ordenes entre los distintos miembros de la tripulación en una odisea. Al final se llegó a tener que utilizar un método un tanto curioso para la transmisión de órdenes entre el comandante del carro y el conductor, a base de patadas en la espalda  de este último. Cuando el comandante del carro quería girar a la izquierda, asestaba una fuerte patada en la parte izquierda de la espalda del conductor, y así con las otras direcciones.


  Con estos nuevos carros se formo un batallón de tres compañías, compuesta cada una de tres secciones de cinco carros cada una. El batallón debía integrarse en un nuevo regimiento denominado "de carros pesados" , que también incluía una compañía de automóviles blindados y una compañía de artillería antitanque.


  El regimiento de carros pesados estaba comandado por el teniente coronel soviético I. J. Kondratiev.


  Pero, para la inminente ofensiva, el batallón de carros pesados no iría acompañado de otros vehículos blindados y armas antitanque.Las tripulaciones de los tanques estarían compuestas mayoritariamente de “asesores” soviéticos, un numeroso grupo de milicianos internacionales, sobre todo búlgaros (aunque también había un norteamericano), y un puñado de españoles que debían aprender el uso de estos nuevos vehiculos para posteriormente convertirse en maestros de nuevos carristas.


  El primer objetivo de la nueva ofensiva republicana era la localidad de Fuentes de Ebro, una localidad ya atacada en la anterior ofensiva desde el 25 de agosto. Para Modesto, el sector elegido para el ataque no era adecuado para el uso de carros de combate.Situado  en las cercanías del rio Ebro, pequeñas pero muy numerosas zanjas para el riego dificultarían mucho el movimiento de  vehículos blindados.Ademas,el sector estaba defendido por veteranas tropas del ejercito nacionalista, fogueados en las batallas del verano anterior.


  Como Modesto indicaba: "Existe el problema que el terreno se convierta en un pantano debido a las características del suelo, con lo que los tanques atascados se convertirían en excelentes objetivos fijos para la artilleria enemiga.Con respecto al factor sorpresa, con tales condiciones del terreno, la sorpresa sería mínima”.


  Pero, con el optimismo generado por la llegada de los nuevos Bt-5 soviéticos, se decidió lanzar el ataque de todos modos. Cada tanque llevaría entre dos y seis infantes, responsables  de escoltar a los tanques en su aproximación a las líneas enemigas, y tras superar la línea defensiva enemiga debían bajar de los tanques y ocupar Fuentes de Ebro.


  Para apoyar el avance del batallon de  carros pesados se eligió a la XV brigada internacional.Curiosamente, los españoles que formaban el 24º batallón de la brigada marcharían sobre los tanques, mientras canadienses, britanicos y estadounidenses lo harían a  pie.


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