viernes, 24 de febrero de 2023

1956: Insurrección en Budapest ( 5ª parte )

 


Viene de aquí:

  El 13 de junio de 1953, mes y medio tras la muerte de Stalin, una delegación con los más importantes miembros del gobierno húngaro llegaba al Kremlin,  convocados a una reunión de la que desconocían  que iban a  discutir.

  El triunvirato formado por el jefe de la policía secreta soviética, Laurenti Beria, el ministro de asuntos exteriores de la URSS Viacheslav Molotov y Georgi Malenkov, presidente del Consejo de Ministros habia tomado el poder tras la muerte de Stalin, pero las larvadas  rivalidades entre los miembros del Politburó mientras el dictador estaba vivo habían estallado cuando este murió, y habían comenzando a formarse diferentes facciones.

Molotov , Beria y Malenkov, el triunvirato que controlo la URSS tras la muerte de Stalin.
 

  La única cosa que tenían en común todos los que luchaban por hacerse con el poder absoluto  de la URSS era que era vital mantener el bloque del este unido, por razones ideológicas y para mantener firme el prestigio  de la URSS.

  Era evidente para todos que el bloque soviético  estaba pasando por serias dificultades, y , a menos que Moscú no lo apuntalara rápidamente, podría colapsar por completo.

  Ulbricht, el líder del partido socialista unificado de Alemania oriental, había decidió industrializar rápidamente el país, dejando un tanto de lado la agricultura. Desde Moscú se le había ordenado reducir la velocidad de industrialización y seguir confiando en la agricultura como motor económico del pais, al menos hasta que la crisis económica  galopante que asolaba la RDA se atenuara, ya que había causado la huida de cientos de miles de alemanes orientales hacia el oeste, y furibundas protestas entre los alemanes que permanecían en el pais, culpando al régimen comunista alemán de las penurias por las que pasaba el país.

  Tras terminar con la crisis en Alemania Oriental , el Politburó estaba dispuesto a prevenir que algo similar ocurriera en Hungría.

  Rakosi lideraba la delegación húngara en Moscú, con Erno Gero como segundo. Los soviéticos habían insistido en que Imre Nagy, ministro de agricultura, debía estar presente en al reunión, pero no habían dicho para que.

Erno Gero, ministro de comunciaciones y propaganda.
 

  Cuando la reunión comenzó, los húngaros se sentaron a una mesa en la que se encontraban los más altos cargos del Politburo de la URSS : Kruschev, Malenkov, Beria, Mikoyan, Molotov,etc

  Para gran sorpresa de Rakosi, quedo claro desde el principio que el mismo en persona era  la razón por la que los húngaros habina sido convocados en el Kremlin.

  Beria comenzó la sesión, dirigiéndose directamente a Rakosi: “Todos sabemos que Hungría ha sido gobernada por emperadores Habsburgo, kanes tartaros , principes polacos, sultanes turcos y emperadores austriacos. Y también sabemos que Hungría nunca tuvo un rey judío, y eso es en lo que estás tratando de convertirte. Puedes estar seguro que nunca lo permitiremos.”

  Rakosi trató de defenderse, pero a los prebostes del Kremlin no les interesaba nada de lo que pudiera decir. Informados de todo lo que ocurría en Hungría por el embajador soviético Yevgeny Kisilev y la miríada de agentes soviéticos en el país magiar, el Politburó culpaba al  líder húngaro de lo que estaba pasando.

  “Las cosas tenían que cambiar, y a menos que los lideres húngaros fueran cuidadosos, los ciudadanos húngaros los colgarían", dijo Kruschev. Molotov afirmo que “ tienes que entender que no puedes gobernar eternamente Hungría con el apoyo de las bayonetas soviéticas."

 

  Para los lideres soviéticos solo había una solución, Rakosi había disfrutado del poder absoluto en Hungría, siendo al mismo tiempo primer  ministro y líder del partido comunista húngaro.

  Para los nuevos líderes soviéticos tras la muerte de Stalin, el liderazgo compartido era lo mejor para la URSS, y si era bueno para la URSS, iba a ser bueno para Hungría.

  Rakosi debía ceder alguno de los cargos que ostentaba , y los soviéticos habian decidido que debía dejar el cargo de primer  ministro en manos de  Imre Nagy.

 

  El 4 de julio de  1953, el nuevo primer ministro de Hungría, Imre Nagy, se presentaba ante el parlamento para presentar sus políticas, lo que el llamaba "el nuevo camino".

  En el discurso de Nagy, el nuevo primer ministro prometía cambios: los campos de internamiento serían clausurados, y los acusados de delitos políticos de bajo nivel serian liberados de la cárcel. Los “enemigos de la clase trabajadora”, los kulacs, los propietarios de tierras  que habían sido expulsados a las ciudades ,se les permitiriá volver a sus hogares y retomar sus explotaciones ganaderas y agricolas. No habría más discriminación contra esos kulaks, y los trabajadores y propietarios que habían sido obligados a trabajar en granjas comunitarias serían libres de abandonarlas si lo deseaban.

  Se permitiriá la empresa privada, siempre dentro de un límite, y se eliminaba el sistema de cupos en las fabricas.

Imre Nagy de vuelta en Budapest tras la reunion de  Moscu en junio de 1953.
 

  La mayoría de las personas que escuchaban el discurso de  Nagy lo creyeron. Y las expectativas de la población húngara por un cambio real eran altas. Pero Nagy  apenas iba a tener tiempo para desarrollar su política.

  El 7 de enero de 1955, Nagy y Rakosi volvían de nuevo  al Kremlin, solo que esta vez, el protagonista iba a ser Nagy. Malenkov acuso a Nagy de incompetencia para desarrollar la economía húngara. Quizá las expectativas de Nagy habían sido demasiado altas, aunque Rakosi no había colaborado en demasia, tratando de  socavar la autoridad del primer ministro en cuanto tenía ocasión.

  Aunque los líderes soviéticos no quitaron a  Nagy del mando, estaba claro que ya no iba a disfrutar del apoyo de la URSS. Eso iba a dejar a Rakosi, secretario general del partido Comunista Hungaro en una posición en la que poder descabalgar del poder a su odiado rival, un proceso que comenzó rápidamente cuando Nagy fue confinado en su domicilio por sus doctores, oficialmente porque habia sufrido un ataque cardiaco.

  Rakosi aprovechó la oportunidad, y el 18 de abril se anunciaba el nombramiento de un nuevo ministro, Andreas Hegedus, uno de los protegidos de Rakosi, que volvía a estar al mando de Hungría desde la sombra.

Heguedus y Rakosi.
 

  Pero esta vez, Rakosi iba a tener limites a su autoridad, impuestos por la URSS. Tras la muerte de Stalin, los nuevos líderes soviéticos habían denunciado el culto a la personalidad, y tampoco iban a permitirlo en Hungria. Tampoco se iba a permitir las purgas indiscriminadas y los ataques  a los húngaros que representaban a  su pais en el exterior ( artistas, deportistas,etc).

 Lo que si permitían los soviéticos a Rakosi, y se puso a ello con entusiasmo, fue ajustar cuentas  con Nagy, que fue expulsado del partido comunista húngaro y se le prohibió trabajar en ningún puesto de trabajo remunerado. Además, se le ordeno asistir a una sesión de autocritica, la versión comunista de la penitencia, pero Nagy se negó a asistir, ya que no creia tener nada de lo que arrepentirse.

  Imre Nagy era miembro del partido comunista desde la primera guerra mundial. Hecho prisionero en el frente del este mientras combatía en la infantería del imperio austrohúngaro, Nagy descubrió el comunismo en un campo de prisioneros de guerra en Siberia.

Imre Nagy, en la 1ª guerra mundial.
 

   Pudo eludir el campo de  prisioneros alistándose en el ejército rojo para combatir en la guerra civil rusa, antes de regresar a Hungría, en donde permaneció en la clandestinidad trabajando para el partido comunista .

  Arrestado y encarcelado, aprovecho para estudiar agricultura en prisión, antes de ser liberado y expulsado de Hungría. Marcho a la URSS, en donde vivió desde 1930 hasta 1945.

  A diferencia de muchos otros líderes comunistas europeos emigrados en Moscú que vivian a todo lujo en el hotel Lux, Nagy tomo un pequeño apartamento mientras trabajaba para la oficina de estadística de Moscú y continuaba sus estudios de agricultura en el Instituto Agrario de Moscú.

  Durante la 2ª guerra mundial, Nagy se presento voluntario para unirse a una unidad de guerrilleros que iba a ser lanzada en paracaídas tras las lineas alemanas, pero fue rechazado por cuestiones físicas, y se le encomendaron  tareas de propaganda  en Radio Kossuth, la emisora para Hungría controlada y supervisada por los soviéticos.

Nagy, trabajando para Radio Kossuth.

 

(Continuará…)

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