lunes, 26 de enero de 2026

1911 ; Masacre en el Protectorado (2ª parte )

 

Captura de Bou Hamara.

Viene de aquí:

  En agosto de 1909, parecía que la suerte comenzaba a sonreír al sultán. Su ejército y los instructores franceses que lo acompañaban habían capturado a Bou Hamara, un pretendiente al trono y una gran espina en el costado de Marruecos desde principios del siglo XX.

 Bou Hamara se había forjado su propio feudo cerca del puerto español de Melilla, en la región costera del Rif, un lugar donde el chantaje, los secuestros y el trafico de armas estaban a la orden del día.

 Los habitantes de Fez celebraron la noticia de la detención de Hamara con desenfreno, quizás creyendo que la suerte cambiaba poco a poco. Mulai Hafid decidió ejecutar al impostor a mediados de septiembre, después de que sus interrogadores no lograran extraer los detalles de dónde Bou Hamara había escondido sus ganancias ilícitas.

Bou Hamara, paseado por Fez.
 

 Tras ser paseado por las calles de Fez encerrado en una jaula de madera, fue arrojado a un foso con leones, pero estaban tan bien alimentados que se limitaron a desgarrar con sus garras el cuerpo del rebelde, que fue finalmente rematado por un sirviente del sultan.

 

  Nadie derramó una lagrima por Bou Hamara , que trataba frecuentemente a sus prisioneros con una brutalidad semejante y, tal vez, no merecía mucha compasión. Sin embargo, Mulai Hafid mandó quemar el cadáver del impostor, un acto que conmocionó a muchos marroquíes, ya que la cremación rompe estrictos tabúes islámicos.

  Más tarde ese mes, y posiblemente envalentonado por el reciente éxito, el sultán declaró que solo trataría con las potencias occidentales a través de sus representantes en Tánger. En respuesta, Francia dejó de ofrecer asistencia militar a Mulai Hafid. Esto fue potencialmente desastroso para el sultán, ya que dependía de instructores franceses para garantizar que su ejército jerifiano mantuviera al menos un nivel básico de eficiencia en el combate.

 

  Por si fuera poco, Francia también amenazó con confiscar los impuestos aduaneros y los impuestos especiales marroquíes que le quedaban a Mulai Hafid. El sultán cedió y, como antes, pidió más dinero prestado.

 Para 1910, estaba ahogado en deudas y comenzó a extorsionar a algunas de las familias más notables del reino. Llegó a su punto más bajo cuando ordenó el arresto de Ibn-Aissa, el caid de Mequinez, y otros miembros de su familia , acusándolo por falsos cargos de traición.

  Mulai Hafid quería un rescate monetario a cambio de la libertad, creyendo que Ibn-Aissa era lo suficientemente rico como para cubrir el costo. Una vez más, los interrogadores del sultán recurrieron a la tortura  y, una vez más, fracasaron en su tarea. El dinero simplemente había desaparecido.

 Moulai Hafid se negó a creerlo y cambió de táctica, haciendo que una de las esposas de Ibn-Aissa fuera horriblemente torturada hasta que los corresponsales europeos informaron de  la historia a una audiencia internacional indignada.

 Los franceses presionaron rápidamente al sultán para que se retractara de sus acciones y liberara a sus cautivos. Mulai Hafid también había decidido vender el 40% restante de las cuotas aduaneras y otros impuestos locales por 90 millones de francos, la mayor parte de los cuales se malgastaron rápidamente. Posteriormente, se apresuró a cubrir sus costos elevando los impuestos a niveles casi exorbitantes.

 En el interior de Fez, el importante clan Cherarda comenzó a perder la paciencia, y muchos de los otros clanes no se quedaron atrás. En enero de 1911, en Kasba Tadla, aproximadamente equidistante entre Marrakech y Fez, estallaron importantes disturbios.

 

  Una columna francesa enviada para restablecer el orden fue emboscada, con un oficial y seis soldados muertos. Era un  pequeño anticipo de lo que estaba por venir.

 En respuesta, el sultán decidió dar ejemplo con los Cherarda y terminar con la rebelion. Sin duda, también esperaba quedarse con las riquezas del clan en el proceso.

 Los franceses no pusieron objeciones. De hecho, parecían muy interesados ​​en que la harka comenzara. Se cree que se había urdido una conspiración entre el cónsul francés Henri-François Gaillard y Charles Mangin, jefe de la misión militar francesa en Fez. Querían que las fuerzas del sultán se desplegaran fuera de la ciudad para convertirla en un objetivo más atractivo para otros clanes rebeldes. Una vez que Fez se viera amenazada, el sultán sin duda buscaría la ayuda militar francesa y, para conseguirla, estaría dispuesto a ceder aún más soberanía. 

 

General Charles Mangin, en 1916.

  Si realmente existió la conspiración es tema de conjeturas; sin embargo, los franceses se apresuraron a beneficiarse una vez que ocurrió lo inevitable. Sin el sultán, quien permaneció atrincherado en su palacio, su ejercito salio de Fez el 28 de febrero de 1911.

 Los askars lograron mantener la formación, lo que los instructores franceses consideraron un logro notable, ya que los soldados del sultán difícilmente podían considerarse profesionales. Su paga era pésima, y sus condiciones de trabajo también, siendo la mayoría de ellos reclutados a la fuerza.

  En contraste, los clanes rebeldes estaban bien equipados y altamente motivados. Casi todos eran excelentes jinetes, y sus armas incluían rifles Winchester y Martini, además de espadas y dagas.

  La ofensiva franco-marroqui se vio obstaculizada por las lluvias de principios de marzo que convirtieron el campo en un lodazal. El avance del ejército  pronto se detuvo, con los hombres empapados enfrentándose a un acoso constante de la caballeria rebelde, y dependiendo de su artillería para mantener la línea.

Caballeria rebelde.
 

 De vuelta en Fez, rápidamente se filtró la noticia de que varios otros clanes se habían unido a la revuelta. El 12 de marzo, el clan Beni M'tir atacó al sur de Fez; el 22 de marzo, los Ait Youssi se unieron a la rebelión llegando en sus incursiones hasta las mismas muralla de Fez

 A principios de abril, los clanes habían sondeado a Abd el-Aziz sobre si estaría dispuesto a volver al poder. Este rechazó la oferta. Sin desanimarse,los clanes decidieron apoyar a Moulai Zayn, medio hermano de Moulai Hafid, quien ya contaba con el respaldo de los líderes religiosos de la ciudad de Mequinez.

 Para el 12 de abril, el clan Ouled Djama había ocupado las colinas inmediatamente al norte de Fez, y Gaillard comenzó a presionar a Moulai Hafid para que solicitara la ayuda e intervención francesas.

 Mientras tanto, el sultán había ordenado a sus fuerzas que regresaran y reforzaran la capital, lo que lograron el 26 de abril. La moral de los askars estaba por los suelos y su fe en el sultán, en el mejor de los casos, era frágil.

 En París, el gobierno frances se preguntaba cuál sería la mejor manera de actuar, temiendo que una abrumadora respuesta militar pudiera provocar a Alemania. Tras un frenesí de papeleo, los políticos acordaron el 23 de abril aumentar el número de franceses en Chaouia a 22.000 hombres.

 Ya en el campo de batalla, el general Charles Moinier recibió la orden de reunir sus fuerzas para avanzar sobre Kenitra, a unos 48 kilómetros al norte de Rabat, y prepararse para una marcha de relevo a Fez.

La columna de refuerzo del general Moinier, en Kenitra.
 

 Se le indicó nuevamente a Moulai Hafid que solicitara formalmente asistencia militar, algo necesario para desviar las protestas del lobby anticolonial y cualquier posible queja de los alemanes.

  Sabiendo perfectamente que los franceses aprovecharían la situación para ejercer aún más control sobre él, Moulai Hafid reflexionó lentamente sobre sus opciones hasta que finalmente accedió el 4 de mayo.

 A pesar de las reticencias del sultan, las intenciones francesas de aumentar su control sobre el sultanato eran evidentes. Un editorial del New York Times del 1 de mayo dio en el clavo al declarar: “El primer objetivo  francés será rescatar a los pocos extranjeros en Fez, pero una vez hecho esto, el sultán de Marruecos dependerá irremediablemente de las armas francesas para su seguridad y su vida”.

La columna de refuerzo del general Moinier, entrando en Fez.

 

(Continuara…)

jueves, 22 de enero de 2026

Agripa, la mano derecha de Augusto ( 28ª parte )

 

"Recuerda que eres mortal"

Viene de aquí :

  Seguramente por consejo de  Agripa, el senado decidió considerar aún más premios para Octavio Cesar, mientras este se encontraba  en viaje de vuelta a Roma.

 Todos los senadores aprobaron por unanimidad premiar a Octavio con un triunfo completo por la victoria en Actium, y otro por derrotar a los egipcios en la guerra alejandrina.

"Faro de Alejandria", obra de Marteen Heemskerk.
 

  También se ordeno la construcción y decoración con trofeos de arcos ornamentales  dedicados al dios Juno en Brindisium y en el foro de Roma, teniendo cuidado de no mencionar en ninguno de ellos las perdidas humanas romanas que se habían perdido en la guerra, tanto entre las filas octavianas como en las de Marco Antonio.

  El senado también decidió que en la losa que cubría la plataforma del templo del divino Julio Cesar fuera colocados los rostra (espolones) de los navios enemigos capturados en Actium, en donde cada cuatro años se celebraría un festival en honor  a su heredero Octavio.

 

 También se celebraría una plegaria general el día 23 de septiembre de cada año, onomástica de Octavio, y cuando hiciera su entrada oficial en la ciudad de Roma, las vírgenes vestales, los senadores y todo el pueblo de Roma, incluidas mujeres y niños, debía acudir a recibirlo.

  Todos los sacerdotes y sacerdotisas de las diferentes religiones autorizadas en Roma debían rezar por la salud de Octavio, y en todos los banquetes, ya fueran públicos o privados, debía hacerse al menos un brindis en honor al vencedor de Actium.

  El senado se anticipó a la llegada de Octavio, y ordeno aplica la Damnatio Memoriae  sobre marco Antonio, y lo primero fue destruir todas sus estatuas, aunque en algunas de ellas se intentó tallar la cara de Octavio o Agripa sobre la ya existente de Marco Antonio, con escaso éxito.

Una de las estatuas originariamente de Marco Antonio, con la cara tallada de Agripa.
 

  Con la damnatio memoriae , Marco Antonio fue declarado un hombre cuyo nombre y recuerdos desaparecerían para siempre de la memoria de todos los ciudadanos romanos, como si nunca hubiera existido.

  El cumpleaños de Antonio, dia14 de enero, fue declarado dies nefastus, y en ese dia se prohibió hacer cualquier tipo de  negocio. También se prohibió que cualquier integrante, ya fuera existente o futuro varón de la gens Antonia, llevara el nombre de marco.

  El día en que Alejandría fue capturada por las tropas de Octavio fue denominado díes fastus, un dia afortunado en el que se animaba a hacer negocios, y, como recuerdoa su “traición”, se ordenó a los ciudadanos egipcios   usar ese año como año 0, para comenzar su conteo del tiempo.

  Pero el premio más importante, en términos políticos, que recibió Octavio fue el nombramiento como tribuno potestas, que le otorgaba inviolabilidad personal (sacrosantitas), derecho de veto (intercessio) , y dar auxilio a cualquier ciudadano que lo requiriera (auxilium).

  El único honor religioso que deseaba  Octavio era que las puertas  del templo de  Jano fueran cerradas en su presencia. El acto de cerrar las puertas del templo del dios de las dos caras ( una mirando al futuro, la otra al pasado ), era una advertencia al mundo de que todas las guerras de Roma habían terminado, algo que ocurría muy pocas veces. ( ni siquiera en esa ocasión debian haberse cerrado, porque las legiones de Roma seguían combatiendo  a lo largo del rio Rhin y en las montañas del norte de la península ibérica, aunque los romanos consideraban esos conflictos como simples escaramuzas , y no como guerras).

"Octavio Cesar cerrando las puertas del Templo al dios Juno.", obra de Carlo Maratta.
 

 Tambien hubo honores para Agripa, el almirante  de Octavio que había logrado la victoria en Actium.

  Aparte de los acostumbrados sacrificios y elogios públicos por parte de sacerdotes y senadores, Agripa recibió el derecho a usar un estandarte ( vexillium)  de color azul, para honrar su victoria naval, un reconocimiento público de extraordinario valor.

  Agripa ya habia recibido anteriormente la corona navalis, la corona de oro coronada con “velas “ de barcos. Desde entonces hasta el día de su muerte,Agripa podría utilizar su inconfundible estandarte de color azul.

Reverso de un denario de  plata con la efigie de Agripa llevando su corona navalis.
 

E  l propio Octavio regalo a Agripa la villa de  Marco Antonio en Roma, la domus rostrata en la colina del Palatino, tambien decorada con espolones de navios de guerra, que anteriormente había pertenecido a Pompeyo Magno.

  Agripa tambien fue el primer beneficiado de la ley Saenia, que permitía incrementar el número de familias patricias, necesarias para regir las instituciones romanas, ya que muchas familias de patricios habían ido literalmente aniquiladas durante las guerras civiles.

  La ley Saenia iba a permitir que plebeyos escogidos llegarán a conseguir el status patricio, un instrumento legal que pronto iba a resultar ser muy util.

  Durante esos días, Octavio asumió oficialmente el titulo por el que se le conocería durante los dos siguientes milenios, el de imperator.

  Y, entre los días 13 y 15 de agosto se celebraron no una, sino tres celebraciones, una tras otra.

  La primera fue la celebración opr al victoria del año 35 a.c. en Illiricum.Tambien se reconocieron entonces las victorias de Cayo Carrinas sobre la tribu de los morini en Bélgica y los suabi que habían cruzado el Rhin.

  La procesión triunfal iba encabezada por los trofeos obtenidos y los cautivos encadenados, cada uno de ellos llevando una placa explicativa de sus “pecados”.

  Seguía el ya emperador, con su cara y brazos pintados en purpura, además de su sobrino Marco Claudio Marcelo y su hjastro Tiberio Claudio Nerón sobre sus corceles,ademas de su hija julia y su hermanastro Neron Claudio Druso, en un carro profusamente decorado.

  El segundo día se celebró la victoria en Actium, con Agripa acompañando a Octavio en su carro triunfal. El tercer día, fue con mucho a celebración más espectacular, la conquista de Egipto.

  Encabezando el cortejo, y dado que al reina de Egipto había muerto, su lugar fue tomado por una efigie de madera vestida con ricas telas, tendida sobre un sofá.

  Seguían sus hijos supervivientes, los gemelos de  10 años, Alejandro Helios y Cleopatra Selene, y Ptolomeo Filadelfo , de seis años, y después otros cautivos egipcios, ya encadenados.

  Después, Octavio en su lujoso carro, seguido por  el cónsul Sexto Apulleio y los otros magistrados, junto a los senadores que habían participado personalmente en la victoria.

  Como Agripa estaba en Roma cuando Egipto habia pasado a manos romanas, no participó en la celebración, aunque seguramente tuvo un lugar de honor entre la encantada asistencia.

 

  El 18 de agosto, Octavio Cesar oficializaba con su presencia el nuevo templo de Julio Cesar y la nueva Curia Julia, con los que iba a a continuar su decidida intención de llevar a lo mas alto el culto a Julio Cesar ( divinizado por decreto senatorial 30 años atrás).

  Con el trigo y los tesoros conseguidos en Egipto, Octavio Cesar pudo por fin pagar sus deudas y cancelar los prestamos del tesoro romano el 2 de septiembre del año 31 a.c.

  A cada ciudadano romano, ya fuera adulto o niño, Octavio le dono 400 sestercios, con lo que consiguió llevar  a la ciudad a una enorme inflación, ya que con tanta dinero en movimiento, los precios crecieron mas de un 10%, y las tasa de interés llegaron casi hasta el 20%.

  En palabras de Dion Casio, el resultado del tremendo gasto de las tres celebraciones y la enorme cantidad de dinero regalado a los ciudadanos de Roma fue que “los romanos olvidaron sus malas experiencia anteriores y vieron su triunfo con placer, como si los vencidos hubieran sido todos extranjeros”.

Octavio celebrando sus triunfos, segun una imagen de la serie televisiva "Rome" (muy recomendable serie).

 

(Continuara…)