A finales de junio de 1941, sin previa declaración de guerra, los ejércitos del Eje ( Alemania, Rumania y Hungría ), invadían la Unión Soviética a lo largo de un amplio frente que se extendía desde el mar Báltico hasta el mar Negro.
La gran mayoría de la fuerza aérea soviética fue destruida en tierra durante la primera semana de la contienda, dejando al ejército rojo a merced de la Luftwaffe alemana.
El mando del Ejército Rojo reaccionó de manera torpe e ineficaz ante la Blitzkrieg, la guerra relámpago alemana, tanto que para finales de septiembre, el Eje había conquistado vastos territorios en los Estados bálticos, Bielorrusia y Ucrania, además de haber causado la muerte, captura o heridas a millones de soldados y civiles soviéticos.
El secretario general soviético, Iósif Stalin, respondió al avance alemán culpando a sus generales y ordenó la ejecución de varios de ellos bajo acusaciones infundadas de cobardía, con el fin de dar ejemplo al resto.
En octubre, los alemanes lanzaron su ofensiva hacia Moscú y llegaron a situarse a menos de 20 kilómetros del Kremlin. Las condiciones meteorológicas, el agotamiento extremo, las enormes bajas (750.000) y la falta de suministros fueron algunos de los factores que frenaron su avance, pero el motivo principal fue la negativa del Ejército Rojo a dejar de luchar.
Tras la guerra, mientras Stalin vivía, estuvo prohibido debatir sobre quién era el responsable del desastre de 1941. Sin embargo, una vez que él hubo fallecido, el ejército no tardó en señalarlo como culpable, citando las purgas llevadas a cabo entre 1937 y 1939.
La purga de terror llevada a cabo por Iósif Stalin durante aquellos años se asocia con detenciones a medianoche, largas sesiones de tortura que desembocaban en confesiones falsas y pelotones de fusilamiento. Dicha purga , denominada "Yezhóvshchina" en referencia a Nikolái Yezhov, jefe de la policía (la NKVD) por aquel entonces, supuso una terrible tragedia para la sociedad soviética en su conjunto y, en particular, para el cuerpo de oficiales del Ejército Rojo.

Nikolai Yezhov, el "enano sanguinario".
Pero el impacto real que tuvo en el estamento militar soviético fue inicialmente exagerado en gran medida por los defensores del Ejército Rojo, para tratar de desviar hacia Stalin la culpa del desastre de 1941 que recaía sobre el ejército. Incluso mientras la purga se desarrollaba, las fuerzas armadas soviéticas exageraban y tergiversaban las cifras de sus bajas, tal vez con el fin de persuadir a Stalin para que pusiera fin a la "Yezhóvshchina".
Hasta hace poco, los historiadores estimaban que la purga se había cobrado la vida de hasta 50.000 oficiales de un total estimado de 100.000. Hoy se sabe, gracias a la desclasificación parcial de los archivos de los servicios secretos de la época soviética que la cifra de purgados fue inferior al 50 por ciento y que, al mismo tiempo que se purgaba a oficiales, se incorporaban otros nuevos: casi 14.000 en 1937 y 57.000 en 1938.
Así, en el momento de mayor intensidad, no más del 12,5 % del cuerpo de oficiales fue objeto de represión. La pregunta seria entonces si la purga tuvo un impacto tan drástico en la oficialidad soviética y en la falta de preparación del ejército para la guerra como se había supuesto durante tanto tiempo.
Sin lugar a dudas, Stalin quería eliminar a determinados altos oficiales y comisarios políticos de quienes sospechaba ( en la inmensa mayoría de los casos, injustificadamente ) que le profesaban una deslealtad absoluta, que no respaldaban sus políticas o que resultaban poco fiables en situaciones de crisis.
Entre los purgados se encontraban algunos de sus mejores oficiales, en particular Robert Eideman, Iona Iakir, Innokentii Khalepskii, August Kork, Aleksandr Sediakin, Aleksandr Svechin, Mikhail Tukhachevskii y Ieronim Uborevich, mientras que los incompetentes compinches de Stalin, los mariscales Semen Budenny, Grigori Kulik y Kliment Voroshilov sobrevivieron (sobre todo porque eran igual de sanguinarios que el líder soviético ).

Grigori Kulik, el "mariscal de las derrotas."
En su calidad de comisario de Defensa, Voroshílov presentó a Stalin una lista de unos 300 oficiales que debían ser objeto de represión.
Voroshílov quería poner fin a la pugna sobre la modernización del Ejército Rojo que sus partidarios libraban contra el grupo de oficiales profesionales emergentes liderado por el mariscal Mijaíl Tujachevski, quienes abogaban por priorizar las fuerzas acorazadas y la aviación en detrimento de la caballería.
https://historiaparanodormiranhell.blogspot.com/2016/11/blitzkrieg-tukhachevsky-el-teorico.html
Ademas, tanto Stalin como Voroshílov albergaban rencores personales hacia ciertos oficiales. Pero las distintas opiniones de dos grupos de oficiales o la simple inquina personal no pueden explicar explicar la magnitud de la represión, que se extendió no solo al ámbito militar, sino a todos los sectores de la sociedad y el gobierno soviéticos.
Tampoco ninguna de las numerosas teorías planteadas para explicar el Terror Rojo logra dar cuenta satisfactoriamente de todas sus variantes. Así que lo más sensato sería aceptar que Stalin impulsó la "Yezhovshchina" por temor a perder su propio poder político.
Quizás nunca sepamos cómo determinaba quién suponía una amenaza para él ni por qué permitió que sus medidas sanguinarias afectaran a personas que, a todas luces, no representaban peligro alguno.
La evolución de la "Yezhovshchina" en el seno del ejército revela que la propia institución militar compartía parte de la responsabilidad: Stalin inició la purga ordenando la detención de algunos de los oficiales más profesionales del grupo de Tujachevski bajo acusaciones falsas , obra de los servicios de seguridad, de que eran traidores a sueldo de la Alemania nazi.
Posteriormente, Voroshílov instó a todos los militares a vigilar y denunciar cualquier actividad sospechosa, así como a señalar a los “enemigos del pueblo” infiltrados en sus filas. Los oficiales y la tropa acataron estas instrucciones con entusiasmo, especialmente aquellos integrados en las organizaciones del Partido Comunista.
Como resultado, una oleada de denuncias se propagó por todas las fuerzas armadas sovieticas. Entre junio y diciembre de 1937, fueron detenidos 2.238 oficiales y otros 15.426 fueron licenciados.
Para cuando concluyó la "Yezhovshchina", dos tercios de las más de 9.500 detenciones habían sido orquestados por secciones especiales del NKVD de Yezhov asignadas al ejército; el Comisariado del Pueblo para la Defensa (NKO), siguiendo el juego de Stalin, había ordenado el arresto del tercio restante.
Los estados mayores de los distritos militares, en particular, desempeñaron un papel importante en la magnitud de la "Yezhóvshchina", ya que el NKO les otorgó un amplio margen de actuación.
En octubre de 1937, el NKO autorizó a los distritos militares a expulsar del Partido a los comunistas bajo sospecha ,sin necesidad de consultar a las autoridades centrales de Moscú, y a relevar de inmediato de sus funciones militares a los oficiales expulsados.
(Continuara…)






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